Publicado el - Actualizado
2 min lectura
“El buen maestro es como un buen arquitecto que no construye, pero que adiestra, orienta, estimula y supervisa a los alumnos para que sean ellos quienes diseñen y ejecuten la obra”.
Ayer se celebró en España el Día Internacional del Maestro, cuando aún suena el eco de las palabras de la ministra Celaá referidas a la liberad de la educación de los padres.
Los objetivos de los maestros van desde el económico al laboral, del moral al profesional: reconocimiento oficial y social de acuerdo con el papel que ejercen en la educación de niños y jóvenes.
¿Quién no ha escuchado, alguna vez, a un maestro reclamar sus derechos como trabajador, una formación continuada y mayor comprensión y apoyo de los padres...?.
Educar es uno de los verbos bellos, aunque no es un verbo en el que el sujeto que ejecuta la acción es el maestro y el complemento directo que lo recibe es el alumno, sino un verbo reflexivo en el que el estudiante se forma a si mismo con la ayuda, la guía y el respaldo del maestro.
En esta metáfora afirmamos que el maestro debe enseñar a los niños como pensar, no qué pensar (escuelas ideológicas nacionalistas...).
Porque hay hay dos tipos de educación: “la que te enseña a ganarte la vida y la que te enseña a vivir” (Antony de Meló).
De ahí que alguien haya escrito, con razón: “Enseña a los niños para que no sea necesario castigar a los adultos”. Pues de que sirven los conocimientos si después no sabe comportarse socialmente.
El Día Internacional del Maestro es el ideal para reconocer que la educación es la llave para el éxito en la vida, y que los maestros tienen una infinita influencia en la vida de los estudiantes.
Sé lo que es sufrir con una asignatura (¿tú también?) de impotencia para aprobarla, y de incomprensión del profesor. Otras veces, en cambio, había una persona que te ayudaba. Un gran maestro. Del que siempre recordaremos su nombre y su forma de ser.
El maestro es la brújula y el corazón del sistema educativo. Cuidémoslo para que puedan seguir bombeando a la vida del estudiante sangre de curiosidad, ilusión, conocimiento, valores, sabiduría, creatividad, verdad y amor.
¡Buenas Tardes!



