Asturias recupera la Rosa Narcea, una flor única en el mundo que puede ser útil en la medicina y la perfumería
Debe su nombre a su concejo de procedencia, Cangas del Narcea; ha sido recuperada por el CSIC, con el cultivo, en la zona, de ejemplares procedentes de esquejes y plantas in vitro

ROSA NARCEA
Asturias - Publicado el - Actualizado
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Asturias ha iniciado el cultivo de una rosa única en el mundo, la Rosa Narcea. Debe su nombre a su concejo de procedencia, Cangas del Narcea, y está siendo cultivada con ejemplares procedentes de esquejes y plantas in vitro. Las parcelas de cultivo se encuentran en Carballo, Cibea y Genestoso, en el valle del Narcea, a distintas altitudes para comprobar las mejores condiciones de desarrollo de la planta.
El proyecto de recuperación está siendo desarrollado por un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha creado una empresa de base tecnológica para la producción y comercialización de aceites porque esta rosa tiene diversas aplicaciones; además de la gastronomía, puede ser muy útil para la industria de la alta perfumería y cosmética o, incluso, la medicina.
El proyecto podría suponer un hito de relevancia histórica, ya que actualmente, solo se cultivan dos tipos de rosa para producir aceites esenciales para perfumería en Europa: Damascena y Centifolia.
Además, en la actualidad hay un número muy reducido de variedades de rosas antiguas cultivadas en Europa, concretamente en Francia y en Bulgaria, a las que ahora puede sumarse Asturias, a través de esta empresa, a la que estos investigadores del CSIC han llamado Aromas del Narcea. La flor, de color y aroma especiales, solo brota en mayo y su recogida debe realizarse de forma manual y durante la noche, para que los pétalos no pierdan su olor. Crece en un arbusto de unos 2 o 3 metros de altos, con tallos fuertes y espinas muy dispersas.
Ejemplares en la casa familiar
El origen de este proyecto está en el jardín de la casa de la familia de una de las investigadoras, Carmen Martínez. Está situada en Carballo y allí encontró, por casualidad, la Rosa Narcea que, junto a su equipo, ha recuperado y analizado genéticamente. Al parecer, la rosa originaria existiría, en ese mismo lugar, desde 1832 o, incluso, antes.
Por ello, se considera que la Rosa Narcea tiene su origen en las rosas antiguas, que fueron cultivadas en Europa hasta el siglo XIX y sustituidas en los jardines por la llegada de nuevas especies procedentes de China e India. La fecha clave se sitúa en 1867. A partir de entonces, los horticultores comenzaron a realizar cruzamientos artificiales para obtener rosas con fines ornamentales, rosas modernas de múltiples colores y formas, pero la mayoría de ellas, sin aroma.
Ahora, los investigadores y promotores de la empresa innovadora confían en ir aumentando la producción de ejemplares hasta llegar a cultivar unas 50 hectáreas de estas rosas, con la colaboración de vecinos y del Ayuntamiento de Cangas del Narcea.



