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Informe COPE: casi 4 millones de españoles tiene depresión, mientras que un 15% sufre ansiedad o estrés

1 de cada 4 personas sufre o sufrirá a lo largo de su vida un trastorno mental. De ellas, aproximadamente la mitad no recibe ningún tratamiento o no es el adecuado

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Carmen Labayen
@carmenlabayen

Jefa de Sociedad, Nuevas Tecnologías y Casa Real en COPE

Madrid

Tiempo de lectura: 12'Actualizado 09:35

La salud mental se ha deteriorado con la pandemia, los problemas han aflorado y han quedado al descubierto unas carencias que arrastrábamos desde antes. Se estima que 4 millones de personas sufren depresión en España y el 15% de la población tiene ansiedad o estrés. La ola de la enfermedad mental nos afecta a todos, pero el golpe es más duro para los jóvenes y las mujeres. Así lo constatan los profesionales en las consultas mientras crecen las listas de espera por falta de psiquiatras y sobre todo de psicólogos para atender las crecientes necesidades.

Este jueves, en una programación especial, los comunicadores de COPE recorren España para arrojar luz ante los problemas de salud mental. Más de 12 horas de programación especial con los datos de Carlos Herrera; las respuestas de Ángel Expósito desde Barcelona; las historias humanas de Pilar García Muñiz, con protagonistas desde Zaragoza; y la explicación de los diferentes trastornos en ciudadanos que lo viven en primera persona, con Pilar Cisneros y Fernando de Haro, que se trasladan a Pontevedra y Sevilla, respectivamente.

Además, los oyentes pueden escuchar un podcast original, protagonizado por el psiquiatra José Miguel Gaona, y compuesto por cinco capítulos que se pueden escuchar ya: "La celda del silencio".

1 de cada 4 personas sufre o sufrirá a lo largo de su vida un trastorno mental. De ellas, aproximadamente la mitad no recibe ningún tratamiento o no es el adecuado, según datos de la Confederación Salud Mental en España. Los problemas de salud mental representan el 12,5 por ciento del total, una cifra mayor a la del cáncer y a las enfermedades cardiovasculares.


1 de cada 4 jóvenes tiene problemas mentales

Más de un millón de personas tienen un trastorno mental grave en nuestro país. Y la pandemia no ha sido precisamente una ayuda. Según el último estudio COSMO-Spain del Instituto de Salud Carlos III, el 32 por ciento de la población considera que su salud mental ha empeorado a consecuencia de la crisis sanitaria.

Entre los jóvenes las cifras son peores: son casi 7 de cada 10 los jóvenes de entre 15 y 29 años que afirman que la pandemia ha tenido un impacto negativo en su salud mental. De hecho 1 de cada 4 jóvenes aseguraban tener problemas de salud mental con cierta o mucha frecuencia en este informe elaborado entre febrero y marzo de 2022, según un estudio hecho público en 2022 por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD con la Fundación Pfizer bajo el título “Jóvenes en peno desarrollo y crisis pandémica. Cómo miran al futuro”.

“La crisis sanitaria ha incrementado considerablemente la demanda de atención en los servicios de salud mental por una parte porque se ha disparado la necesidad de atención y también porque hay una mayor sensibilidad y una mayor toma de conciencia del problema que es. Se han reforzado en estos años los equipos de profesionales pero está siendo insuficiente” explica a COPE María Fe Bravo, jefa del servicio de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental en el Hospital Universitario La Paz en Madrid.

A Bruno González, de 19 años la pandemia le coincidió con el Bachillerato. Tuvo primero un trastorno de ansiedad y a continuación una depresión que le provocaron muchos problemas físicos y psíquicos. Acabó teniendo que medicarse porque su salud no mejoraba y sus pensamientos eran cada vez más negativos.

“No lo podía pasar peor que en el metro, veía las vías y (….) solo tenía ganas de volver a casa y meterme en la cama y no salir nunca más. Ya no era simplemente hacerme daño que también lo pensaba sino ir más allá y acabar con todo, algo horrible. Llegué a pensar en el suicidio y para evitar esos momentos llamaba a algún amigo, buscaba nunca estar solo en casa porque no me fiaba de mi mismo” explica a COPE González quien dio la voz de alarma la tarde del 8 de marzo de 2021 al contárselo a su madre, Arantza.

