Canarias se sitúa como la cuarta comunidad con más agresiones de hijos a padres: "Es un problema aprendido"
Una psicóloga de la Fundación Amigó analiza en COPE Canarias las causas y señales de alarma de la violencia filioparental, un problema que genera culpa y vergüenza

Entrevista a Raquel Bravo, psicóloga de la Fundación Amigó
Canarias - Publicado el
2 min lectura10:17 min escucha
Las denuncias por agresiones de hijos a sus progenitores han aumentado en España, y Canarias, con 448 casos denunciados, se ha posicionado como la cuarta comunidad autónoma donde más expedientes a menores se abrieron por este tipo de delito. Los datos, extraídos de las memorias de la Fiscalía, han sido recopilados en el informe sobre violencia filioparental de la Fundación Amigó, una entidad que trabaja desde 1996 con la infancia y juventud más vulnerable.
Así lo ha explicado la psicóloga de la fundación, Raquel Bravo, en una entrevista en el programa 'Herrera en COPE Canarias', donde ha señalado que las cifras oficiales son solo una pequeña parte de la realidad. Bravo subraya que es un problema que genera mucha culpa y vergüenza en los padres, lo que provoca que “solo se denuncia en los casos más graves”. Por tanto, existe un elevado número de casos que no están recogidos en ninguna estadística.
Solo se denuncia en los casos más graves"
Psicóloga de la Fundación Amigó
Un problema aprendido, no de salud mental
La experta califica la violencia filioparental como un problema complejo, relacional y multifactorial. Aclara que, aunque se atienden casos de todo tipo, “no entendemos que es un problema tanto de salud mental, sino que es un problema aprendido”. Según Bravo, el origen combina un temperamento o carácter con base genética con un proceso de socialización en el que el menor aprende a usar la violencia como una herramienta.
Este aprendizaje puede darse en contextos familiares donde ha faltado un establecimiento claro de normas y límites, en casos de sobreprotección, o incluso cuando el menor ha presenciado o sufrido violencia previamente. El objetivo de la conducta violenta, explica la psicóloga, es “conseguir poder y control sobre la autoridad” o la obtención de beneficios materiales, causando un profundo malestar tanto en los padres como en los propios hijos.
Las señales de alarma: ¿cuándo pedir ayuda?
Una de las señales de alarma más claras para los padres es la aparición del miedo. “Cuando aparece el miedo a poner un límite por la reacción que tienes, ya estamos llegando un poquito tarde”, advierte Bravo. La psicóloga insta a las familias a buscar asesoramiento profesional en cuanto detecten dificultades para aplicar normas o cuando cedan para evitar un conflicto, un comportamiento que refuerza un aprendizaje inadecuado en el menor.
Cuando aparece el miedo, ya estamos llegando un poquito tarde"
Psicóloga de la Fundación Amigó
El papel de la tecnología y la intervención
Bravo afirma que las nuevas tecnologías “sin duda” están empeorando la situación, al suponer un reto adicional para los padres a la hora de establecer límites. El abordaje de este problema requiere una intervención compleja y específica que, como la que realizan en el proyecto 'Conviviendo' de la Fundación Amigó, trabaja de forma paralela con los padres y con los menores a través de terapia individual, mediación familiar y grupos de apoyo.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



