Una psicóloga experta revela las claves para elegir el juguete perfecto y no fallar con las pantallas
Menos juguetes, más variados y cero pantallas antes de los tres años son los pilares para un desarrollo infantil saludable según los expertos

Como escoger un juguete adecuado
Barcelona - Publicado el
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La Navidad y otras épocas de celebración llenan las casas de regalos, especialmente de juguetes. Ante un mercado con una oferta casi infinita, surge la pregunta clave para padres y familiares: ¿cuál es el juguete ideal? La profesora de psicología del desarrollo de la UAO CEU, Clara Valls aclara que, más allá del objeto en sí, lo fundamental es el juego. Según Valls , la creencia de que un niño necesita muchos juguetes para entretenerse es un error; de hecho, la experta defiende que pocas unidades bien escogidas son mucho más beneficiosas, ya que estimulan la capacidad de “sacar jugo de poca cosa”. Esta visión choca directamente con el consumismo actual, invitando a una reflexión profunda sobre cómo regalamos.

pocas unidades bien escogidas son mucho más beneficiosas
Menos es más: el valor de la escasez
La recomendación principal de Clara Valls es limitar la cantidad de juguetes que reciben los niños. “Regalemos pocos, porque si no, no valoran lo que tienen”, afirma la psicóloga. Un exceso de estímulos puede llevar a que los niños no aprecien sus pertenencias y se frustren con facilidad. Valls sugiere que, si reciben demasiados regalos, una opción es guardarlos para más adelante o incluso donarlos para que otros niños puedan disfrutarlos. El objetivo es fomentar la valoración y evitar que el consumismo desmedido reste importancia al acto de jugar y crear.
Junto a la cantidad, la variedad es el otro pilar fundamental. No se trata solo de tener pocos juguetes, sino de que estos sean diferentes entre sí para que los niños puedan “desarrollar todas sus potencialidades”. La experta recomienda combinar juegos de mesa, de construcción, una pelota o materiales poco estructurados que inviten a la imaginación. De esta manera, se promueve un desarrollo más integral, abarcando desde el ámbito sensorial y motriz en los más pequeños hasta el juego simbólico y la creación de narrativas en los más grandes. Un juguete, además, debe estar siempre ajustado a la etapa de desarrollo del niño para que realmente suponga un estímulo adecuado y enriquecedor.

ntes de regalar una consola o una tableta, la experta insta a los padres a preguntarse “qué queremos para nuestros hijos”
El gran reto: la gestión de las pantallas
Uno de los debates más intensos en la crianza actual gira en torno a los juguetes digitales y el tiempo de pantalla. Clara Valls es contundente al respecto y califica la introducción de una pantalla en casa como “una lucha a corto y largo plazo”. Antes de regalar una consola o una tableta, la experta insta a los padres a preguntarse “qué queremos para nuestros hijos” y si están preparados para la labor de supervisión que conlleva. Valls advierte que la comodidad que ofrecen las pantallas para los adultos puede convertirse en una trampa, ya que es fácil acostumbrarse a la tranquilidad que proporcionan. “Te acostumbras rápido a lo cómodo”, señala, refiriéndose a la facilidad de mantener a un niño entretenido con un dispositivo.
Las pantallas están diseñadas para generar adicción"
El principal riesgo de los dispositivos electrónicos es su propio diseño, pensado para captar y mantener la atención de forma intensiva. “Las pantallas están diseñadas para generar adicción”, sentencia Valls. Esto provoca que, con el tiempo, el tiempo de uso de pantalla tienda a aumentar, desplazando otras actividades imprescindibles para el desarrollo infantil como el juego físico, la lectura o la interacción social. La gestión de estos dispositivos exige una “mucha regulación” por parte de los padres para evitar que los niños queden atrapados en un ciclo de consumo digital. Según la psicóloga, la exposición temprana y sin control puede tener consecuencias negativas evidentes en su desarrollo cognitivo y social.
Guía de uso de pantallas por edades
De 0 a 3 años, 0 pantallas"
La experta comparte las directrices de las guías pediátricas sobre el uso de pantallas, que califica de “muy complicadas” de cumplir en la práctica. La recomendación es tajante: “De 0 a 3 años, 0 pantallas”. En esta etapa crucial, los niños necesitan manipular, experimentar con sus sentidos y moverse en un entorno físico, algo que una pantalla limita por ser “excesivamente estructurada”. Entre los 4 y los 6 años, se aconseja un máximo de media hora diaria, mientras que hasta los 12 años, el límite se sitúa en una hora al día, siempre de forma partida y, muy importante, evitando tener pantallas en las habitaciones. Valls reconoce que cumplir estas pautas es un enorme desafío para la mayoría de las familias en el entorno actual.

existen juegos educativos, de aventura o que fomentan ciertas habilidades
¿Significa esto que la tecnología no tiene nada positivo que ofrecer? Valls matiza que sí existen juegos educativos, de aventura o que fomentan ciertas habilidades, pero insiste en poner en la balanza los pros y los contras. Durante la infancia y la adolescencia, advierte, “los riesgos pesan más”. La clave, según ella, no es demonizar la tecnología de forma absoluta, sino entender que su uso debe ser pospuesto y, cuando llegue, estrictamente controlado. La psicóloga sugiere que, si se utilizan, una buena práctica es jugar juntos, convirtiendo la experiencia digital en un momento compartido y supervisado que puede fortalecer los vínculos familiares.
El momento adecuado para una interacción más autónoma con la tecnología podría llegar a partir de los 12 años, aunque con importantes matices. A esa edad, el lóbulo prefrontal del cerebro, encargado del autocontrol y la toma de decisiones, todavía está en pleno desarrollo. La propia psicóloga comparte que incluso adolescentes más mayores “son conscientes de que no pueden controlarse ante la pantalla y te lo dicen”. Por ello, la conclusión de Valls es clara: regalar un móvil o una consola a los 12 años pensando que “ya es mayor” puede ser el inicio de un problema si no hay un acompañamiento. La Supervisión y el establecimiento de límites siguen siendo indispensables.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



