La educación financiera se erige en campo de batalla para la igualdad de género

La diferencia de conocimiento financiero entre hombres y mujeres perpetúa la desigualdad económica y aumenta la vulnerabilidad de ellas en sus decisiones de futuro

la experta Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC e investigadora del grupo DigiBiz, ha desgranado sus claves en el programa “Herrera en COPE Cataluña”.
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la experta Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC e investigadora del grupo DigiBiz, ha desgranado sus claves en el programa “Herrera en COPE Cataluña”.

José Miguel Cruz

Barcelona - Publicado el

4 min lectura8:44 min escucha

La falta de educación financiera es un problema extendido en las sociedades desarrolladas, pero que esconde una realidad más profunda y con consecuencias directas: la brecha de género. Esta disparidad en el conocimiento sobre cómo gestionar el dinero no solo perpetúa la desigualdad económica, sino que impacta directamente en la capacidad de las mujeres para tomar decisiones clave a lo largo de su vida. Para analizar este fenómeno, la experta Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC e investigadora del grupo DigiBiz, ha desgranado sus claves en el programa “Herrera en COPE Cataluña”. “Es una evidencia muy grande que los niveles de educación financiera son muy bajos en general en toda la sociedad”, ha afirmado Ruiz-Dotras, explicando que la mayoría de las personas aprende “sobre la marcha”, lo que inevitablemente conduce a errores con un alto coste.

Un estudio reciente publicado por el equipo de Ruiz-Dotras demuestra que la brecha de género en finanzas se origina en la propia formación. Según la investigadora, “se continúa demostrando en todo el mundo y en los diferentes países que las mujeres siempre tienen menos conocimientos financieros que los hombres”. Esta diferencia se explica, en parte, porque hombres y mujeres parten de motivaciones distintas a la hora de formarse y utilizan diferentes medios para hacerlo.

Aunque históricamente la mujer ha gestionado la “economía doméstica”, las grandes decisiones financieras han permanecido en manos de los hombres.

Aunque históricamente la mujer ha gestionado la “economía doméstica”, las grandes decisiones financieras han permanecido en manos de los hombres.

Decisiones financieras, un terreno masculino

Elisabet Ruiz-Dotras ha explicado que, aunque históricamente la mujer ha gestionado la “economía doméstica”, las grandes decisiones financieras han permanecido en manos de los hombres. “La mujer, antes, gestionaba la economía doméstica, pero las grandes decisiones financieras de qué coche se va a comprar, qué préstamo se pide, estas no las prendía la mujer, estas siempre las ha tomado el hombre”, ha detallado. Esta tendencia, según la experta, se mantiene en la actualidad, sobre todo en el ámbito de las inversiones.

Este reparto de roles fomenta comportamientos distintos frente al dinero. Los hombres tienden a “asumir mucho más riesgo” en sus inversiones, mientras que “la mujer, es más conservadora”. Aunque esta prudencia no es negativa en sí misma, sí refleja una diferencia de fondo en la confianza y el conocimiento financiero que puede limitar la capacidad de las mujeres para hacer crecer su patrimonio y asegurar su futuro económico.

Las grandes decisiones financieras siempre las ha tomado el hombre

Menor confianza, mayor vulnerabilidad

Uno de los factores clave en esta brecha es la autoconfianza. Ruiz-Dotras ha señalado que los hombres tienden a “sobreponderar sus conocimientos”, mientras que las mujeres, por el contrario, tienden a infravalorarlos. Esta diferencia, aunque se está atenuando en las generaciones más jóvenes, sigue siendo muy marcada en las mujeres de más edad y tiene consecuencias muy serias en su día a día.

Esta percepción de falta de conocimiento impacta directamente en la vulnerabilidad de las mujeres. “Tener menos conocimiento te lleva a que, precisamente, seas una persona que tienes más posibilidades de que te puedan engañar”, ha advertido la profesora. Esta situación las convierte en un objetivo más fácil para fraudes financieros o para aceptar condiciones desfavorables a la hora de pedir un préstamo o realizar una inversión.

Tener menos conocimiento te convierte en una persona con más posibilidades de ser engañada

Las repercusiones de esta vulnerabilidad son medibles y han sido probadas. Ruidortras ha citado estudios científicos que demuestran cómo “las mujeres empresarias, por ejemplo, tienen menos probabilidades de obtener un crédito”. Esta barrera se debe, en parte, a esa falta de confianza y a una mayor aversión al riesgo que a menudo es malinterpretada por las propias entidades financieras.

El coste de la brecha a largo plazo

Las raíces culturales y estructurales de este problema son también culturales y estructurales. Según el estudio, las mujeres tienden a optar por “formaciones gratuitas”, mientras que los hombres acceden con más frecuencia a formación de pago y de mayor calidad. Este hecho está directamente ligado al rol histórico de dependencia económica y a la persistente brecha salarial de género. “Culturalmente, el rol de la mujer siempre ha sido el de depender económicamente del hombre”, ha recordado Ruiz-Dotras.

La llegada de los hijos es otro factor que penaliza de forma desproporcionada la carrera profesional de las mujeres. “La mujer, cuando tiene hijos, es la que reduce jornada, o la que renuncia a una trayectoria profesional”, una realidad que, según la experta, sigue ocurriendo de forma sistemática. Esta decisión, aunque a menudo se toma en el seno de la familia, tiene consecuencias financieras profundas a largo plazo.

Ruiz-Dotras traza una línea directa entre estas decisiones y una futura inseguridad económica: un salario inferior implica que “las cotizaciones son más bajas y, por tanto, tendrán una pensión más baja”. En caso de una ruptura de pareja, la mujer se encuentra en una situación de gran precariedad al no haber desarrollado su propia independencia financiera.

Por todo ello, la profesora insiste en que las mujeres deben tomar conciencia de estas dinámicas y asumir un papel activo en su futuro. Es “muy importante para las mujeres que también decidan y que también se formen financieramente”. La educación financiera se presenta, por tanto, no como una opción, sino como una herramienta indispensable para que las mujeres puedan gestionar su patrimonio, “sacarle el máximo rendimiento” y no tomar “decisiones equivocadas” que pongan en jaque su bienestar y su autonomía económica.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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