El juez del caso Pujol defiende la citación al expresidente para "no caer en el edadismo"

El magistrado asegura que el tribunal no parte de prejuicios y quiere constatar por sí mismo la capacidad de Jordi Pujol para afrontar el juicio oral

Jordi Pujol, se encuentra ingresado por una neumonía en la Clínica Sagrada Família de Barcelona

Jordi Pujol

Mar Puerto

Barcelona - Publicado el

4 min lectura

El presidente del tribunal que juzga el caso Pujol, el magistrado José Ricardo de Prada, ha defendido este viernes la decisión de citar al expresidente Jordi Pujol el próximo lunes en Madrid. Durante su intervención al inicio de la sesión, De Prada ha argumentado que con esta medida la Audiencia Nacional busca “no caer en el edadismo”, un principio que obliga al tribunal a evaluar de manera objetiva y actual la condición del acusado. La citación tiene como objetivo que un médico forense examine a Pujol y elabore un informe pericial que determine si sus capacidades cognitivas le permiten afrontar el juicio oral con plenas garantías. Estas declaraciones se producen en la última sesión judicial antes del traslado del expresidente a la capital para someterse a dicha evaluación.

Una evaluación sin prejuicios

El magistrado ha sido claro al exponer la postura del tribunal, subrayando que este “no parte del prejuicio” sobre el estado de salud de Pujol. Según ha explicado, la intención es “ver exactamente las capacidades del expresidente para afrontar el juicio”. Esta afirmación busca despejar cualquier duda sobre una posible predisposición del tribunal y enmarca la decisión en la necesidad procesal de obtener una prueba directa y actualizada. La evaluación forense se considera, por tanto, un paso indispensable para que la sala pueda tomar una decisión informada y justa sobre la continuidad de Jordi Pujol en el procedimiento judicial que afecta a toda su familia.

No partir del prejuicio"

En esta misma línea, José Ricardo de Prada ha querido asegurar que el trato hacia el expresidente será el adecuado, negando cualquier intención de “estigmatizar” a Pujol con esta citación presencial. El juez ha garantizado que se le dispensará el “tratamiento más respetuoso posible” durante su estancia en Madrid y en el transcurso del examen médico. Con estas palabras, el presidente del tribunal trata de calmar las posibles críticas sobre la idoneidad de hacer viajar a una persona de avanzada edad, insistiendo en que el respeto a la dignidad del acusado es compatible con la obligación de la justicia de esclarecer los hechos y las capacidades de los procesados.

El viaje a Madrid, un paso decisivo

La decisión de la Audiencia Nacional de citar a Pujol de forma presencial se comunicó hace tres días, generando un notable interés mediático. El traslado a Madrid este próximo lunes es un momento clave en el desarrollo del juicio, ya que del informe del médico forense dependerá si el expresidente puede sentarse en el banquillo de los acusados. Este peritaje no solo evaluará su estado de salud actual, sino que también deberá pronunciarse sobre su capacidad para comprender el proceso judicial y ejercer su derecho de defensa de manera efectiva. La familia Pujol se enfrenta a una causa por presuntos delitos de organización criminal y blanqueo de capitales, y la participación del patriarca es una de las grandes incógnitas del juicio.

Jordi Pujol

La justificación de esta nueva evaluación se fundamenta en la necesidad del tribunal de conformar su propia convicción, más allá de los informes aportados por las partes. Aunque existen antecedentes médicos, la declaración de voluntad de colaborar expresada por el propio Pujol en una sesión anterior ha introducido un nuevo factor que la sala considera que debe ser explorado. Por ello, el examen forense ordenado por la Audiencia Nacional se convierte en la herramienta procesal idónea para dirimir la cuestión de forma definitiva, garantizando tanto los derechos del acusado como la correcta administración de justicia en una causa de alta complejidad y relevancia pública.

Antecedentes de un proceso complejo

Esta nueva evaluación contrasta con las conclusiones de los informes médicos presentados poco antes del inicio del juicio, el pasado mes de noviembre. En aquel momento, los facultativos que trataban a Jordi Pujol ya habían constatado que el expresidente no se encontraba en condiciones de afrontar un juicio de larga duración ni de ejercer plenamente su autodefensa debido a su delicado estado de salud. Estos informes previos fueron los que llevaron a la defensa a solicitar que se le apartara del procedimiento, una petición que el tribunal ha decidido reevaluar ahora con sus propios medios.

El punto de inflexión que ha conducido a la situación actual fue la propia intervención de Jordi Pujol en la primera sesión del juicio. A pesar de los informes médicos, el expresidente intervino de forma telemática desde su domicilio y manifestó expresamente que “quería colaborar con la justicia”. Esta declaración de intenciones fue interpretada por el tribunal como un indicio de que su capacidad podría no estar tan mermada como sugerían los informes. A raíz de esta intervención, la sala optó por no tomar una decisión inmediata y aplazar el pronunciamiento sobre su declaración, abriendo la puerta a la nueva evaluación forense que se practicará el lunes.

No querer caer en el edadismo"

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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