Sevilla honra a Pedro Ricaldone, el salesiano que transformó la ciudad y sembró la devoción a María Auxiliadora
El Ayuntamiento de Sevilla aprueba la nominación de una calle para el sacerdote que fue una figura clave en la historia de la educación y el servicio a la juventud sevillana

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Sevilla - Publicado el
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El Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado de forma oficial la nominación de una nueva calle en la ciudad con el nombre de Pedro Ricaldone, en respuesta a una iniciativa impulsada por la Casa Salesiana de la Santísima Trinidad. Este acto supone un reconocimiento público a la trayectoria y el profundo legado de una figura indispensable en la historia de la Familia Salesiana en Sevilla y en la difusión de la devoción a María Auxiliadora. La decisión ha sido recibida con enorme satisfacción por la Archicofradía de María Auxiliadora Coronada, que celebra cómo la ciudad rinde homenaje a quienes, como Ricaldone, han dedicado su vida al servicio de la Iglesia, la educación y la atención a los jóvenes más necesitados, encarnando los valores del carisma salesiano.
El presidente de la Archicofradía, Manuel López Luna, ha destacado la trascendencia de este nombramiento, afirmando que con él “Sevilla hace justicia a una vida entregada a los jóvenes, a la educación y a María Auxiliadora”. Según López Luna, la decisión no solo honra a una persona, sino que también mantiene vivo el recuerdo agradecido de todos aquellos que han sembrado fe, esperanza y formación en incontables generaciones de sevillanos. Ha subrayado además que Ricaldone dejó “una huella imborrable en nuestra ciudad y en nuestra Archicofradía”, consolidando un legado que perdura hasta hoy.
En esta misma línea, López Luna ha querido expresar su gratitud a las instituciones que han hecho posible este reconocimiento. “Agradecemos especialmente a la Casa Salesiana de la Santísima Trinidad el impulso de esta iniciativa, que nace del cariño y del reconocimiento sincero a uno de los grandes referentes de nuestra historia en Sevilla”, ha manifestado. Asimismo, ha extendido su agradecimiento al consistorio hispalense, expresando “nuestro sincero agradecimiento al Ayuntamiento de Sevilla por la sensibilidad y el respeto que ha demostrado hacia la historia y la labor de la Familia Salesiana en la ciudad, así como hacia la devoción a María Auxiliadora, tan profundamente arraigada en tantos barrios sevillanos”.
“Sevilla hace justicia a una vida entregada a los jóvenes, a la educación y a María Auxiliadora"
Presidente de la Archicofradía de María Auxiliadora Coronada
Uno de los grandes impulsores de la obra salesiana
El director de la Casa Salesiana de la Santísima Trinidad, y director espiritual de la Archicofradía, Miguel Canino, ha calificado la nominación como “sin duda un motivo de agradecimiento, en primer lugar, al Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla por este reconocimiento a Don Pedro Ricaldone”. Don Miguel ha definido al sacerdote como “uno de los grandes personajes de nuestra historia y el impulsor de la obra salesiana en la Trinidad y en toda Sevilla”. Este gesto, ha añadido, es un momento de gran alegría no solo para la comunidad salesiana, sino para toda la ciudad, al reconocerse a una figura fundamental en los ámbitos educativo, eclesiástico y social.
Canino ha profundizado en la dimensión histórica y humana de Ricaldone, recordando que llegó a la capital andaluza siendo todavía muy joven, antes de recibir la ordenación sacerdotal. Fue desde la comunidad salesiana de Utrera desde donde comenzó, junto a otros salesianos, a trabajar en la transformación del barrio de la Trinidad, una zona que en aquel entonces sufría graves carencias. Su labor se centró de manera especial en los jóvenes más vulnerables, a quienes ofreció una alternativa de futuro a través de la formación y los valores cristianos. Su compromiso y su visión marcarían el inicio de una obra que cambiaría para siempre la fisonomía social y espiritual del barrio.

Escucha aquí la valoración del director de la Casa Salesiana de la Trinidad
La trayectoria de Ricaldone dentro de la Congregación Salesiana fue notable, llevándole a asumir responsabilidades cada vez mayores hasta alcanzar el cargo de Rector Mayor, convirtiéndose en el cuarto sucesor de Don Bosco. A pesar de su proyección internacional, su vínculo con Sevilla fue tan profundo que, en los últimos años de su vida, “era recordado como ‘el sevillano’”, ha señalado Canino. Esta anécdota refleja cómo “Sevilla marcó profundamente a Pedro Ricaldone y Pedro Ricaldone marcó para siempre a Sevilla”. Por todo ello, este reconocimiento es un acto de justicia histórica que celebra su imperecedera influencia.
