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LA VOZ DE LA PASIÓN

El obispo de Cuenca anima a vivir con devoción la Semana Santa a pesar de la ausencia de procesiones

Monseñor José María Yanguas ha agradecido a las hermandades la labor social que están haciendo durante la pandemia

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Noelia BarrosoCOPE Cuenca

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Tiempo de lectura: 4'Actualizado 14:53

El obispo de Cuenca, Monseñor José María Yanguas, ha animado a los conquenses a vivir la Semana Santa 2021 con devoción a pesar de la ausencia de procesiones. Así lo ha manifestado en los micrófonos de COPE Cuenca con motivo del Miércoles de Ceniza.

Este es el primer contenido de una edición especial 'on line' de La Voz de la Pasión donde, cada semana, vamos a compartir noticias, reportajes y fotografías de todos los temas que rodean la Semana Santa de Cuenca.

Don José María Yanguas ha querido agradecer a las hermandades el trabajo de colaboración para ayudar a los más necesitados que están haciendo desde el inicio de la pandemia.

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los conquenses con motivo del inicio de la Cuaresma?

Los cristianos, todos los cristianos, necesitamos la Cuaresma, como necesitamos la Semana Santa. Puede haber actos, funciones, procesiones o no haberlas como este y el año pasado por los motivos conocidos, pero necesitamos la Cuaresma. Es preciso que resuene de nuevo en nuestras vidas, en la vida de los cristianos la llamada a la conversión, a revisar nuestra conducta y, sobre todo nuestros corazones. Es del corazón de donde brota lo bueno y lo malo de los humanos. Necesitamos este tiempo de penitencia y de examen para verificar la autenticidad de nuestra vida de cristianos para que no se pueda decir de nosotros lo que el Señor por medio del profeta Isaías decía del pueblo de Israel: este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí, el culto que me da está vacío. Ese sería mi mensaje principal para los nazarenos.

Obispo de Cuenca

¿Cómo deben llenar los nazarenos el vacío que deja, por segundo año consecutivo, la ausencia de procesiones?

La Junta de Cofradías y las hermandades están preparando algunas actividades que, de alguna manera, sirvan para llenar ese vacío, pero me parece oportuno recordar una vez más que la Semana Santa no son las procesiones, aunque representen un elemento importante de nuestra Semana Santa y para muchos suponga el modo propio que tienen de celebrarla. Sería triste que la representación de los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor oscureciera o desplazara a un segundo plano aquello que, en la representación, en ella, representa. No celebramos la representación, sino lo que representa la pasión, muerte y resurrección del Señor. Y se celebra no como un simple hecho histórico que dos mil años después no nos afecta gran cosa, al contrario, de esos hechos depende nuestra suerte personal y la de toda la humanidad. Por estos hechos y en ellos tiene lugar nuestra salvación así que bienvenidas sean esas actividades sin que olvidemos lo que es fundamental y básico en nuestra Semana Santa.

¿Qué valoración hacen desde el obispado de la colaboración realizada por las Hermandades con distintas instituciones (religiosas, sociales...) a lo largo de esta etapa de pandemia?

En general la colaboración de la Junta de Cofradías y de las distintas hermandades es muy buena, el ambiente es de franca colaboración, las relaciones son cordiales, la colaboración es efectiva, si no fuera así sería algo antinatural. En el caso concreto la valoración de la actuación de las hermandades en este tiempo de pandemia no puede ser en general más positivo, por ejemplo, en la colaboración con las Cáritas parroquiales, con la recogida de alimentos, la donación de material higiénico...etc. Aprovecho este medio para manifestar mi agradecimiento a todas las hermandades por la labor estupenda que están realizando en estos meses de pandemia.

A su juicio, ¿qué trabajo deben realizar las hermandades a lo largo de este año con el fin de que no pierdan su espíritu dinamizador y evangelizador?

Hay que partir de que las hermandades tienen sus propios estatutos en los que quedan reflejados los fines que constituyen la razón de ser de las hermandades, por eso es importante que los estatutos estén aprobados y que todos los hermanos tengan claro cuáles son los motivos que hacen que se reúnan formando una asociación pública de fieles. Es cierto que el cumplimiento que los fines estatutarios es algo fundamental en la vida de toda asociación eso no significa que en momentos como los actuales, o de modo habitual, no se puedan perseguir otros fines coherentes como los que figuran en los estatutos. Los lazos de amistad, de fraternidad que se crean en la hermandad pueden ayudar a superar la situación de fragilidad, de abandono, de miedo, de soledad que la pandemia está produciendo. A veces interesarse por el otro, por su familia, con una llamada de teléfono o un rato de conversación pues representa un gesto que rescata del círculo de la soledad, de esa sensación de que nuestra suerte no le interesa a nadie. Pues sí, sí que le interesa, les interesa a tantas personas, a los miembros de nuestra hermandad. El Papa en su mensaje para la Cuaresma de este año nos invita a estar "atentos a decir palabras de aliento, que reconforten, que fortalezcan, que consuelen, que estimulen". Se puede hacer mucho.

Precisamente en esta época de soledad y asilamiento, ¿qué mensaje de esperanza puede trasladar a las hermandades?

La esperanza como la fe y la caridad son virtudes, son virtudes sobrenaturales, dones de un Dios que nos ama. Los regalos son demostraciones de afecto, se regala a quien se ama. Nuestra esperanza crisitiana se apoya en ese amor de Dios que no nos puede faltar, esa es la roca sobre la que la esperanza se asienta ante cualquier ataque de pesimismo, desaliento o tristeza. Aunque tantas veces los motivos de la tristeza sean bien justificados y bien evidentes como la enfermedad o la muerte. Siempre podemos decir con San Pablo: "Si Dios está conmigo, Dios está con nosotros ¿quién estará contra nosotros?. La esperanza crece o se debilita en la medida que aquello o aquel sobre quien se apoya es más firme o más seguro y, en nuestro caso, es el mismo Cristo que ha prometido que estará siempre con nosotros hasta el fin del mundo. Estamos seguro de que Dios no nos abandona, a veces parece que duerme en la barca mientras se mueven las olas y se agita el mar pero está con nosotros y seguro que no nos abandona y yo espero que el año que vienen, si Dios quiere, podamos celebrar la Semana Santa también con nuestros desfiles procesionales pero este año celebrémosla con la misma devoción aunque tengamos que prescindir de ellos.

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