GUADARRAMA

El Gurugú, limpio de maleza gracias a las cabras “bomberas”

Son diez ejemplares y proceden del Rebaño Municipal de El Boalo-Cerceda-Matalpino 

Las cabras desbrozan El Gurugú

Las cabras desbrozan El Gurugú

Redacción

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:57

Es una apuesta medioambiental pero también educativa fruto del acuerdo alcanzado entre los ayuntamientos de Guadarrama y El Boalo. Las cabras, de raza autóctona del Guadarrama, han llegado al parque El Gurugú para mostrar de primera mano a los niños -también a los adultos- sus características, su función en la Naturaleza, su desarrollo y todo lo relacionado con los productos y oportunidades que ofrecen los rebaños.

“La idea surgió en el seno de ADESGAM (Asociación de Desarrollo Sierra de Guadarrama) en las reuniones periódicas que tenemos los municipios y nos lo planteó el alcalde de El Boalo, Javier de los Nietos. Nos pareció muy novedoso. También nuestro técnico municipal Francisco Teba apostó mucho por este proyecto y nos ha gustado. Ya teníamos algunas experiencias en estas iniciativas ambientales como las ovejas de la Trashumancia o las colmenas de abejas que se han venido a instalar en Guadarrama, con los que se trata de tomar conciencia y aprovechar el entorno natural que nos rodea y sus recursos”, explica la edil de Educación, Sara Villa, quien añade que los más pequeños tienen la ocasión de conocer de cerca, tocar y, sobre todo, aprender con la fauna”.

Villa destaca que trabajan ya en diversas acciones con los colegios no solo de Guadarrama sino de la comarca, aunque aún no se han definido los proyectos. La intención es que en un futuro cercano las cabras puedan realizar alguna pequeña trashumancia por el municipio.

Un recurso educativo que, además, tiene una importante función ambiental: el rebaño se encarga de mantener limpia la zona de cuatro hectáreas con las que cuenta El Gurugú, una labor de desbroce que evita incendios y riesgos en la naturaleza, de ahí su apodo de “cabras bomberas”. “Bueno, eso ahora que tienen dientes, porque las chiquititas cuando llegaron ni los tenían. Si pasáis por el parque se nota perfectamente lo limpio que lo tienen incluso sin entrar, solo con mirar el vallado. Además, son supersociables, los niños participan e interactúan con ellas. Es una apuesta muy interesante, la verdad… la pena es que no las podamos utilizar para otros entornos. Esperemos que lo podamos hacer próximamente”, concluye Villa.

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