La Justicia española desvela la clave para cancelar deudas: el límite de los 3.000 euros
Los jueces fijan un umbral de patrimonio para acogerse a la vía rápida que permite anular las deudas de personas físicas y jurídicas insolventes

Granada - Publicado el
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El concurso de acreedores sin masa se ha consolidado como la vía más rápida para que las personas físicas puedan acogerse a la ley de segunda oportunidad. Este procedimiento judicial, diseñado para deudores que carecen de bienes suficientes para cubrir los gastos del propio proceso, ha visto un aumento exponencial en las solicitudes presentadas en los juzgados españoles, según explica la abogada Alba Manjón, del departamento de derecho mercantil de HISPACOLEX.
¿Cuál es el límite para no tener masa?
Alba Manjón aclara que "no tener masa no significa estar literalmente a 0". Una persona puede tener bienes, pero si su valor de mercado es inferior al coste del proceso o están embargados por un valor superior, se considera que no hay masa. Para unificar criterio y frenar situaciones "insostenibles", los magistrados de lo mercantil acordaron en un encuentro en Córdoba en octubre de 2024 fijar un límite práctico: si el activo embargable del deudor no supera los 3.000 euros, se tramita por la vía rápida.
Demostrar la buena fe es clave
La abogada advierte que no es suficiente con alegar la insolvencia, ya que los tribunales exigen una acreditación documental para evaluar cada caso. A raíz de pronunciamientos del Tribunal Supremo, los juzgados solicitan a los deudores que prueben su buena fe. Manjón es tajante al respecto: "No basta con decir no tengo nada, hay que demostrar cómo se ha llegado a esa situación".
No basta con decir no tengo nada, hay que demostrar cómo se ha llegado a esa situación"
El objetivo es que el juez pueda verificar el origen de la deuda y que la persona no ha contraído deudas que sabía que no podría afrontar para evitar el "sobreendeudamiento temerario". "El juez necesita una trazabilidad documental suficiente y clara que acredite dos cosas: el origen de la deuda y que, en el momento de asumirla, la persona tenía capacidad o expectativa razonable de poder pagarla", afirma Manjón.
Los riesgos de un proceso complejo
A pesar de sus beneficios, el concurso sin masa no está exento de peligros. "El mayor riesgo es creer que la segunda oportunidad es un botón automático, no lo es", subraya la abogada. Un juez podría convertir el proceso en un concurso ordinario, o los acreedores podrían solicitar un administrador concursal si sospechan irregularidades. Además, existen límites en la cancelación de la deuda de Hacienda y Seguridad Social.
El mayor riesgo es creer que la segunda oportunidad es un botón automático, no lo es"
Por ello, desde HISPACOLEX insisten en que "el estudio previo es primordial para determinar el tipo de procedimiento adecuado". Su método consiste en un análisis exhaustivo de la documentación para evitar sorpresas y garantizar que el cliente "está consciente no solo de los beneficios futuros que esperamos conseguir, sino también de los riesgos", concluye Manjón. Así se asegura que el deudor entiende la responsabilidad que asume.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



