La lucha de una familia de A Coruña contra el ruido de una pastelería: "Se escuchan hasta las conversaciones"
Una sentencia firme obliga al Ayuntamiento a actuar contra la contaminación acústica del local, pero los afectados denuncian la inacción administrativa durante más de un lustro

La lucha de una familia de A Coruña contra el ruido constante de un obrador (Imagen: Canva)
Coruña - Publicado el
3 min lectura5:59 min escucha
Hemos hablado muchas veces de las denuncias vecinales por el ruido del ocio nocturno. Pero en ocasiones, no es un pub el que hace la vida imposible a quien vive encima. En el caso de esta familia de A Coruña, lo que no les deja dormir es una pastelería.
Llevan más de un lustro luchando contra esta situación sin que se encuentre una solución. Para Silvia y su familia, residentes en el barrio de Os Mallos, el problema no es el ocio nocturno, sino un obrador de pastelería ubicado bajo su vivienda. A pesar de haber intentado aislar su piso, los ruidos de la maquinaria industrial se volvieron insoportables. La actividad del obrador comienza de madrugada e impide su descanso.
Pablo Cereijo, abogado de la familia, explica la magnitud del problema. Tras una reforma completa del piso para mitigar el sonido, los ruidos persistieron. Se oyen, según Cereijo, "unos ruidos, además, muy concretos, de la batidora amasadora industrial, del motor de la cámara frigorífica, de la máquina de extracción de humos, hasta el punto que escucha las conversaciones del personal del obrador".
Inacción municipal y la vía judicial
Ante esta situación, la familia decidió denunciar los hechos ante el Ayuntamiento de A Coruña. La Policía Local realizó mediciones, pero determinó que todo era correcto. El abogado relata que convirtieron la queja en una "denuncia continuada, porque efectivamente los ruidos se producen diariamente". Sin embargo, la respuesta del consistorio fue que "no se acredita ningún problema de decibelios por encima de la ordenanza municipal".
El siguiente paso fue la vía judicial. La familia presentó un recurso contencioso-administrativo contra el Ayuntamiento al entender que la licencia de actividad del obrador no se correspondía con la maquinaria que realmente utiliza. Según Cereijo, "en el momento que tú tienes una o dos máquinas diferentes a las que tenías cuando conseguiste la licencia [...] tienes que pedir una modificación del proyecto de actividad. Eso no se produce en este caso". Las medidas correctoras que se propusieron entonces resultaron ser "insuficientes e imposibles de cumplir", como pedirle al dueño que apagara la nevera por la noche.
En ningún momento hemos pedido el cierre del local, siempre hemos pedido que se le exija adaptar el local a la actividad que está realizando"
Abogado
Una victoria judicial que no trae la paz
La familia finalmente ganó una demanda al demostrar que el ruido superaba en cinco decibelios lo permitido. La clave fue la intervención de un perito judicial independiente, que realiza mediciones y "demuestra que hay un problema de ruidos en esa vivienda", afirma el letrado.
La sentencia se dictó en noviembre de 2023, pero la situación, más de dos años después, no ha cambiado. Silvia, ahora con su marido y un hijo, sigue sin poder descansar. Los afectados denuncian que el Ayuntamiento no ha tomado ninguna medida cautelar y que la única comunicación recibida ha sido la de una funcionaria municipal proponiendo una nueva medición de ruidos, a pesar de que no se ha realizado ninguna obra en el local.
La familia teme que en una nueva medición las máquinas operen de forma distinta a la habitual. Ante la propuesta municipal, Cereijo se pregunta: "¿Para qué quieren ustedes medir si ustedes no han adoptado ninguna medida correctora?". A pesar de la amenaza de archivar el expediente si no cooperaban, han decidido permitir la nueva medición.
La lucha continúa
La familia insiste en que su objetivo no es perjudicar al negocio. "En ningún momento hemos pedido el cierre del local", sino "que se le exija adaptar el local a la actividad que está realizando", subraya Cereijo. Consideran que el local "debería tener una insonorización concreta que no tiene".
Para el abogado, la solución pasa por el entendimiento y por que el propietario asuma su responsabilidad. "La libertad de este empresario termina donde empieza la mía, donde empieza la de Silvia y su familia", reflexiona, añadiendo que "tú no puedes perjudicar al vecino de al lado".
Ante la parálisis municipal, la familia ha decidido llevar su caso un paso más allá. Han presentado escritos ante el Defensor del Pueblo y la Dirección General de Urbanismo de la Xunta de Galicia en busca de una solución definitiva a un problema que les impide vivir en paz.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





