La fiebre por las falsificaciones: jóvenes desvelan cómo compran "ropa de marca" por una fracción de su precio
Un comprador de ropa de imitación desvela cómo adquiere prendas idénticas a las originales directamente desde China por una fracción de su precio en tienda

Barcelona - Publicado el
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El fenómeno de la ropa falsificada gana cada vez más adeptos, especialmente entre los jóvenes, que ven en ella una oportunidad para vestir con prendas de marcas populares sin tener que afrontar los elevados precios de las tiendas. Este es el caso de Pau, un joven que ha encontrado en el mercado asiático la fórmula para adquirir ropa de imitación de alta calidad por una mínima parte de su valor original. Su motivación principal, según explica, es puramente económica: "Siento que estoy pagando la marca y no la calidad de la ropa o, simplemente, una ropa que es igual pero con un distintivo".
Un descubrimiento por el ahorro
Pau relata que su incursión en este mercado fue un "descubrimiento" que le permitió acceder a las marcas que le gustaban a un precio mucho más asequible, incluso inferior al de las grandes cadenas de moda rápida. Para él, la diferencia de coste es tan abismal que no justifica la compra del producto original. Como ejemplo, destaca que el precio de una sudadera de Polo Ralph Lauren auténtica equivale a su último pedido: "Para el precio de una sudadera original, yo me he comprado diez kilos de ropa".
Para el precio de una sudadera original, me he comprado diez kilos de ropa"
El interés de Pau por la moda y las marcas lo llevó a investigar en redes sociales como TikTok y Twitter, donde encontró comunidades de usuarios que compartían información sobre cómo acceder a este mercado alternativo. "Es a base de investigar. A mí me gusta mucho la ropa y las marcas, y en estas redes sociales un poco más alternativas vas descubriendo gente que te abre estos mundos", comenta. A partir de ahí, comenzó a indagar por su cuenta hasta dominar el proceso.

Adolescente utilizando la aplicación de redes sociales Instagram en su teléfono móvil
¿Cómo es el proceso de compra?
Comprar estas imitaciones no es tan sencillo como hacerlo en una tienda online convencional. El proceso, que Pau califica como "complicado" y "no al alcance de todo el mundo", se realiza a través de webs específicas que clasifican la ropa por marcas y tipo de prenda. Una vez seleccionado y pagado el artículo, este se envía a un almacén en China. Allí, el personal fotografía los productos para un control de calidad, permitiendo al comprador revisarlos en busca de posibles errores.
El comprador tiene la última palabra y puede aceptar el producto o solicitar su devolución si no está conforme con el acabado. Una vez aprobados todos los artículos, se empaqueta el pedido y se paga el coste del envío internacional a España, que suele tardar unas dos semanas en llegar. Pau señala que el transporte es la parte más cara, con un coste de entre 70 y 80 euros por un paquete de diez kilos, por lo que suelen organizar compras conjuntas entre varios amigos para abaratarlo. "Cada uno pide tres o cuatro cosas y así el transporte nos sale por 15 o 20 euros", detalla.
La calidad y los riesgos de la compra
Una de las claves del éxito de este método es la alta calidad de las falsificaciones. Según Pau, las imitaciones que adquiere son prácticamente indistinguibles de las originales para una persona no experta. "Es imposible que distingas una prenda falsificada de una original", asegura, matizando que solo en colaboraciones o prendas muy exclusivas podría notarse la diferencia. En ropa común como sudaderas, zapatillas o camisetas, "el error es mínimo".
Siento que estoy pagando la marca y no la calidad de la ropa"
A pesar de la normalidad con la que habla de sus compras, Pau es consciente de que se trata de una actividad ilegal. El principal riesgo reside en que el paquete sea inspeccionado y retenido en las aduanas. "La única preocupación que tenemos es que, si se declara mal el paquete en aduanas, te arriesgas a que te hagan pagar lo que quieran para poder llevártelo", admite. Sin embargo, afirma que nunca le ha ocurrido y no conoce a nadie que haya tenido ese problema: "Toco madera".
Lejos de ocultarlo, Pau presume del ahorro conseguido y disfruta de la sensación de llevar una prenda estéticamente idéntica a una de lujo por un precio irrisorio. Explica con orgullo la reacción de la gente cuando le halagan una sudadera y él desvela su coste real. "Me he gastado trece euros y me siento orgulloso. A mí me gusta", concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



