La Justicia da la razón al alcalde de una localidad de Toledo que cortó la luz y el agua a unos okupas para echarlos
El regidor de Magán, que se enfrentaba a penas de cárcel tras ser denunciado por un okupa, ve con alivio cómo la Audiencia Provincial archiva definitivamente su caso

MAGAN OKUPAS
Toledo - Publicado el
3 min lectura5:33 min escucha
La Audiencia Provincial de Toledo ha avalado la actuación de José Luis Martínez, alcalde de Magán, archivando de forma definitiva la denuncia penal presentada contra él por un okupa. Los hechos se remontan a 2021, cuando el alcalde tomó la decisión de cortar el suministro de agua y luz a un edificio de 50 viviendas que había sido ocupado ilegalmente, una medida drástica que buscaba terminar con los graves problemas de convivencia que sufrían los vecinos de la localidad.
Un edificio de 50 viviendas, el origen del conflicto
El conflicto se desató en 2021, poco después de que José Luis Martínez tomara posesión como alcalde. Un grupo de personas había ocupado un bloque entero de 50 viviendas en el centro del pueblo, generando un ambiente de gran inseguridad y malestar entre los residentes. Según relata el propio edil, los okupas provocaban jaleo constante, no dejaban dormir a los vecinos y tenían "malas maneras".
Ante esta situación, y tras celebrar una junta local de seguridad con el subdelegado del Gobierno en Toledo, el ayuntamiento decidió intervenir. "Tomamos la decisión de intervenir y de cortar aquello", explica Martínez. Con el apoyo de la Policía y la Guardia Civil, el consistorio procedió a [cortar la luz y el agua del inmueble, una acción que continuaron pese a que los okupas intentaban engancharse a otros suministros. Finalmente, la medida consiguió su objetivo y las 50 viviendas quedaron libres, momento en que el ayuntamiento procedió a tabicar todos los accesos para evitar una nueva ocupación.
Una denuncia que le pudo costar la cárcel
Fue entonces cuando uno de los okupas desalojados presentó una denuncia penal contra el alcalde por haberlos echado de una propiedad que no era suya. La denuncia, que podría haber acarreado [penas de cárcel para el edil, fue desestimada primero por un juzgado de instrucción y, ahora, de manera firme por la Audiencia Provincial. El alcalde siempre fue consciente del riesgo, pero defendió su actuación: "Ya lo sé, pero había que hacerlo y se hizo".
Había que hacerlo y se hizo"
Guerra total a la okupación ilegal
La estrategia del Ayuntamiento de Magán no se limitó a ese edificio. El alcalde extendió estas medidas a muchos chalés que estaban ocupados, aplicando el mismo protocolo: "Íbamos al chalé con Guardia Civil, Iberdrola, Aqualia, se picaba la acera y se cortaba agua y luz de los chalés ocupados, para que se fueran". Martínez critica la pasividad de algunas entidades: "Los bancos tienen mucha culpa de que no hacen caso a estas cosas, porque yo he llamado a muchos para decirlo, póngale una puerta antiocupa para que no se meta la gente, y ni caso".
El comportamiento de los okupas generaba un gran rechazo. "Están todo el día de cachondeo. Y luego, [no dejan dormir a los vecinos", lamenta el alcalde. La situación llegó a tal punto que algunos se ponían a cocinar o a cantar en plena calle durante la noche. Tras cortarles el suministro en un chalé, los okupas se metían "en el siguiente", llegando incluso a engancharse al contador del vecino, lo que obligaba al ayuntamiento a proteger también las instalaciones particulares.
Estaban todo el día de cachondeo y no dejaban dormir a los vecinos"
Gracias a esta política de tolerancia cero, la situación en Magán ha mejorado drásticamente y la [ocupación ha bajado] a niveles mínimos. Martínez pide a las administraciones superiores que actúen con más contundencia y ayuden a los ayuntamientos a erradicar este problema. "Lo que no puede ser es que me venga la gente encima por estar haciendo un bien a mi pueblo. Esto era un cachondeo y eso no puede ser", concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



