Desmontan el Blue Monday: el origen publicitario del 'día más triste del año'
Un investigador explica que la idea nació de una campaña para vender productos y advierte sobre la tendencia de ponerle etiquetas a las emociones humanas

Javier Sampedro investigador de la salud mental y profesor de la UCAV
Ávila - Publicado el
2 min lectura6:42 min escucha
El tercer lunes de enero es popularmente conocido como Blue Monday, supuestamente el día más triste del año. Sin embargo, su origen no es científico ni psicológico, sino publicitario. Así lo ha explicado Javier Sampedro, investigador en el campo de la salud mental y profesor de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), quien desmonta el mito y llama a la cautela.
Un origen publicitario
Sampedro aclara en una entrevista que el término Blue Monday nació en el año 2005 como parte de una campaña de marketing ideada por el psicólogo Cliff Arnall. Este creó una fórmula que mezclaba variables como el clima invernal, las deudas tras las navidades o la desmotivación postvacacional para justificar la fecha, aunque el objetivo real era vender productos.
El peligro de etiquetar las emociones
El experto señala que vivimos una tendencia a “poner etiquetas y fechas a todos los días”, como el Yellow Day, el día más feliz. Aunque admite que puede servir para dar visibilidad a la salud mental, advierte que “las emociones humanas no funcionan según el calendario” y que asociarlas a días concretos tiene un “efecto simplificador”.
Las emociones humanas no funcionan según el calendario"
UCAV
Frente a ello, el investigador recomienda “normalidad” y subraya la necesidad de una educación emocional durante todo el año. Critica la “baja tolerancia al malestar” actual, donde se buscan “soluciones rápidas” y solo emociones positivas. “En la vida nos ocurren circunstancias buenas y malas. Y hay que saber convivir con las malas, tolerarlas, afrontarlas y aprender de ellas”, afirma.
Preocupación por los jóvenes
Como investigador, Javier Sampedro se muestra “preocupado” por el estado de la salud mental, especialmente en la población joven. Desde su grupo de investigación en la UCAV, están detectando que los jóvenes “tienen un déficit a la hora de comunicarse emocionalmente” y prefieren hacerlo a través de las pantallas que en el cara a cara.
Sampedro advierte que los jóvenes “se expresan mejor a través de Internet, creyendo que eso es algo seguro cuando es todo lo contrario”.
Por ello, considera que es responsabilidad de instituciones, universidades y medios de comunicación “dar visibilidad a esto y ponernos en marcha con este tema”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



