OPINIÓN

Las Divinas Palabras con Ernesto Medina. Hoy: miopes, política y Jaén

Cuando hube llamado al oculista me dieron cita para una fecha en la que no tenía muy claro si podría asistir. Así que, precavido...

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...busqué otro galeno para un día distinto.Los huecos que le quedaban tampoco me cuadraban de manera que por si acaso hice un tercer y postrer intento. Anoté en la agenda del móvil los tres recordatorios con sus correspondientes alarmas. Llegado el momento resultó que no había impedimento ninguno para acudir a las tres consultas. “Así tengo criterio para contrastar”, aunque mi pretensiones eran sencillitas, graduarme la vista porque con la edad sobre todo por la noche creo que se me ha escapado más de un bellezón. El primer oftalmólogo, y en eso fue en lo único que coincidió el trío, me dijo “la tensión ocular perfecta y si ve bien con la graduación que lleva, la cual compensa vista de lejos y de cerca, para qué cambiar”. El segundo facultativo detectó un principio muy incipiente de cataratas lo que no le impidió ofrecerme presuroso una operación con implante de lentillas en ambos ojos que además de eliminar mis problemas de vista cansada me iba a convertir en un remedo humano del lince. Seis mil euros, tres mil por ojo y garantía plena de que no acababa vendiendo cupones de la ONCE. Supongo que el precio incluía, que menos, un par de gafas de sol Ray-Ban. El tercer médico me aconsejó “gafas de cerca y gafas de lejos”. Cuando yo le hube explicado que siempre iba con lentillas, sugirió unas nuevas y anteojos de media caña para leer.

Todavía no he tomado una decisión. Corrijo, una sí. Que no voy a un cuarto especialista porque ya sería el torpedo definitivo para naufragar en un mar de confusión.

Soy consciente de que por mucho cariño que me tengan, dilectos oyentes, mis problemas oculares los traen a ustedes más bien al pairo. Y con razón, que ya tiene el personal sus propias cuitas para enredarse en las ajenas. Imaginen, sin embargo, por un momento que mis ojos son la ciudad de Jaén y los tres oculistas los principales partidos del Ayuntamiento, PSOE, PP y Ciudadanos. Pues estos metafóricos ojos giennenses están peor porque tienen glaucoma, cataratas, miopía, mácula, astigmatismo y presbicia. En consecuencia necesitan un diagnóstico único y consensuado para que de inmediato se proceda cómo más convenga, en la certeza de que el tratamiento es irreversible gobierne quien gobierne. Porque la ciudad se está quedando ciega sin que tenga todavía cita concertada con ningún oculista.

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