Nurys, la voz de las trabajadoras del hogar que cuidan de nuestros mayores las 24 horas
Una trabajadora dominicana en Valladolid narra la realidad de un sector precarizado y pide que se reconozca la labor de cuidados, a menudo invisible y sacrificada

El testimonio de Nurys, una dominicana en Valladolid que ha dedicado casi media vida a trabajar en el hogar
Valladolid - Publicado el
2 min lectura8:20 min escucha
Cuidan de los mayores, se ocupan de la casa y los acompañan día y noche. Son las trabajadoras del hogar, un colectivo feminizado y migrante que en Castilla y León suma unas 14.000 personas, de las cuales casi el 97% son mujeres y el 60% proceden de otros países. Nurys, una mujer dominicana de 62 años residente en Valladolid desde hace 23, pone voz a la realidad de este sector a menudo invisible.
Una vida como interna
Desde que llegó a España en 2003, Nurys ha trabajado como empleada de hogar interna, cuidando a personas mayores. Aunque se considera afortunada por haber tenido contrato desde el principio, "he tenido que ir por unos cuantos ya", explica, debido a que las personas a las que atiende suelen tener una edad avanzada. Su labor, como la de muchas otras, implica una dedicación de 24 horas al día: "Hay que estar, pues eso, pues muy atento con ellos, cuidándolos y estar todo ese tiempo, claro".
Un trabajo arduo y sacrificado
Que prácticamente reconozcan ese trabajo que nosotros hacemos con nuestros abuelitos"
Trabajadora del hogar
Nurys describe su profesión como "un trabajo arduo y muy sacrificado" que requiere "mucho compromiso, responsabilidad, atención y dedicación". Por ello, reclama un mayor reconocimiento para el sector: "Que se nos valore, claro, y que prácticamente reconozcan ese trabajo que nosotros hacemos con nuestros abuelitos, que muchas veces, pues, no somos valorados". El esfuerzo incluye desvelos por la noche y lidiar con situaciones complejas derivadas de las enfermedades de los mayores.
Aunque ella se siente "muy contenta por el trato que he recibido" por parte de la mayoría de sus empleadores, es consciente de la precariedad que sufren muchas compañeras. Relata casos de trabajadoras sin documentación a las que "no les regularizan, no les pagan lo que en verdad se merecen por su trabajo". Incluso ha conocido situaciones de "un trato un poco vejestorio, inhumano", si bien subraya que también hay "muchos empleadores, familias que son muy buenas personas".
El consejo: regularizarse
Lucho por eso, para que puedan recibir un salario digno"
Trabajadora del hogar
Ante esta realidad, Nurys lanza un mensaje a quienes trabajan sin contrato por miedo o desconocimiento. Les anima a "buscar ayuda para que las puedan regularizar" y así tener "un contrato, una vida, pues, digna". Su lucha se extiende a las condiciones salariales de todo el colectivo, ya que a veces lo que se paga es "precario". "Lucho por eso, para que puedan recibir un salario digno, tanto por ellos como por su familia", concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



