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El piloto del SAR tras el rescate de tres inmigrantes: “Fue muy duro, el cayuco olía a muerte”

En la embarcación se localizaron 24 cadáveres, en la peor tragedia migratoria de la historia de Canarias

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Antonio HerreroSanta Cruz de Tenerife

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:43

Son conocidos como los “ángeles de la guarda”, van a realizar un rescate donde nadie llega, muchas veces al límite de la capacidad que tienen sus aparatos, y arriesgando más de una vez, su propia vida. El 802 Escuadrón del Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR), con sede en Gando, Gran Canaria, se ha ganado por derecho propio su último reconocimiento, sobre todo, por lo escalofriante de las circunstancias. El rescate de tres supervivientes de la que es peor tragedia migratoria que ha vivido Canarias en toda su historia –se han confirmado que en el cayuco iban al menos otras 24 personas- no ha dejado indiferente a nadie

El capitán Alex Gómez, pilotaba ese día el avión –Delta 4 en la denominación militar- que encontró de casualidad a ese cayuco, puesto que se trataba de un vuelo en una zona fuera de cualquier ruta marítima, a casi 600 kilómetros de la isla de El Hierro, en una misión de reconocimiento de la zona, con el fin de detectar otro tipo de actividades como puede ser el narcotráfico o la pesca furtiva. Según explica el propio Gómez en los micrófonos de COPE Canarias uno de los observadores del avión, por lo que decidieron sobrevolar la zona, puesto que en un primer instante creyeron que estaba vacío.

Tras sacar una serie de fotografías, descubrieron que el cayuco no iba vacío “si no que en había al menos tres personas vivas en su interior, fue una suerte que estuviéramos en esa zona”. Inmediatamente se dio parte al Centro de Coordinación de Rescates, RCC, quien movilizó hasta el lugar, además del avión que continúo en la zona hasta que agotó su combustible, a dos helicópteros que despegaron desde Gran Canaria, y volaron hasta El Hierro, un trayecto de más de 600 kilómetros. Uno de ellos fue hasta el cayuco, y el otro permaneció en alerta en el aeropuerto de Valverde.

“EVITANDO PISAR LOS CADÁVERES”

A bordo del helicóptero del Ejército del Aire que llegó hasta la zona, iba el sargento primero, Fernando Rodríguez, la primera persona bajó hasta el cayuco, donde consiguió sacar a dos personas que “se encontraban muy mal, apenas gesticulaban”.

Inmediatamente comprobó el estado del resto de personas a bordo, aunque reconoce que a simple vista “no se observaba que hubiese vida”.

En esa complicadísima operación, Rodríguez tuvo que evitar pisar los cadáveres que se esparcían por el fondo del cayuco, y realizó el primer recuento de los mismos. Relata cómo solo tras llegar a su domicilio, tras concluir la misión fue consciente de la magnitud de la tragedia, puesto que una vez que se está en el cayuco “la concentración en la misión es máxima”.

Pilotando la aeronave estaba el comandante Ignacio Crespo, quien ha relatado que la primera sensación que tuvo al llegar a la zona de operación fue “el olor a muerte”. Inmediatamente y gracias al buen hacer de todo el equipo del helicóptero –son seis los tripulantes que van en cada aparato-, consiguieron colocarse en la vertical del cayuco, para proceder al descenso del rescatador, al cual junto a su compañero, les dieron media hora para proceder con la operación. Insiste en que resulta fundamental la coordinación entre los miembros de la tripulación, sobre todo entre el operador de la grúa y el piloto, puesto que el primero “son los ojos del otro”.

Una vez a bordo y gracias a la teniente Cristina Justo, la enfermera con la que cuenta el helicóptero, fueron atendidos y se les dio agua y alimentos.

Explica Crespo que en ese momento ya se encontraban al límite de su capacidad, y que se dieron unas series de circunstancias que permitieron llevar a cabo el rescate. El SAR esperando encontrar más supervivientes había desplegado en la isla de El Hierro otro helicóptero por si resultase imprescindible su participación.

Inmediatamente, pusieron rumbo – en principio- a la isla del Meridiano, aunque tras realizar una serie de cálculos sobre vientos, corrientes, Crespo tomó la decisión de poner rumbo a la isla de Tenerife, en concreto al Aeropuerto de Tenerife Norte, a donde llegó pasadas las ocho y media de la noche.

Por otro lado, reconoce que ha sido la misión más complicada que han tenido que llevar a cabo, tanto por las implicaciones técnicas, como por el número de cadáveres que se encontraban a bordo del cayuco.

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Una misión más –probablemente la más dura en más de 60 años del SAR- ha culminado como dice Crespo, “quitando a la muerte tres víctimas más”, y recordando que el SAR trabaja 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año, al servicio de la ciudadanía y de España. Se han vuelto a ganar el derecho a portar el parche del 802 Escuadrón del SAR, con un ángel, “el ángel de la guarda”, para las tres vidas que le han arrebatado a la muerte.


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