La burocracia asfixia a las empresas de Castilla y León y se posiciona como su principal problema
La Empresa Familiar exige a los partidos un cambio profundo en la administración para frenar la fuga de inversiones y la despoblación en la comunidad autónoma

Isidoro Alanís, presidente de Empresa Familiar
Valladolid - Publicado el
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La burocracia se ha convertido en el principal problema para las empresas de Castilla y León. Así de contundente ha sido el mensaje lanzado por la Asociación de Empresa Familiar de Castilla y León (EFCL), que ha presentado un análisis detallado sobre la necesidad de reducir los trámites administrativos con vistas a las próximas elecciones del 15 de marzo. La organización, que representa el 17 % del PIB y casi el 10 % del empleo privado en la comunidad, pide a los partidos políticos que se hagan eco de sus propuestas.
El presidente de la Empresa Familiar, Isidoro Alanís, ha señalado que este exceso de burocracia resta competitividad, agilidad y productividad a las empresas. Alanís ha aportado datos para la reflexión, como el hecho de que Castilla y León es la tercera comunidad con mayor tasa de empleo público por cada mil trabajadores y que el número de empleados en la administración ha crecido un 13 % desde 2020, un aumento que considera injustificado con el avance de tecnologías como la inteligencia artificial.
Una radiografía de los problemas
El director de la asociación, Eduardo Estévez, ha detallado los principales obstáculos detectados en un informe encargado a una consultora independiente: plazos interminables, duplicidad de documentos, una débil capacidad administrativa para dar respuesta a las empresas y una normativa confusa y cambiante. Todo ello, ha resumido, resulta en una “burocracia excesiva que asfixia a la empresa y harta la actividad empresarial”.
Uno de los puntos más críticos es la interpretación del interés general, que según la EFCL suele primar cuestiones medioambientales sobre la inversión y la creación de empleo. Esta situación provoca que algunas inversiones se marchen a otras comunidades. “Un miembro de la junta directiva tuvo que llevarse una inversión a Galicia por la agilidad que le ofrecieron allí, donde su proyecto fue considerado estratégico”, ha explicado Alanís.
Siete propuestas para el cambio
La EFCL no se limita a la queja y ha presentado un documento con soluciones concretas. Entre las más destacadas se encuentran la aplicación del silencio administrativo positivo, de modo que la ausencia de respuesta en plazo suponga una aprobación. En palabras de Estévez, “el silencio de la administración no puede paralizar la actividad económica”. También proponen fomentar la declaración responsable para poder iniciar la actividad cuanto antes y ser controlados a posteriori.
El silencio de la administración no puede paralizar la actividad económica
Director de Empresa Familiar Castilla y León
Otras medidas clave son una transformación digital real de la administración, que incluya una ventanilla única y un “pasaporte digital empresarial”; una mayor coordinación administrativa para que el empresario tenga un interlocutor único; y la creación de una ley medioambiental propia que agilice los plazos, ya que algunos proyectos se demoran hasta dos años por la multitud de informes requeridos.
Finalmente, la asociación pide revertir algunas medidas adoptadas durante la pandemia, como la supresión del teletrabajo como norma general en la función pública para reforzar la atención presencial y la eliminación de la cita previa obligatoria. El objetivo es que la administración vuelva a ser accesible, como ya ocurre en comunidades vecinas donde está “abierta 24 horas”.
Un camino con sabor agridulce
Respecto a la colaboración con la Junta de Castilla y León, Alanís ha confesado tener un “sabor agridulce”. Se creó un comité de simplificación administrativa que empezó a dar frutos, pero cuyo trabajo se vio interrumpido primero por una dimisión y ahora por la nueva convocatoria de elecciones. “Íbamos en el buen camino y lo que exigimos es que el próximo gobierno continúe con la misma política”, ha afirmado.
La conclusión de la Empresa Familiar es que la región necesita una voluntad política firme para pasar de una administración burocrática a una facilitadora. “Lo que reclamamos es un cambio profundo en el sistema administrativo de Castilla y León”, sentencian. En su opinión, solo así se podrá fomentar la inversión, el empleo, el arraigo territorial y favorecer especialmente a las zonas rurales, que son las que más sufren la burocracia.
Lo que reclamamos es un cambio profundo en el sistema administrativo de Castilla y León
Presidente de Empresa Familiar Castilla y León
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