Tita Llorens desafía al agua helada y conquista el Canal Beagle a nado
La nadadora menorquina relata la dureza de la hazaña, marcada por las bajas temperaturas, las corrientes y la soledad en la preparación de sus retos

Entrevista en Mediodía Cope Menorca a Tita Llorens
Menorca - Publicado el - Actualizado
2 min lectura9:58 min escucha
La nadadora menorquina Tita Llorens ha vuelto a hacer historia. La de Ciutadella ha cumplido su objetivo de cruzar a nado el Canal Beagle, el estrecho que separa Chile y Argentina, en un tiempo de 2 horas y 43 minutos. Esta nueva gesta consolida su nombre entre los grandes de la natación en aguas abiertas y se suma al éxito cosechado apenas unas horas antes, cuando cruzó sin dificultades los ocho kilómetros del lago glaciar Nahuel Huapi.
Un reto en aguas gélidas
La propia nadadora ha confesado la dureza de la preparación. "He entrenado en una piscina sin climatizar en Menorca, porque el mar estaba más calentito", explica sobre las dificultades para aclimatarse a las bajas temperaturas. Esta situación, según Llorens, ha hecho la preparación "doblemente complicada para una persona que no tiene esa posibilidad de entrenar en aguas frías". A pesar de todo, se muestra "muy contenta de haberlo conseguido".
El frío fue, de hecho, uno de los mayores obstáculos durante los 11 kilómetros de la travesía. Las gélidas temperaturas del canal austral pusieron a prueba su resistencia. "Soy muy consciente de todo, estaba alerta porque se te puede dormir un dedo", ha relatado la nadadora, que ha confesado la extrema sensación que vivió en el agua: "Mi cara era como un bloque de cemento".
He tenido que entrenar en una piscina sin climatizar''
Nadadora
Las corrientes, un enemigo inesperado
Además del frío, Llorens tuvo que enfrentarse a las corrientes y el oleaje, que cambiaron durante el recorrido. "No sé qué pasó, pero las mareas cambiaron y se pusieron más en contra", ha detallado. Durante la travesía estuvo acompañada por fauna local como orcas, pingüinos,ballenas y lobos marinos, aunque no supusieron un peligro. Los últimos metros fueron agónicos: "Minutos antes todavía me faltaban 500 metros para llegar y yo notaba que no llegaba".
La tensión del momento final se vio incrementada al ver a la gente esperando en la orilla. "Me pongo muy nerviosa al llegar, es una sensación que no sé por qué me pasa", admite. Al tocar tierra, su primer pensamiento fue de puro alivio y de que ya no tendría que ir más a la piscina fría a prepararme.
Ya no tendré que ir más"
Nadadora
Futuro y falta de apoyos
Sobre su próximo reto, la menorquina asegura que esta última travesía le ha generado tanto respeto que todavía no ha pensado en la siguiente. Se trataba de un desafío al que tenía "mucho respeto" y que ha afrontado en una situación de incertidumbre. La falta de apoyo no es nueva para ella, que ha recordado las respuestas que ha recibido por parte de las administraciones.
La nadadora ha señalado directamente la falta de ayudas institucionales para deportistas individuales. "Siempre me dicen lo mismo: ‘Como persona individual, nosotros no te podemos ayudar’", ha lamentado Llorens, quien con sus brazadas no solo conquista los mares más difíciles del planeta, sino que también visibiliza la difícil situación de muchos deportistas de élite.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