El origen de una obra que transformó la Trinidad
La historia de la presencia salesiana en Sevilla está intrínsecamente ligada a Pedro Ricaldone. En el año 1892, fue enviado desde la Casa Madre de Utrera junto a Francisco Atzeni con una misión clara: fundar el Oratorio Festivo de la Trinidad. El barrio al que llegaron estaba marcado por la pobreza, el analfabetismo y la falta de oportunidades para la juventud, un entorno desafiante que Ricaldone y sus compañeros afrontaron con una fe inquebrantable. Su proyecto no era solo educativo, sino también de una profunda regeneración social y espiritual para devolver la dignidad a sus habitantes.
Las crónicas de la época recogen la profunda espiritualidad que guio sus primeros pasos. Antes de iniciar cualquier labor, los salesianos acudieron a la iglesia para encomendar la obra a la intercesión de Jesús, de Don Bosco y, de una forma muy especial, de María Auxiliadora. Esa misma tarde, tras colocar un retrato del fundador y repartir estampas y medallas de la Virgen, los primeros niños comenzaron a llegar. Lo que empezó con un pequeño grupo de cinco jóvenes se convirtió, en cuestión de minutos, en más de treinta. Aquel fue el germén de una obra que, bajo el manto de María Auxiliadora, transformaría para siempre el barrio y la ciudad.
Ricaldone vivió con la profunda convicción de que la obra salesiana en Sevilla era un proyecto dirigido personalmente por la Virgen. Él mismo expresaba con firmeza: “¿Quién será capaz de alejar a María Auxiliadora de este lugar del que ha tomado posesión? Si no arrojan a la Madre, no echarán tampoco a sus hijos”. Esta certeza fue el motor que impulsó el crecimiento exponencial del Oratorio. Pronto, este dio paso a talleres, escuelas de formación humana y profesional, y una vibrante vida cristiana que devolvió la esperanza a centenares de jóvenes y a sus familias, ofreciéndoles un futuro que hasta entonces les había sido negado.
La consolidación definitiva de esta devoción llegó en 1895 con la llegada de la imagen de María Auxiliadora, que desde entonces se convertiría en uno de los referentes espirituales más importantes de Sevilla. Ricaldone, recordado como un auténtico apóstol de la Virgen y un incansable sembrador de fe y educación, dejó una huella imborrable, instituyendo un legado de esperanza y formación que aún hoy sigue dando frutos en la ciudad.
El vínculo del alcalde con la devoción salesiana
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha querido sumarse personalmente a este reconocimiento a través de un mensaje cargado de emoción y cercanía. En sus palabras, ha recordado su vínculo personal con la devoción a María Auxiliadora y con la Casa Salesiana de la Trinidad. “Aunque en estas líneas sea el alcalde de Sevilla, con todo el honor del mundo, el que os habla, es un antiguo vecino de María Auxiliadora el que quiere dirigiros unas palabras desde el corazón y desde el cariño que os profeso”, ha expresado. Con estas palabras, Sanz ha trasladado su enhorabuena por el homenaje a Pedro Ricaldone, a quien ha definido como el “origen de la obra salesiana en Sevilla y apóstol de María Auxiliadora”.
Sanz ha evocado recuerdos de su infancia y juventud vividos en las inmediaciones de la Basílica, subrayando que “hablar de María Auxiliadora es hacerlo de mi infancia y de mis años cerca de su manto”. Ha recordado su residencia en el número 16 de la calle José Laguillo, a escasos metros del templo que hoy es, en sus propias palabras, “foco de rezos diarios y casa de un centro educativo de referencia en toda la ciudad”. Estas vivencias personales, ha explicado, le han permitido ser testigo directo del profundo impacto de la labor salesiana y de la devoción que la inspira.
Hablar de María Auxiliadora es hacerlo de mi infancia y de mis años cerca de su manto"
Alcalde de Sevilla
En su mensaje, el alcalde ha puesto en valor el profundo arraigo devocional de María Auxiliadora en toda Sevilla. Ha destacado que en el templo salesiano “se cuida y se mima a una madre, un referente devocional de toda la ciudad que cada mes de mayo eclosiona en fervores y que llena a toda Sevilla de celeste y rosa”. Ha mencionado explícitamente cómo este amor, nacido del impulso original de Don Bosco y Ricaldone, se extiende por barrios como Triana, el Polígono Sur, Su Eminencia, Nervión, San Vicente o la Carretera Carmona, convirtiéndose en una seña de identidad para miles de sevillanos.
Finalmente, como alcalde y “antiguo vecino de la collación”, José Luis Sanz ha concluido trasladando su felicitación a toda la comunidad que mantiene viva esta herencia. “Quiero daros la enhorabuena y enviar un fuerte abrazo a todos los padres, profesores, comunidad educativa, AMPA, miembros de la asociación, consejo de la Archicofradía, Casa Salesiana, querido presidente Manuel, comunidad trinitaria, alumnos, antiguos alumnos, vecinos y devotos”, ha concluido, reconociendo el esfuerzo colectivo que sustenta esta devoción y la obra social y educativa que la acompaña.
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