Test de antígenos: la explicación científica que demuestra su fiabilidad y tumba las teorías negacionistas
La polémica saltó tras un tuit de una cuenta negacionista hablando del "mecanismo" de los test de antígeno

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Granada - Publicado el - Actualizado
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Después de que twitter echara humo con una cuenta negacionista de COVID que aseguraba que los test de antígeno tenían “Súper tecnología de plástico para indigentes mentales” un aluvión de críticas han caído sobre él al afirmar que esos comprobantes eran una simple tira reactiva y un trozo de plástico. Pero se ha demostrado que no es así. La gran pregunta es ¿Cómo funcionan este tipo de test? Te lo contamos
La farmacéutica y vocal de Dermofarma insiste en que "Se trata de un test que actúa por inmunocromatografía” por lo que "Es como decir que lo que hay dentro del televisor no sirve para nada, pero dentro de esa carcasa está toda la última tecnología para que podamos ver bien las películas. Pues es lo mismo, es decir, la carcasa que protege todo el dispositivo".
Por su parte el Hospital Clínic de Barcelona explica que la muestra depositada en el casete se absorbe por acción capilar y se mezcla para derivar en la detección, o no, del virus en cuestión, en este caso, el SARS-CoV-2.
Las bandas reactivas
Si la muestra es positiva se anunciará con dos bandas rojas tanto en la C de control como en la T de positividad, si solo aparece una C, el test se dará por negativo. Pero, sin embargo, si solo aparece la “rayita” en la T, se dará por inválido el test y habrá que repetirlo ya que la muestra ha sido escasa o el proceso no se ha hecho bien con garantías.
En definitiva, se trata de tiras reactivas rápidas que detectan el antígeno de la muestra y reaccionan iluminando la raya de control a su paso por el punto T del casete.
Desde el Colegio de Médicos de Madrid se asegura que "Mi filosofía con esto es que la discusión y la convicción se puede hacer con gente que tiene un código común, pero no con alguien que niega el hecho científico" y es más contundente su representante en asegurar que "El que no crea en los test de antígenos, que no se los haga y que siga pensando que las estadísticas son mentira y un complot, pero que no nos perjudique a los demás", critica. Este tipo de test, asevera, se "utiliza para muchas cosas" y "funciona muy bien dentro de sus limitaciones". Como ejemplo pone el ínfimo porcentaje de falsos positivos que hay, "que no llega al 1%".
Sobre los falsos positivos este experto anuncia que "Muchas PCR se hacen cuando la enfermedad está más evolucionada, cuando hay menos carga viral o cuando no hay antígenos en las secreciones, por eso puede dar negativo en el test de antígenos y positivo en el de la PCR, pero un antígeno positivo siempre suele ser una PCR positiva". Por lo que podemos asegurar de la garantía de esos test de antígenos ya que “El test funciona, tiene buena especificidad, aunque menor sensibilidad. Por eso funciona los días más agudos y con más carga viral”
Ómicron también se ceba con los sanitarios
De acuerdo con la Estrategia de Detección Precoz, Vigilancia y Control de Covid-19, recientemente actualizada, el personal sanitario y socio-sanitario contagiado que no requiera ingreso hospitalario deberá guardar, como el resto de ciudadanos, 7 días de aislamiento.
En el día 7 se les realizará un test de antígeno antes de su reincorporación, y podrán volver siempre que permanezcan sin síntomas respiratorios ni fiebre al menos 3 días y tras la realización de una PCR negativa o que, aún siendo positiva, lo sea a un umbral de ciclos elevado.
Aquellos que sí hayan necesitado ingresar pueden recibir el alta si su situación clínica lo permite aunque su PCR siga siendo positiva, pero deberá mantener aislamiento domiciliario con monitorización al menos 14 días desde el inicio de síntomas.
Si son contactos estrechos de un positivo, y como ocurre con toda la población -salvo que lo sean de casos de beta y gamma o inmunodeprimidos-, están exentos de hacer cuarentena si están vacunados y utilizan EPIs adecuados, aunque se tendrá en cuenta la unidad hospitalaria en la que desarrollan su actividad, pudiendo valorar cada caso si es necesario.
Déficit de casi 30.000 profesionales
Todo ello ya se deja notar en el sistema de salud. Esta semana, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) avisaba de que los servicios de salud de las comunidades afrontan la sexta ola con un déficit de 29.354 profesionales.
Aunque en diciembre se produjeron 29.182 contratos en la sanidad, no sirven para compensar las 58.536 bajas -por todos los motivos- registradas en la Seguridad Social desde septiembre.
SITUACIÓN DESIGUAL ENTRE COMUNIDADES
Solo la covid ha hecho que de los aproximadamente 41.000 trabajadores del servicio vasco de salud -Osakidetza-, alrededor de 1.640 estén actualmente de baja, lo que representa el 4 % de la plantilla, lo que ha llevado a contratar a trabajadores jubilados.
