Por qué nunca debes lavar el pollo crudo antes de cocinarlo
Una costumbre muy común en la cocina que incrementa el riesgo de intoxicación alimentaria

Por qué nunca debes lavar el pollo crudo antes de cocinarlo
Barcelona - Publicado el
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Lavar el pollo crudo bajo el grifo es una práctica muy extendida, heredada de generaciones anteriores y asociada erróneamente a la higiene. Sin embargo, este hábito es peligroso y supone un riesgo real para la salud, ya que no elimina las bacterias y favorece la contaminación cruzada en la cocina.
El pollo crudo puede contener bacterias como Salmonella y Campylobacter, que no se eliminan con agua. Al contrario, el agua las dispersa, transportándolas a través de salpicaduras a múltiples superficies. La amenaza invisible de las salpicaduras
Al lavar el pollo, las gotas de agua actúan como transmisoras de bacterias, alcanzando el fregadero, la encimera, utensilios, trapos, platos y otros alimentos. Muchas veces, esta contaminación ocurre sin que se note, convirtiendo la cocina en un foco de infección silencioso.
La contaminación cruzada es especialmente peligrosa cuando los microorganismos llegan a alimentos que no se cocinarán, como ensaladas o frutas, ya que no habrá ningún proceso posterior que elimine las bacterias. El lavado no desinfecta
Existe la falsa creencia de que el agua limpia el pollo, pero la realidad es muy distinta. El lavado no mata los patógenos, simplemente los desplaza a otros lugares de la cocina, ampliando el riesgo.
La única forma efectiva de eliminar estas bacterias es mediante la cocción completa del pollo. Riesgos para la salud
El consumo de alimentos contaminados puede provocar diarrea, dolor abdominal, fiebre, vómitos y malestar general. En personas vulnerables, las consecuencias pueden ser más graves y prolongadas.
Estas infecciones pueden aparecer horas o incluso días después, lo que dificulta identificar el origen y hace que este error doméstico pase desapercibido. Cómo manipular el pollo de forma segura
Las recomendaciones básicas son claras y eficaces:
Dejar de lavar el pollo es una de las medidas más simples y efectivas para prevenir intoxicaciones alimentarias en casa. La seguridad no está en el grifo, sino en el fuego: una cocción adecuada es la única garantía real.



