Un experto revela cómo salvar a tu perro del infierno de los petardos en Navidad
Crear una 'zona segura' en casa, cambiar los horarios de paseo y usar feromonas son algunos de los trucos para evitar el pánico y el estrés de las mascotas

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Málaga - Publicado el
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La Navidad es sinónimo de celebraciones, luces y reuniones familiares, pero para muchas mascotas, estas fechas se convierten en un auténtico calvario. El estruendo de los petardos y la pirotecnia provoca en los perros altos niveles de miedo, ansiedad y estrés que pueden afectar gravemente a su bienestar. Para entender cómo protegerlos y qué errores evitar, el fundador de Adiestramiento Canino Lopecan, Adrián Navarro, ofrece una serie de consejos prácticos en COPE Málaga para ayudar a los animales a sobrellevar una de las épocas más complicadas del año, especialmente en fechas señaladas como Nochebuena y Nochevieja.
El origen del pánico: un instinto de supervivencia
La reacción de pánico de los perros ante los petardos tiene una explicación lógica. Según Adrián Navarro, se trata de "un estruendo, es un sonido muy fuerte que ellos realmente no entienden y saben de dónde viene". Este ruido activa su instinto de supervivencia, llevándolos a intentar huir de una amenaza que no pueden identificar. El experto lo compara con la reacción humana ante una explosión en un centro comercial: todos saldrían corriendo por instinto. Este miedo no distingue de razas, tamaños o edad, y afecta por igual a perros, gatos, pájaros y otros animales silvestres.
Este problema, además, no solo repercute en el mundo animal. El adiestrador recuerda que la pirotecnia también afecta a personas con necesidades especiales y a cualquiera que se vea sorprendido por una detonación inesperada en la calle. Las consecuencias de este pánico descontrolado pueden ser fatales, llegando a provocar, en los casos más extremos, la muerte del animal por un ataque de estrés o por accidentes al intentar escapar.
Claves para proteger a tu mascota en casa
Para minimizar el sufrimiento de los perros, Adrián Navarro recomienda acondicionar el hogar. La estrategia principal es la creación de una zona de seguridad, un espacio donde el animal se sienta protegido. "Muchas veces la seleccionan ellos mismos. Lo típico de que se asustan y vemos que se meten debajo de la cama o se esconden en tal sitio", explica. La clave está en reforzar ese lugar para que el perro sepa dónde acudir cuando empiece el ruido, en lugar de deambular por la casa en estado de histeria.
Lo que tenemos que buscar es potenciar esa zona de seguridad que el perro haya elegido como zona segura dentro de la casa"
Fundador de Adiestramiento Canino Lopecan
Para potenciar este refugio, Navarro aconseja "acolcharlo lo máximo posible". Una buena idea es crear un efecto cueva, por ejemplo, usando una jaula con la puerta abierta y cubriéndola con mantas para aislar aún más del ruido. Además, es fundamental mantener ventanas y persianas cerradas y elegir la estancia más interior y aislada de la casa, como un baño sin ventanas. Estas medidas, combinadas, reducen significativamente el impacto sonoro del exterior.

La música ambiental puede tapar en alguna medida el ruido de los petardos
Existen otras herramientas complementarias que pueden ser de gran ayuda. El uso de música ambiental puede enmascarar el ruido de los petardos. Navarro también recomienda Adaptil, un difusor de feromonas sintéticas de apaciguamiento canino. "Es un olor que emite la madre cuando acaba de tener a los cachorros y que la gran mayoría de los perros lo tienen almacenado en su memoria a largo plazo y, por tanto, el estar en contacto con esas feromonas les va a ayudar a sentirse más relajados", detalla el experto.
Cuando un perro entra en pánico, sufre lo que se conoce como rapto emocional, un estado en el que su único objetivo es huir, lo que puede llevarle a intentar saltar por un balcón o una ventana. Por ello, es crucial asegurar todos los accesos de la casa. Otro consejo valioso es cansar mucho al perro durante la mañana con ejercicio físico para que por la noche esté más relajado y con menos energía para reaccionar al entorno. Si se vive en una "zona caliente" con mucha pirotecnia, Navarro plantea una solución drástica: "Cojamos al perro y nos vayamos de vacaciones a otro lugar".
Paseos y una llamada a la empatía social
La gestión del miedo a los petardos también debe aplicarse en el exterior. El fundador de Lopecan aconseja modificar los horarios de paseo durante los días clave para evitar las horas de mayor actividad pirotécnica, que suelen coincidir con el anochecer. Propone una rutina de paseos a las 5 o 6 de la mañana, a las 12 del mediodía y, el último, sobre las 4 o 5 de la tarde, asegurándose de que el perro esté resguardado en casa durante las "horas calientes".
Hay que tener un poquito de empatía, que hay que pensar en en los demás, y al final es algo que es una diversión, unos segundos, que genera muchísimo, muchísimo sufrimiento"
Fundador de Adiestramiento Canino Lopecan
La seguridad durante el paseo es innegociable. Es imprescindible usar siempre arnés y collar bien ajustados, ya que un escape por pánico puede tener consecuencias trágicas. "Al que se le escapa el perro y al que tiene un accidente nunca es porque quiera", advierte Navarro, haciendo un llamamiento a la prevención para evitar sustos que pueden terminar en un accidente grave.

La concienciación social es importante para que los perros no sufran en estas fechas
Finalmente, el adiestrador lanza un mensaje de concienciación social. Pide empatía a quienes usan pirotecnia, recordándoles que "es una diversión, unos segundos, que genera muchísimo, muchísimo sufrimiento". Navarro comparte que tiene amigos que han perdido a sus perros en estas fechas por culpa de los petardos, una situación devastadora para cualquier familia que considera a su mascota como un miembro más.
Navarro también señala la incoherencia de las normativas actuales en algunos lugares. Pone como ejemplo a Málaga, donde está prohibido tirar petardos, pero no venderlos, lo que califica como "la trampa bien hecha". En contraste, alaba a ayuntamientos como el de San Fernando, en Cádiz, que han prohibido la venta de petardos, una medida que considera que debería extenderse para atajar el problema de raíz.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




