MUNDIAL CICLISMO

Exhibición de Mathieu van der Poel, con caída incluida, para vestirse de arcoíris

El neerlandés se impuso en solitario en Glasgow, a pesar de sufrir una caída en los kilómetros finales. Van Aert, 2º y Pogacar, 3º, completaron el podio. Aranburu, 19º.

Podio Mundial de ciclismo

Agencia EFE

Publicado el - Actualizado

4 min lectura

El neerlandés Mathieu van der Poel se ha proclamado este domingo campeón de Mundo de fondo en carretera al imponerse en la prueba disputada entre Edimburgo y Glasgow sobre de 271,1 kilómetros de recorrido y en la que entró en meta en solitario para hacer historia para su país, pues los Países Bajos llevaban 38 años sin ganar el maillot arcoíris.

Van der Poel (Kapellen, 28 años) atacó a 22 km de la meta ym ya en solitario, empezó a escribir su gesta. Sufrió una caída, pero se levantó y siguió la marcha aventajando cada vez más a sus máximos rivales.

El nuevo campeón del Mundo entró en meta con un tiempo de 6h.07.27. La segunda plaza y la plata fue para el belga Wout van Aert. Y la tercera y el bronce, para el esloveno Tadej Pogacar.

Van der Poel sucede en el palmarés al belga Remco Evenepoel, ganador en 2022. El último vencedor neerlandés fue Joop Zoetemelk, en 1985.

UNA PROTESTA DETIENE LA CARRERA UNA HORA. DURO PARÓN

Con la carrera lanzada después de la salida junto al Parlamento escocés, ya se habían formado las primeras escapadas, cuando un grupo de activistas manifestaron sus inquietudes pegando sus manos en plena carretera. Los nueve corredores en fuga se detuvieron, lo mismo que los perseguidores y el pelotón, que circulaba tranquilo a 8:30 minutos de la cabeza de carrera.

No fue fácil despegar las manos de los autores de semejante idea, pero por fin se reanudó la carrera. Eso sí, después de casi una hora, tiempo que muchos aprovecharon para comer, charlar e incluso hacerse fotos con componentes de la carrera. Empezó de nuevo el Mundial, con 191 kilómetros por delante.

El pelotón superó compacto el paso por Crow Road (5,8 km al 4%), principal dificultad antes de llegar al circuito final de Glasgow, donde empezó el Mundial de verdad. En las calles de la ciudad escocesa llegó la locura. Había que dar 10 vueltas a un circuito de 14,4 kilómetros con 45 curvas y varios repechos urbanos.

DINAMARCA SELECCIONA, BÉLGICA CONTROLA

Cerca de 140 km. de tensión hasta la meta. Se acabó la tranquilidad. Dinamarca impuso el paso para seleccionar un grupo de 90 corredores que perseguían a la fuga limando tiempo paso a paso. Sin tregua en un circuito criticado por ser demasiado "ratonero", con 450 curvas en total, pero divertido para el espectador. Fue llegar a Glasgow e instalarse la sensación de que algo podía pasar en cualquier momento.

El primero en atacar fue el francés Julian Alaphilippe, pero el francés no es aquel que ganó dos mundiales y enseguida fue reducido. A 98 de meta comenzó un festival de ataques y de acelerones que convirtieron la carrera un inexorable proceso de eliminación.

La fuga inicial se disolvió a 69 de meta, cuando los favoritos ya habían tomado el mando de las operaciones. Evenepoel atacó en tres ocasiones, pero solo fue un preludio de su hundimiento, pues el entonces campeón del mundo se iba a echar a un lado. También tensaron la cadena Van der Poel y Pogacar.

Fue el italiano Alberto Bettiol quien logró distanciarse del grupo de ilustres. Los clásicómanos al mando del Mundial. Sin Remco en la "pomada", la lluvia aportó peligro en cada curva, y la emoción iba en aumento. Atrapado Bettiol, llegó el momento clave de la prueba. La carrera había eliminado ya a 190 participantes.

VAN DER POEL ATACA, SE CAE Y ENTRA EN EL ARCOÍRIS

A 22 kilómetros de la meta, a falta de vuelta y media, explotó Mathieu van der Poel. Hachazo seco que hizo astillas a sus rivales. Van Aert, Pedersen y Pogacar fueron condenados a perseguir, aunando fuerzas, pero ya con poco convencimiento

Se abrieron expectativas cuando Van der Poel sufrió una caída en una curva a derechas. Golpe contra la valla, pero el maestro del ciclocrós se levantó enseguida para subirse a la bici y seguir el camino de gloria. Pudo mantener 30 segundos de ventaja, a pesar de tener problemas con una zapatilla.

Tremendo Van der Poel, poderoso en su pedaleo, directo a poner punto final a una sequía neerlandesa de 38 años en el Mundial. El mítico Joop Zoetemelk se impuso en 1985, y ahora Van der Poel volvió a ponerse en el pecho el arcoíris del campeón.

Mathieu van der Poel

Heridas de Mathieu van der Poel después de su caída

Impotencia en las otras estrellas del ciclismo. Pogacar, Van Aert y Pedersen se rindieron. Se miraban resignados a repartirse la plata y el bronce. El oro ya estaba del palmarés de Van der Poel, en una año triunfal con sus éxitos en la Milán-San Remo y la París-Roubaix.

Una edición épica a la que se unió la lluvia en el técnico y revirado circuito de Glasgow. Un escenario para supercorredores, en el que los mejores del pelotón se midieron palmo a palmo. Evenepoel cedió el testigo del arcoíris a Van der Poel, que en unos días es también aspirante al título mundial de montaña.

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