El reto de la adicción al móvil en menores abre el debate sobre su regulación
Expertos y familias piden romper la presión social y regular el acceso a los móviles para proteger la salud de los menores frente a los diseños adictivos

Javier Cantón
Granada - Publicado el
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El uso de las pantallas se ha convertido en un debate social y una fuente de conflicto en muchas familias. La adicción a los dispositivos móviles afecta tanto a hijos como a padres, un desafío que analiza Francisco Javier Cantón Correa, profesor de la Universidad de La Rioja y experto en inteligencia artificial y desinformación.
Para Cantón, el problema es también un "reto". Explica que las aplicaciones y plataformas "están diseñadas para que pasemos en ella el mayor tiempo posible", citando como ejemplo el 'scroll' infinito. Según las estadísticas, el tiempo de uso del móvil puede alcanzar las cinco o seis horas diarias en algunos casos, un dato que el experto invita a comprobar personalmente para tomar conciencia de la magnitud del problema.
Riesgos y alternativas
El principal problema del abuso del móvil no es el tiempo que se pasa frente a la pantalla, sino "lo que dejas de comer por comer eso", usando una analogía con la comida. El tiempo dedicado a los dispositivos se resta de otras actividades fundamentales como socializar cara a cara o hacer deporte, hábitos para los que el ser humano está más preparado.
No toda la pelota está en el tejado de la familia"
Profesor de la UNIR
El profesor propone establecer "pequeños trucos" y normas en casa para un uso consciente de la tecnología, como dejar los móviles en un lugar concreto al llegar, fijar una hora límite para no utilizarlos o mantenerlos alejados de la mesa durante las comidas para fomentar la conversación.
La necesidad de una regulación
Cantón, miembro del movimiento "Adolescencia libre de móviles", subraya la importancia de romper la presión social que empuja a dar un smartphone a los niños a edades cada vez más tempranas. Afirma que, según los estudios científicos, no es aconsejable entregar un móvil a un menor de 12 años por sus efectos "perniciosos en salud mental, en el rendimiento escolar, en el sueño e incluso la salud física".
Aunque la concienciación de las familias es clave, el experto recalca que la responsabilidad debe ser compartida. "No toda la pelota está en el tejado de la familia", insiste, argumentando que los gobiernos también deben intervenir. La parte más compleja es regular los diseños adictivos de las grandes plataformas tecnológicas, pero celebra los "pequeños pasos" que ya se han dado, como la prohibición del uso de móviles en los institutos en algunas comunidades autónomas.
La barrera de los 16 años
La recomendación de establecer los 16 años como edad para tener un primer móvil se basa en criterios de desarrollo neurológico. A esa edad, según los estudios, el cerebro ha alcanzado un grado de madurez suficiente. La Asociación Española de Pediatría, de hecho, recomienda evitar totalmente las pantallas hasta los seis años.
Sin embargo, Cantón advierte que cumplir 16 años no implica dar un móvil sin supervisión. Defiende un proceso de "acompañamiento" y formación, similar a obtener el carné de conducir, para enseñar a los jóvenes a usar la tecnología de forma responsable y a protegerse de riesgos como los ciberdelitos o las estafas.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