Hoy Bruno sigue con la medicación pero se encuentra bien y feliz con su vida y todo a pesar de que sus notas en la EBAU se resintieron y no pudo estudiar Matemáticas o Física como quería. Está en primero de Ingeniería Civil que también le gusta y ha logrado cambiar su mirada sobre sus problemas y la forma que tenía de gestionarlos. “Aunque no me gustaría volver a pasar por los malos momentos, de todo he aprendido muchísimo y pienso que va a ser más útil que cualquier asignatura”, subraya.

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No todas las historias terminan bien ni todas las personas con enfermedades mentales tienen el apoyo familiar y profesional que necesitan para superarlas o convivir con ellas.


El suicidio, primera causa de muerte en adolescentes

En 2021 se superaron por primera vez los 4.000 suicidios en un año en España. Ha sido el año con mayor número de suicidios de nuestra historia desde que existen registros (año 1906). Se registraron 14 suicidios infantiles, el doble en menores de 15 años que en 2020, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Entre los 15 y los 29 años el suicidio es la principal causa absoluta de muerte. Afecta a 316 jóvenes al año y supera a los que fallecen en accidentes de tráfico (299) o por cáncer (295).

“De la noche a la mañana esto no suele ocurrir. Generalmente una persona que intenta suicidarse de alguna forma lo ha dicho, otra cosa es que no lo identifiquemos. Han soltado ciertas señales de que algo no va bien y eso es muy importante poder identificarlo. No siempre se llega cuando es tarde, hay veces que lo detectamos antes, hay niños y adolescentes piden ayuda y hay que trabajar más en lograr que si están mal pidan ayuda” explica a COPE la psiquiatra infanto-juvenil Inmaculada Octavio que trabaja tanto en el sistema público como en el privado.

En el global de las edades, el suicidio sigue siendo la principal causa de muerte no natural en España. Según refleja el último Observatorio del Suicidio en España de 2021 su número multiplica por 2,5 los fallecidos en accidentes de tráfico, por 14 las muertes por homicidios y por 93 las que provoca la violencia de género. 1 de cada 4 personas que se quitan la vida en nuestro país tienen más de 70 años según los datos datos que refleja la Fundación Española para la Prevención del Suicidio.

“Se habla menos de ello, pero la depresión también se ha disparado en las personas mayores, que tienen mayores problemas de salud mental como la ansiedad debido a la falta de socialización que ha supuesto para ellas la pandemia y sus consecuencias. Es algo que reflejan las cifras de suicidios y un problema de salud pública muy importante” explica Bravo.

De media y cada día 11 personas se quitan la vida en España, el 75 por ciento hombres y 25 por ciento mujeres. Supone el 4,58 por ciento de las muertes en nuestro país. A los fallecimientos por suicidio hay que añadir los intentos y la ideación suicida que según los cálculos de la OMS se traducirían en 80.000 intentos de suicidio al año en España y a 4 millones de personas con ideación suicida a lo largo de su vida.

“Se ha producido un incremento en la gravedad de las personas que ingresan el, los cuadros psiquiátricos que vemos son cada vez de mayor gravedad y es más difícil compensar esos problemas” subraya Bravo.

Dentro de las políticas públicas el Gobierno ha actualizado la Estrategia de Salud Mental hasta 2026 que se concreta en la aprobación del Plan de Acción en Salud Mental 2022-2024 dotado con 100 millones de euros. Ha supuesto la puesta en marcha en mayo de 2022 de la línea gratuita, confidencial y pública de atención a la conducta suicida, el teléfono 024, que el año pasado atendió casi 80.000 llamadas de las que casi 3.000 fueron derivadas al 112, entre ellos más de 2.100 casos de suicidios en curso o con riesgo inminente de suicidio.


Perfil de las personas con problemas de salud mental

La pandemia ha supuesto un esfuerzo de adaptación de toda la población y aún se estudia su impacto para nuestra salud. Los informes que se han hecho hasta el momento muestran que ha afectado con mayor fuerza a los menores de 35 años, a las mujeres y a las personas con problemas previos de salud mental. A ellos hay que añadir a los profesionales sanitarios que estuvieron en primera línea durante la pandemia.

