Carolina, la vecina de Azuqueca que dijo "basta" y echó a los okupas: "No podía seguir de brazos cruzados"
Tras dos años de amenazas e insultos por parte de los okupas de su edificio, la agresión a una vecina anciana fue el detonante para echar a los inquiokupas

Intruso forzando una puerta
Toledo - Publicado el
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La okupación es un problema extendido en Castilla-La Mancha, donde la realidad supera con creces las cifras oficiales. Mientras los datos registran apenas 500 denuncias en un año en toda la región, la realidad en zonas como La Sagra toledana muestra más de 500 casas okupadas, sin contar otra de las zonas indefensas de la región, el Corredor del Henares. Esta situación ha llevado a muchos afectados a sentirse indefensos, desprotegidos y a actuar por su cuenta.
Daniel Simón, de la Asociación de Guardias Civiles de Toledo, ha explicado que la región se ha convertido en un foco de okupación por ser el "extrarradio de Madrid". Según ha detallado, la presión que se ejerce en la capital "hace desplazar el problema a la periferia y ahora esa periferia de Madrid, somos nosotros".

Momento en el que los okupas se van del bloque de viviendas
Dos años de inseguridad
La vida de Carolina Sánchez, vecina de Azuqueca de Henares (Guadalajara), ha cambiado radicalmente desde que dos locales bajo su casa fueron okupados. La zona se convirtió en un foco de peleas, amenazas e insultos casi a diario, entre los propios okupas como con los vecinos. Una situación que se ha prolongado durante dos largos años.
El punto de inflexión fue una agresión a una de las vecinas más mayores del bloque. "Yo estoy en casa y oigo gritos, y era una vecina que la estaban pegando", ha relatado a los micrófonos de COPE, Carolina, una de nuestras protagonistas que ha dado voz a su problema.
Fue entonces cuando decidió que no podía seguir de brazos cruzados: "Llamé a la policía, bajé e intenté mediar un poco en la pelea y entonces ya cuando subí a casa dije, esto no puede seguir así, hay que hacer algo"
A raíz de su decisión de actuar, Carolina ha sufrido el acoso de los okupas. "Recibo mensajes por Facebook, y si voy por la calle me increpan", ha explicado. A pesar del miedo, se ha mantenido firme ante el hostigamiento: "Cada vez que me ven algo me dicen y me han increpado, o sea, me han insultado, pero no han llegado a hacer otra cosa que eso. Insultos, amenazas, pero se ha quedado ahí".
La organización vecinal, la clave
La unión de los vecinos ha sido fundamental para hacer frente a la situación. Carolina ha señalado que ahora en su barrio están "muy pendientes".
"Si hay algún local cerrado y ven a alguien que está para abrirlo, enseguida llamamos a la policía", ha afirmado. La vigilancia es constante: "Nosotros sí que estamos como muy pendientes de los locales que están cerrados, los controlamos".
Según ha podido saber Carolina, los okupas que hostigaron a su comunidad se han instalado en otro edificio en la periferia de la ciudad, donde "ahí siguen", perpetuando el problema.
La visión del Ayuntamiento
Antonio Expósito, es el concejal de seguridad del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares, y nos ha confirmado que el patrón se repite: "un edificio de un banco que está cerrado durante años o una casa vacía y antigua". También ha diferenciado el perfil del okupa, explicando que hay "gente en mala situación que se deja ayudar y hay otra gente que no quiere esa ayuda", a los que ha calificado de "caraduras".
Las medidas del consistorio pasan por la presión policial y la vigilancia de los pisos y locales vacíos. Sin embargo, la solución no es definitiva.




