Los nacidos entre los años 1986 y 2008 pueden solicitar estas ayudas económicas que abren una oportunidad real para quedarse: "Aquí tengo mis raíces y mis ganas"
Las nuevas ayudas del Gobierno de La Rioja ofrecen hasta 70.000 euros para jóvenes agricultores como Víctor, de 26 años, que cultiva frutales en Nalda y quiere seguir ligado al campo. Conoce los requisitos, plazos y claves de una convocatoria que busca rejuvenecer el campo riojano y mantener viva la vida rural

El Gobierno de La Rioja lanza un plan con hasta 70.000 euros para jóvenes agricultores que apuesten por modernizar sus explotaciones y mantener viva la España rural
Logroño - Publicado el
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Víctor tiene 26 años y una finca de frutales en Nalda, un pueblo rodeado de montes y huertas donde el trabajo del campo no entiende de horarios, pero sí de pasión. Desde adolescente ha visto cómo muchos amigos se marchaban a Logroño o a otras ciudades, pero él decidió quedarse. “Aquí tengo mis raíces, mis ciruelos y mis ganas”, cuenta con una sonrisa.
Su última campaña de ciruela claudia ha sido dura, menos producción y precios ajustados. Pero Víctor no se rinde. Sueña con modernizar su explotación, incorporar sensores de riego inteligente y mejorar la eficiencia energética de su pequeña nave agrícola.
Por eso, la nueva convocatoria de ayudas del Gobierno de La Rioja para jóvenes agricultores llega en el momento justo. “Estas ayudas pueden marcar la diferencia entre seguir o abandonar”, reconoce.
Rejuvenecer el campo: un reto urgente
El relevo generacional sigue siendo una asignatura pendiente en el sector agrario riojano. De las cerca de 9.000 explotaciones existentes, menos del 10% están en manos de jóvenes menores de 40 años.
Los datos del Ejecutivo autonómico reflejan una realidad clara, desde 1994, La Rioja ha apoyado a 1.674 jóvenes agricultores y ganaderos, con una inversión global de 54 millones de euros.
Para 2026, la nueva convocatoria supondrá un esfuerzo adicional de 3,5 millones, con el objetivo de atraer savia nueva al campo, impulsar la modernización y garantizar la continuidad de las explotaciones familiares.
Más allá de las cifras, el reto es vital, mantener la vida en los pueblos. Cada joven que se queda en el campo significa una familia más, una escuela abierta, una economía local que respira.
Ayudas que miran al futuro
El nuevo plan ofrece subvenciones de entre 35.000 y 70.000 euros, dependiendo del tipo de explotación y de los criterios de sostenibilidad o relevo generacional.
Para acceder, los jóvenes deben realizar una inversión mínima:
12.000 euros si se dedican de forma exclusiva al campo.
6.000 euros si compaginan la agricultura con otra actividad profesional.
Estas inversiones podrán destinarse a la compra de tierras, ganado, maquinaria o derechos de producción, siempre que no estén ya financiados por otras líneas de la PAC.
Además, se incluyen incentivos adicionales para quienes:
Se instalen en alguno de los 71 municipios con limitaciones naturales.
Participen en procesos de concentración parcelaria o modernización de regadíos.
Apuesten por producción ecológica o de calidad certificada.
En este último caso, se premiará a explotaciones con más del 50% de superficie ecológica o con al menos un 25% de ingresos procedentes de productos con sello de calidad, como el Queso Camerano, el Pimiento Riojano, la Coliflor de Calahorra, la Nuez de Pedroso o la Alubia de Anguiano.
Una línea específica apoyará también a jóvenes que tomen el relevo de un agricultor jubilado, garantizando así una transmisión ordenada y sostenible de las explotaciones.
El plazo de solicitud se abrirá el 10 de febrero, al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial de La Rioja (BOR) y permanecerá activo hasta el 6 de marzo.
“Quiero quedarme en el campo, pero necesito herramientas”
Víctor no es el único. Rodrigo, agricultor en Entrena, lo resume con claridad, “las cosas están feas, pero yo quiero seguir en el campo. Lo único que pedimos es que se nos escuche y se nos ayude a invertir sin ahogarnos en papeles”.
Esa sensación de frustración y esperanza a partes iguales es compartida por muchos jóvenes riojanos. Saben que la agricultura de hoy ya no es la de sus padres, necesita tecnología, formación digital, maquinaria moderna y estabilidad en los precios.
Por eso, las nuevas políticas públicas se orientan a un modelo más inteligente, sostenible y digitalizado, donde la innovación rural sea también una forma de futuro.

Nalda, La Rioja
Del esfuerzo individual a la sostenibilidad colectiva
El campo riojano, que ha sido siempre símbolo de esfuerzo, se enfrenta a un cambio de paradigma.
Ya no basta con trabajar de sol a sol, ahora se trata de optimizar recursos, y cuidar el suelo.
Las ayudas impulsadas por el Ejecutivo autonómico buscan precisamente eso, acompañar a los jóvenes en la transición hacia un modelo que combine eficiencia y respeto por la tierra.
El propio plan de desarrollo rural de La Rioja incluye medidas para digitalizar el campo, fomentar la igualdad de género en el ámbito agrario y reforzar la resiliencia de las zonas rurales frente al cambio climático.

Jóvenes agricultores
El valor de quedarse
Cuando se le pregunta si repetiría la decisión de quedarse en Nalda, Víctor no duda: “Sí. Porque el campo no solo da trabajo, da sentido. Da identidad. Y si nos vamos todos, ¿quién cuidará esto?”
Su testimonio refleja lo que cada vez más jóvenes agricultores están sintiendo en toda España, que el campo no es solo un medio de vida, sino un espacio de futuro que merece apoyo y respeto. En palabras del propio Gobierno riojano, “rejuvenecer el campo no es solo una meta económica, sino una apuesta por mantener vida en los pueblos”.
Esa vida, a día de hoy, tiene nombre propio, Víctor, Rodrigo, María y tantos otros que siguen labrando esperanza.





