Un experto advierte del principal error que colapsa los rescates en las montañas de la Comunidad Valenciana: "La ley contempla el cobro de una tasa por el rescate en casos de negligencia grave, aunque no se ha cobrado hasta ahora"
El aumento de excursionistas inexpertos tras la pandemia y la falta de planificación llenan de avisos los servicios de emergencia cada fin de semana

Pedro Carrasco: "No se debe improvisar, la montaña es un lugar que por definición no está adaptado a nuestras necesidades"
Valencia - Publicado el
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El rescate de una senderista este fin de semana en la ruta Torre del Aguiló, en Benidorm, por una posible fractura de tobillo, ha vuelto a poner de manifiesto un problema recurrente. Según Pedro Carrasco, vocal de seguridad de la Federación de Deportes de Montaña de la Comunidad Valenciana, el aumento de la frecuentación en la montaña, especialmente tras la pandemia, ha disparado el número de accidentes, extravíos y rescates.
Un goteo incesante de accidentes
La causa principal de estos incidentes no es otra que la falta de preparación. "Lo que más vemos es un fallo principalmente de planificación o de preparación de las actividades que se hacen en la montaña", afirma Carrasco. Subraya la importancia de analizar la información de la ruta, el nivel de la actividad y, sobre todo, el nivel que tiene el propio senderista y sus acompañantes.
Mucha gente improvisa una excursión a la montaña como si fuera a un restaurante o al cine, un error que puede salir caro. "Aquí no podemos improvisar, tenemos que pensar que la montaña es un lugar que por definición no está adaptado a nuestras necesidades", advierte el experto. Es un entorno aislado, sin plena cobertura y expuesto a las inclemencias del tiempo, con sus propios riesgos orográficos.
Aquí no podemos improvisar, tenemos que pensar que la montaña es un lugar que por definición no está adaptado a nuestras necesidades""
Vocal de seguridad de la Federación de Deportes de Montaña de la CV
¿Cómo actuar si nos perdemos?
Ante un extravío, como el que sufrieron tres jóvenes en el Mongó que acabaron exhaustos, la recomendación es clara: pedir ayuda a tiempo. En esa situación, hicieron lo correcto al llamar al 112 cuando vieron que no encontraban el camino. Como señala Carrasco, "más vale que nos rescaten cuando estamos ilesos, que que nos rescaten porque nos hemos enriscado, nos hemos caído, nos hemos lesionado".
Sin embargo, el verdadero fallo en estos casos es previo. Para evitar llegar a esa situación, es fundamental haberse documentado bien, saber leer un mapa o utilizar correctamente las aplicaciones del móvil, descargando los mapas para tenerlos disponibles sin necesidad de cobertura. En definitiva, tener unas pautas básicas de orientación en el medio natural.
¿Quién paga el rescate?
Aunque los rescates son un servicio público y, por tanto, gratuitos, hay matices. Los tiempos de respuesta pueden ser prolongados y es crucial no esperar al último momento para llamar. Además, ciertos servicios derivados, como la asistencia sanitaria, sí pueden generar una factura. Para ello existen seguros de accidentes que cubren esos posibles costes, como los que se incluyen al estar federado.
La ley también contempla el cobro de una tasa por el rescate en casos de negligencia grave, aunque Carrasco apunta que "no se han cobrado hasta ahora". Este supuesto se aplicaría, por ejemplo, si se incumple una prohibición expresa de acceder al medio natural por un aviso de nivel rojo. La clave, insiste el experto, es la previsión y ser consciente de dónde nos metemos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