Por el momento no se ha suspendido ningún servicio, aunque desde principios de diciembre comenzaron a aplazarse consultas de atención primaria que no revisten "especial urgencia" e intervenciones quirúrgicas no urgentes.
Madrid cifra en 1.040 los sanitarios en baja por la covid en atención hospitalaria, de los que 139 serían médicos y 363 enfermeras, además de otros 465 en Atención Primaria (con 155 médicos y 148 enfermeras) y 40 en los servicios de urgencia del Suma 112.
Navarra es una de las comunidades con situación dramática: el número de casos ha pasado del 4 % de la plantilla la semana pasada al actual 5 % con 653 profesionales de baja, de los cuales 403 son personal de medicina o enfermería.
El personal sanitario ha visto aplazado el disfrute de las vacaciones pendientes del año 2021 hasta el 31 de marzo de 2022, si aún no las habían cogido y, por razones de necesidad, se les deniegan, revocan o suspenden sus permisos y vacaciones.
Se desconoce la situación en Castilla-La Mancha (que no ha facilitado datos), mientras que en Castilla y León no dejan de crecer los profesionales sanitarios en situación de aislamiento o enfermos: si el pasado jueves eran 1.009, ahora rozan los 1.500 de los 40.000 que existen en total. De ellos, 269 médicos, 501 enfermeros y 77 celadores.
La consejería ha ordenado la puesta en marcha de planes contingencia pero respetando al máximo el descanso y las vacaciones de los profesionales sanitarios, muy cansados tras dos años de pandemia.
Cataluña, que supera los 2.000 hospitalizados por covid, tiene a más de 2.500 profesionales de baja por esta enfermedad, lo que representa un 3 % de todo su personal sanitario público. Para descongestionar los Centros de Salud, desde esta semana se puedan notificar al sistema de salud los casos positivos de los test de autodiagnóstico.
Y en la Comunidad Valenciana son 865 los profesionales sanitarios de baja. El Colegio de Enfermería de Valencia (COEV) solicita que se vuelva a contratar a los 3.300 sanitarios cuyos puestos dejaron de prorrogarse a fecha de 1 de junio del año pasado (habían contratado a 9.350 pero solo prorrogaron a 6.050).
En Aragón hay 879 sanitarios de baja por covid-19 y se ha recurrido a reorganizar turnos y a contrataciones cuando sean necesarias para paliar su falta.
Andalucía facilitó su último dato sobre personal contagiado el 17 de diciembre: 402 profesionales positivos, de un total de 109.940. El 28 de diciembre, la Junta pidió a enfermeros y jubilados que no superaran los 70 años que volvieran a consultas, aunque finalmente no se incorporó ninguno.
Donde sí se han incorporado médicos jubilados es en Galicia (86 en las últimas 48 horas) para aliviar la carga de trabajo en Atención Primaria. Estos profesionales realizarán tareas de control de casos pero sin atención presencial a pacientes.
En los últimos siete días en Extremadura se han contagiado 91 sanitarios, aunque se mantiene un plan de sustituciones y no han suspendido ningún servicio, mientras que en Asturias, de los más de 20.000 profesionales que integran la plantilla del Servicio de Salud del Principado (SESPA), 89 están de baja.
Para mitigar los efectos del déficit asistencial en la Atención Primaria se ha contratado a 33 enfermeras y 19 médicos.
Los profesionales sanitarios infectados en Baleares ascienden a 561, y hay otros 139 en vigilancia. El Servicio de Salud (Ib-Salut) ha reforzado la Atención Primaria con 45 administrativos, ha contratado a 25 técnicos de urgencias y otros 25 de laboratorio, y ha pedido diez equipos de sanitarios -inicialmente se le habían asignado dos- a las Fuerzas Armadas en todas las islas, además de contratar a enfermeras jubiladas.
En Canarias nos hay datos de los sanitarios de baja. Sus responsables de salud subrayan que no rescindieron los contratos de refuerzo y se contrató a cerca de 5.000 trabajadores durante la pandemia.
Además con la sexta ola y desde primeros de noviembre, se reforzó el sistema con casi mil profesionales de enfermería, técnicos de rayos, administrativos y celadores. Y de momento descartan recurrir a los médicos jubilados.
Con datos de la última semana, los sanitarios murcianos de baja eran 226. De todos ellos un total de 47 son médicos y 74 son enfermeros. No llegan al 1 % de la plantilla, por lo que el Servicio Murciano de Salud argumenta que no se han suspendido permisos por vacaciones ni se ha hecho un llamamiento especial para cubrir esas plazas.
La Rioja contabiliza actualmente 176 casos con infección activa por SARS-CoV-2 en sus profesionales del ámbito sanitario, 122 de ellos del Hospital San Pedro de Logroño, y Cantabria suma 200 sanitarios afectados.



