Bolo, en el punto de mira: su proyecto en el Huesca no arranca
La sonrojante derrota ante el Mirandés, la cuarta contra un colista esta temporada, agota la paciencia de la afición y cuestiona las decisiones del técnico

Jaca - Publicado el
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El bajonazo anímico en la afición de la SD Huesca fue mayúsculo tras la derrota del pasado sábado frente al Mirandés. No era un partido cualquiera: por cuarta vez esta temporada, el equipo se enfrentaba al colista de la categoría y, por cuarta vez, salía derrotado. Este resultado agrava la situación del técnico, Jon Pérez Bolo, cuyo coeficiente de puntos en 14 partidos ya es inferior al de su predecesor, Guilló, con los mismos 15 puntos pero en 13 encuentros.
Sin plan, ideas ni alma
La principal crítica que rodea al equipo es la falta de un rumbo claro. Durante 80 minutos contra el Mirandés, el Huesca se mostró como un equipo sin alma, superado por un rival que no ganaba fuera de casa desde septiembre. Las sensaciones en el entorno son claras: "El equipo está falto de ideas, falto de alma y falto de plan", como se señala desde el análisis de la actualidad azulgrana. Se cuestiona que Bolo no haya dado continuidad al sistema que funcionó bien contra el Cádiz, un pivote con dos interiores, y se haya "empeñado con el doble pivote", una fórmula que no parece dar frutos.
Decisiones controvertidas
Las decisiones del entrenador están bajo la lupa. El propio Bolo reconoció al terminar el partido las "Muy malas sensaciones, golpe duro". Admitió que el equipo no mereció ganar, "incluso casi ni empatar". Sin embargo, se le critica la tardanza en reaccionar, con cambios que no llegaron hasta el minuto 58 a pesar de que la mala dinámica era evidente desde el inicio de la segunda parte. La gestión de la plantilla, con una "superpoblación" en el centro del campo y la suplencia de jugadores como Jordi Martín o Enol, máximo goleador del equipo, genera un debate intenso.
No hemos merecido ganar hoy, incluso casi ni empatar"
Entrenador del Huesca
El momento actual exige "valentía" en la toma de decisiones, como sentar a pesos pesados si es necesario para buscar una reacción. La afición y el entorno piden un paso al frente para alinear a los jugadores que demuestran más empuje y ganas, como el propio Jordi Martín, a quien ven "muy por encima" de otros compañeros y capaz de revolucionar el juego del equipo, incluso como lateral izquierdo si hiciera falta.
El club mantiene la confianza... por ahora
Pese al creciente runrún, en el club no se plantean un relevo en el banquillo a corto plazo. El proyecto actual del Huesca pivota sobre la figura de Bolo, quien ha tenido más poder de decisión que otros entrenadores en el reciente mercado de invierno, donde se realizaron hasta siete fichajes. Además, una destitución tendría un alto coste económico, ya que el técnico tiene contrato por lo que resta de temporada y una más. La dirección confía en que sea él quien encuentre la solución.
La plantilla se enfrenta ahora a una nueva "final" en su visita al Real Valladolid. Un partido en el que la actitud, más allá del resultado, se antoja decisiva para medir el compromiso del equipo y determinar si el entrenador es capaz de reconducir una situación que empieza a ser insostenible.
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