Las masías catalanas desatan la locura inversora: el 70% de los compradores ya son extranjeros
Inversores de todo el mundo ven estas joyas arquitectónicas como un refugio de paz y una oportunidad de negocio, disparando la demanda por este patrimonio rural

Entrevista a Cristina Xicoria de Masies Empordà
Barcelona - Publicado el
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El interés por las masías catalanas, esas construcciones rurales que salpican el paisaje de Cataluña, ha dejado de ser un anhelo local para convertirse en un fenómeno global. El mercado ha experimentado un vuelco extraordinario en los últimos años, invirtiendo por completo la procedencia de sus compradores. Así lo confirma Cristina Xicoria, experta de una firma especializada en la venta de estas propiedades: "Si antiguamente podía ser más la gente de aquí, de la tierra, y algún extranjero, la tendencia ha cambiado". Según sus datos, el cambio es drástico: "ahora últimamente, podemos estar ya casi en un 70% de compradores extranjeros y un 30% de aquí". Este auge no es casual y responde a una combinación de factores que van desde la moda hasta la búsqueda de un estilo de vida que muchas otras partes del mundo ya no pueden ofrecer.
Un refugio de paz y tranquilidad
Más allá de una simple tendencia o de la visibilidad que aportan las redes sociales, la razón de fondo que impulsa a tantos extranjeros a invertir en una masía es la búsqueda de un santuario. "Yo creo que es como un refugio, una manera de escapatoria de algunos de otros países que, pues, no tienen tanta tranquilidad como podemos tener en Europa", explica Xicoria. Estas propiedades se han convertido en un símbolo de seguridad y calma, un plan a futuro para muchas familias y fortunas que desean tener un lugar seguro al que poder retirarse. La inversión, por tanto, no siempre responde a una necesidad inmediata de vivienda, sino a la construcción de un patrimonio sólido en un entorno estable y privilegiado.
Es como un refugio, una escapatoria de otros países que no tienen tanta tranquilidad""
Este deseo de calidad de vida se ha transformado en el principal motor de un mercado que valora tanto la belleza arquitectónica como el entorno natural. Los compradores no solo adquieren una casa, sino un pedazo de historia y un proyecto de vida. La decisión, según la experta, a menudo se enfoca a largo plazo: "buscan una zona residencial, no para venir a vivir inmediatamente, sino para escaparse y, de cara a un futuro, pues, según cómo estén las cosas, pues quedarse". Esta visión convierte a las masías en un activo estratégico, una suerte de póliza de seguro vital en un mundo cada vez más convulso, consolidando a Cataluña como un destino de primer orden para la inversión residencial de lujo.

Masia reformada
El perfil del comprador: de América a Europa del Este
La procedencia de estos nuevos compradores es tan variada como el propio paisaje catalán. El fenómeno no se limita a una nacionalidad concreta, sino que dibuja un mapa verdaderamente global. Cristina Xicoria detalla la diversidad de orígenes: "De la Unión Europea hay muchos, ya sea Bélgica, Holanda, Dinamarca, en fin, Francia. Después también clientes, pues, de la Europa Oriental, Rusia, Ucrania y demás". Pero la atracción por las masías ha cruzado también el Atlántico, con un notable incremento de inversores americanos. "De Sudamérica, bastantes. Chile, Argentina, Venezuela, sí, sí, muchos. Últimamente a mí más, y también de Norteamérica. Es de todas partes", afirma.
Lo que une a este heterogéneo grupo de inversores es su elevado poder adquisitivo. No se trata de compradores que buscan una ganga, sino de clientes con un presupuesto sólido que ven la operación como una inversión estratégica. "Normalmente sí, son clientes que... raramente son clientes que tenemos por presupuesto, que quieren invertir y compran la propiedad", subraya Xicoria. Buscan fincas con mucho terreno y con garantías en los suministros, ya sea mediante la conexión a la red municipal o con alternativas sostenibles como las placas solares. La seguridad en la inversión y la autosuficiencia son dos de los factores más valorados por este perfil de cliente.
De la ruina al lujo: ¿qué buscan exactamente?
Las preferencias sobre el estado de la propiedad varían, aunque existe un patrón claro entre el cliente extranjero. "Si son clientes extranjeros, pues se buscan que esté más reformada, que le haga falta, bueno, algún cambio pero mínimo", señala la experta. Sin embargo, también existe un perfil de comprador más audaz y visionario, aquel que no teme enfrentarse a un proyecto de gran envergadura. "También hay aquel que es, bueno, pues, intrépido, con ganas de proyecto", comenta Xicoria. Para este tipo de cliente, la posibilidad de transformar una ruina en un hogar de ensueño es parte del atractivo, un reto que muchas agencias especializadas facilitan enormemente.
Para ellos es muy interesante porque desde sus países pueden vigilar todo el proceso""
De hecho, la oferta de un servicio integral de reconstrucción se ha convertido en una pieza clave para captar a estos inversores. La firma de Xicoria, por ejemplo, no solo vende las propiedades, sino que también ofrece acompañar al cliente "a restaurarla desde una ruina hasta el final". Este servicio 'llave en mano' es un valor añadido fundamental para quien compra desde el extranjero. "Para ellos es muy interesante, porque desde sus países, pueden tener algo aquí y vigilar todo el proceso", explica. Esta gestión integral les permite ver cómo su inversión cobra vida, convirtiendo un montón de piedras centenarias en un paraíso particular sin tener que lidiar directamente con las complejidades de la obra.
Finalmente, el propósito de la compra también se ha diversificado. Ya no se trata únicamente de adquirir una primera o segunda residencia. Aunque muchos compradores simplemente buscan un lugar donde vivir con un alto nivel de vida, gracias a que "ya tienen poder adquisitivo como para poder vivir tranquilamente", otros ven en las dimensiones de estas fincas una clara oportunidad de negocio. "Hay de todas las versiones", confirma Xicoria. Una de las fórmulas más extendidas es el modelo de uso mixto: compatibilizar la vivienda privada con una actividad económica. Gracias a que las propiedades suelen incluir varias construcciones, es habitual "hacer una casa para ellos y después un turismo rural dentro de la misma propiedad". Este enfoque no solo rentabiliza la inversión, sino que también contribuye a mantener y dar un nuevo uso a un patrimonio histórico y arquitectónico de valor incalculable.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



