El castillo de Almodóvar del Río que domina el Guadalquivir recupera su esplendor y bate récords de visitas
De fortaleza inexpugnable y escenario de ‘Juego de Tronos’ a epicentro turístico que ya ha superado los 100.000 visitantes anuales

Castillo de Almodóvar del Río
Córdoba - Publicado el
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A orillas del Guadalquivir, en la localidad de Almodóvar del Río, se alza una imponente fortaleza que ha recuperado su grandeza para convertirse en uno de los grandes referentes patrimoniales de Córdoba. Con huellas romanas, andalusíes y cristianas, su posición estratégica marcó siglos de defensas y conquistas, dominando el principal medio de transporte fluvial, la antigua carretera a Córdoba y toda la campiña cordobesa. Hoy, tras una exhaustiva restauración, el castillo vuelve a brillar con luz propia.

Castillo del Almodóvar del Río
La gran reconstrucción de un soñador
El aspecto actual de la fortaleza es el resultado del sueño de don Rafael de Smeixar y Farina, el conde de Torralba. Según explica la directora del castillo, Rocío Aceña Balmón, el conde era "una persona romántica, soñadora, amante de la historia y de las leyendas de caballeros". Tras dar la vuelta al mundo en dos ocasiones, quedó cautivado por nuevos estilos arquitectónicos y decidió devolverle la vida al castillo, que por entonces estaba en ruinas. Para esta monumental tarea, confió en su amigo íntimo, el arquitecto don Adolfo Fernández Casanova.

Castillo de Almóvar
El cambio más radical que ha sufrido la fortaleza es la reconstrucción llevada a cabo entre los años 1902 y 1936. Este proceso se realizó siguiendo fielmente la estructura original que, aunque en ruinas, todavía conservaba la ubicación de sus torres y murallas. Gracias a un importante archivo familiar con "planos, dibujos que tenían la familia", se pudo acometer la obra y conseguir el aspecto que, posiblemente, tuvo en sus épocas de mayor esplendor.

Plaza de Armas del Castillo de Almodóvar del Río
Un viaje por la historia, la leyenda y el cine
El castillo no solo ha sido un bastión defensivo, sino también prisión para personalidades y familiares de reyes como Pedro I el Cruel, quien también lo utilizó como custodia de sus tesoros. La fortaleza "despierta muchísimas sensaciones, despierta emoción, despierta magia, despierta asombro", afirma la directora sobre el impacto que genera en quienes lo visitan, una cifra que ya supera los 100.000 visitantes anuales de todos los continentes.

Rocío Aceña Balmón
Despierta muchísimas sensaciones, despierta emoción, despierta magia, despierta asombro"
Directora
El recorrido por el interior transporta al visitante a otra época. El gran Patio de Armas podía albergar hasta 1.200 soldados y sus dos aljibes garantizaban el suministro de agua con una capacidad de 300.000 litros. Desde allí se accede a la majestuosa Torre del Homenaje, último reducto defensivo del rey, que alberga el trono de Pedro I y una espectacular cúpula octogonal de origen neomudéjar. En esta torre, un balcón es protagonista de la leyenda de la princesa Zaida, que cada 28 de marzo anhela el regreso de su amado.

Antonio Barrena
En las entrañas del castillo se encuentran las mazmorras, un lugar que, como recuerda el personaje de Men Rodríguez de Sanabria, mayordomo del rey, era un viaje sin retorno, pues "un paso hacia atrás es una batalla perdida". La visita distingue entre la sala de castigo, para obtener información o dinero, y la mazmorra final: un pozo de 8 metros de caída libre donde los condenados no sobrevivían. Curiosamente, este espacio también sirvió como alcancía o caja fuerte para el rey.➡️️
Un paso hacia atrás es una batalla perdida"
Guía
La fama del castillo se ha disparado internacionalmente al convertirse en Altojardín en la aclamada serie ‘Juego de Tronos’. Esta proyección ha consolidado su atractivo, ofreciendo experiencias para todos los públicos. Hay desde visitas no guiadas para ir a su propio ritmo hasta visitas guiadas teatralizadas. Además, se organizan actividades como jornadas medievales, entrenamientos de combate, almuerzos temáticos y visitas de misterio a la luz de un candil.
Naturaleza y gastronomía en la Vega del Guadalquivir
Pero Almodóvar del Río es mucho más que su castillo. Como señala Antonio Martín, delegado provincial en la Diputación de Córdoba, el municipio ofrece un atractivo casco histórico con su Plaza de la Constitución, edificios señoriales y el Mirador del Rivazo, con vistas a la Vega del Guadalquivir. La oferta cultural se completa con una exposición arqueológica municipal que enriquece la visita a esta localidad cordobesa.

Vista de Almodóvar del Río
El turismo de naturaleza es otro de los grandes pilares del municipio, que gira en torno a los ríos Guadalquivir y Guadiato. El embalse de la Breña II es un área clave para practicar deportes como senderismo, piragüismo, windsurf y pesca, con un centro de actividades y un jardín botánico. La localidad forma parte, además, de importantes rutas de cicloturismo como la de Sierra Morena y la ruta Bética Romana.
La visita no puede concluir sin degustar su gastronomía, marcada por la excelente calidad de los cultivos de regadío. Dos platos destacan por encima del resto: la mazamorra, una receta de origen romano a base de majados en mortero, y la croqueta, que, aunque de origen francés, ha adquirido fama local gracias al cocinero Ricardo Arribas. Estos productos ponen el broche de oro a una escapada que combina historia, naturaleza y sabor.



