Un experto revela la sorprendente razón por la que se están cayendo los dragos centenarios de Canarias: "A veces los mimamos demasiado"
Tras la caída de varios ejemplares icónicos, un investigador explica las claves de su declive: el clima y, sorprendentemente, un exceso de cuidados por nuestra parte

Drago Milenario en Icod de Los Vinos | Islas Canarias
Gran Canaria - Publicado el
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La reciente caída del Drago de San Francisco en Los Realejos (Tenerife), un ejemplar monumental de más de 200 años de antigüedad que se desplomó a causa de la borrasca Regina, ha generado una profunda desolación en el municipio. La jornada fue descrita como un "día triste" por el concejal José David Cabrera, lamentando la pérdida de "uno de nuestros símbolos naturales". Este suceso, junto a la caída de otros ejemplares, ha puesto sobre la mesa una pregunta preocupante: ¿qué está pasando con los dragos en Canarias?

Caída del Drago centenario de Los Realejos
Para arrojar luz sobre esta cuestión, el programa 'Herrera en COPE Canarias' ha entrevistado a Águedo Marrero Rodríguez, investigador, responsable del Departamento de Sistemática Vegetal y conservador del Herbario LPA del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo. El experto confirma la grave situación: "Es una evidencia que casi nos va acompañando con la vida, de tal forma que muchos dragos que conocíamos hace pocos años ya no existen". Marrero califica el problema como un "tema serio, preocupante", no solo por su valor ecológico, sino por su profundo arraigo cultural.
El drago es un emblema de la identidad canaria, un motivo de orgullo para los isleños, especialmente cuando lo ven plantado en otras latitudes, como ocurre con la palmera canaria. El investigador destaca el fuerte vínculo emocional que la población siente por estos árboles, un sentimiento que se ha hecho palpable en Los Realejos tras la pérdida de su drago. Según Marrero, la gente guarda en su interior la convicción de que "es algo nuestro".

Drago Milenario Icod de Los Vinos
Dos especies en situación precaria
En Canarias no hay una, sino dos especies de drago. Por un lado, la más común y conocida, presente en varias islas y con subespecies en Marruecos y Cabo Verde. Por otro, el drago de Gran Canaria, descubierto hace poco más de 20 años y exclusivo de esta isla. Marrero advierte que este último se encuentra en una situación "muy precaria", con "pocos individuos" en zonas de refugio. La conservación de ambas especies se ha convertido en una labor inmediata que se impulsa desde jardines botánicos, parques y espacios públicos.
Sobre la existencia en el pasado de densos bosques de dragos, como sugieren algunos fósiles en el barranco de Azuaje (Gran Canaria), el científico matiza que, aunque se tienda a exagerar, sí formaban "comunidades bastante espectaculares". No eran bosques monoespecíficos, sino mixtos, donde la presencia del drago aportaba un carácter único. Estos árboles, explica, suelen crecer distanciados entre sí al encontrarse generalmente en zonas secas, lo que les obliga a competir por más espacio.

Drago en el Jardín Botánico Viera y Clavijo de Gran Canaria
Las causas de su declive: clima y factor humano
Una de las razones del declive del drago es el cambio climático a gran escala. Según el investigador, el archipiélago se encuentra en una etapa geológica, el Cuaternario, marcada por una tendencia natural hacia un clima más seco. "Sabemos que estamos en una etapa donde todos los ambientes en el entorno nuestro van cada vez a más secos", explica Marrero, trazando un paralelismo con la progresiva desertificación del Sáhara, un fenómeno que también afecta a Canarias.

Drago de Pino Santo, en el Barranco Alonso en Gran Canaria
Sin embargo, el ser humano también juega un papel crucial. Además del impacto de la contaminación y la ocupación del terreno, el experto señala una causa sorprendente: el exceso de mimos. En un gesto de advertencia, Marrero afirma que "a veces también los humanos, nuestra cultura, está llevando a cabo la pérdida de drago, porque a veces los mimamos demasiado".
El investigador es contundente al final de su intervención: el riego excesivo es una sentencia para estos árboles. "Siempre tenemos que advertir que cuidado con los riegos", subraya. Plantar dragos en céspedes que se riegan continuamente o darles más agua de la que necesitan en sus entornos naturales es un error fatal. Según explica, esta práctica provoca que no puedan sobrevivir.
Esos dragos están expuestos a la pudrición de las raíces y a la caída"
Investigador y responsable del Departamento de Sistemática Vegetal y conservador del Herbario LPA del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo en Gran Canaria.
Un gigante 'herbáceo' con madera de verdad
La singularidad del drago fascina a cualquiera. No es un árbol común, y Marrero lo define como una "hierba arborescente", ya que carece de los anillos de crecimiento que permiten calcular la edad en otras especies leñosas. Esta característica ha llevado a la creencia errónea de que no tienen madera.

Drago en el patio del Ayuntamiento de Gáldar, Gran Canaria
El experto desmiente este mito. "Los dragos sí tienen madera", aclara. Se trata de una "madera de monocotiledonia", una estructura diferente a la de un pino o un roble, pero madera al fin y al cabo. Es este material, similar al de las palmeras o el bambú, el que le confiere su fuste resistente y flexible, capaz de soportar el viento durante cientos de años y que tradicionalmente se ha usado incluso para fabricar colmenas.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




