La pregunta que atormenta a Iván Aledo en su infancia: "¿Tú qué eres, un chico o una chica?"
El joven de Dénia, que sufrió acoso escolar por su identidad de género, narra en primera persona cómo el malestar y la incomprensión marcaron sus primeros años

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Denia - Publicado el
3 min lectura26:09 min escucha
El testimonio de Iván Aledo arroja luz sobre la profunda huella que deja el acoso escolar. Su historia, marcada por una transición de género, comienza con una sensación de malestar en la infancia. "Yo de por sí ya no me sentía bien", relata para COPE Dénia Marina Alta. La percepción de que el resto de niños de su entorno estaban bien, a diferencia de él, fue el primer indicio de que algo no era normal: "Veía a todo el mundo que estaba bien, menos yo".
En su memoria ha quedado grabada una pregunta aparentemente simple, pero cargada de hostilidad. "La preguntita de, pero que, ¿tú qué eres? ¿Un chico o una chica?", recuerda Aledo. Explica que esta interpelación iba siempre "hilado con con risas y va hilado a modo de para hacerte daño". La angustia se multiplicaba porque él mismo no tenía la respuesta. "Como yo tampoco lo sabía, esa tontería era lo que hacía que todo fuese un mundo", confiesa.
El despertar de la conciencia
Ese constante cuestionamiento y malestar le llevó a una reflexión. "¿Por qué una tontería me está afectando tanto y por qué todo el mundo me está haciendo sentir mal?", se preguntaba. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que la situación que vivía "no era lo normal". Su experiencia personal le permitió también observar otras dinámicas de acoso a su alrededor y entender que "nadie se tiene por qué sentir mal", y menos por lo que diga una tercera persona.
Sin embargo, verbalizar ese sufrimiento fue un proceso lento y difícil. "Tardé mucho", admite Iván Aledo. Antes de poder contarlo, encontró una vía de escape en la escritura. Con tan solo siete u ocho años, antes de su primera comunión, escribía cartas para poder sacar todo lo que sentía, ya que no era "capaz tampoco de exteriorizarlo a a nivel oral".
Las secuelas del acoso
Iván Aledo subraya la diferencia entre las heridas físicas y las emocionales para explicar el impacto a largo plazo del bullying. Según sus palabras, "una herida, un puñetazo, un moratón se cura, pero lo que se queda psicológicamente en la cabeza lleva muchos años que salga". Esta reflexión pone de manifiesto las profundas y duraderas cicatrices que deja el acoso en la salud mental de las víctimas.
Una herida, un puñetazo, un moratón se cura, pero lo que se queda psicológicamente en la cabeza lleva muchos años que salga"
Víctima de acoso escolar
Nuevas herramientas y retos
Mirando al presente, Aledo considera que, aunque se ha mejorado, aún queda camino por recorrer, especialmente en el ámbito digital. "Nos falta a lo mejor un poco más la parte de las redes sociales", opina. Compara estas herramientas con un martillo: "Yo te doy un martillo que no te explico cómo funciona, claro, tú lo coges de, puedes romper muchas cosas". Por ello, insiste en la necesidad de formar a los jóvenes para que aprendan a usar la tecnología de forma positiva y constructiva.
Actualmente, el propio Iván Aledo participa activamente en la lucha contra el acoso escolar. Ha colaborado como coreógrafo de los bailarines en un videoclip sobre el bullying creado por el colegio CEIP Llebeig Dénia, una iniciativa impulsada por su directora, Luz Martín. Este proyecto busca concienciar a los alumnos a través del arte, mostrando una historia real de un niño que se siente solo y es acosado, y promoviendo el apoyo a la víctima como mensaje final.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