La mitad de los trastornos mentales empiezan antes de los 18 años. Según el último barómetro de juventud 2022 salud y bienestar, el porcentaje de jóvenes que dicen padecer frecuentes problemas de salud mental ha pasado del 6,2 por ciento en 2017 al 15,9 por ciento en 2021 para aumentar al 24 por ciento en 2022 (el 36 por ciento de ellos con diagnóstico).

“En todos los hospitales se han tenido que incrementar el número de camas para adolescentes tanto por el aumento de los casos como por su mayor gravedad” señala Bravo.

Los que más han aumentado según Octavio que forma parte de la Unidad Clínica de Psicología de la Universidad Pontificia de Comillas son “autolesiones, intentos de suicidio, problemas de conducta alimentaria, cuadros de ansiedad en el día a día, o de acoso escolar. Seguimos atendiendo a muchos adolescentes y todavía no se ha normalizado a cifras previas a la pandemia”.

8 de cada 10 personas con problemas de salud mental no tienen empleo según datos de la Confederación Salud Mental España a pesar de que, según Bravo y a diferencia de lo ocurrido en crisis anteriores, durante la pandemia “los amortiguadores han funcionado mejor que en el pasado y han hecho que no estemos ante un problema aún mayor”.

Ser mujer también es un factor adicional de riesgo. Para Eugenia Alemany, directora técnica de la Fundación FAD Juventud, “la pandemia supuso un estrés muy alto en torno a los cuidados, una labor que recae más sobre las mujeres que tuvieron que reforzar la atención entre los más pequeños y también con los mayores lo que multiplicó el problema”.

Para la investigadora del Instituto de Salud Carlos III, María Joao Forjaz, además del estrés por una la carga de trabajo y familiar superior a la de los hombres influye que “las mujeres tienen una forma de expresarse diferente, tienen más facilidad para pedir ayuda que los hombres. Ellos se expresan más con sentimientos de ira y de enfado y, está más socialmente aceptado, que las mujeres expresen tristeza”.


No hay suficientes profesionales

Los servicios de psicología y de psiquiatría están desbordados por falta de profesionales. En España hay 6 psicólogos clínicos por 100.000 habitantes, la media europea es el triple. Tenemos 11 psiquiatras por cada 100.000 habitantes, la mitad que Polonia, Finlandia o Bélgica. La ratio de psiquiatras es un 40 por ciento inferior a la de la media europea.

Son cifras prepandemia y son la prueba de que los recursos ya eran insuficientes desde antes del estallido de la crisis del COVID. Ahora se han reforzado, pero siguen siendo insuficientes.

“A pesar de que la mayoría de los países europeos tiene un número bastante superior de profesionales que España, nuestro sistema cuando se ha evaluado rigurosamente y de forma comparativa con otros es bastante eficiente, ha sido bastante eficiente. Es decir que con los efectivos que hemos tenido hemos dado una respuesta relativamente suficiente, pero eso no quita que todavía necesitemos dotar mejor a nuestro sistema sobre todo en psiquiatras, psicólogos clínicos y enfermeros especializados”, subraya Bravo.


Consumo de medicamentos al alza

España es el país del mundo donde más ansiolíticos, hipnóticos y sedantes se consumen, algo que según los expertos tiene que ver con la facilidad para acceder al menos a una receta inducirla o pedirla y también por la falta de recursos en atención primaria.

El último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de 2021, elaborado con datos de 2020, sitúa a España como el país con mayor consumo de más de 40 dosis de benzodiazepinas por cada 1000 habitantes en el mercado lícito. Son los medicamentos más utilizados para tratamientos de casos leves de ansiedad, insomnio o trastornos emocionales. Los siguientes países con mayores consumos son Bélgica, Portugal, Israel, Montenegro y Hungría. Las más consumidas fueron alprazolam, diazepam, lorazepam, oxazepam, clonazepam, bromazepam, lormetazepam y brotizolam.

Ya antes de la pandemia, el consumo de ansiolíticos creció un 4,5 por ciento superando las 91 dosis diarias por cada 1.000 habitantes en 2020 (datos de 2019).

A juicio de la jefa de Psiquiatría de La Paz: “Aunque estamos ante un problema real por muchas medicaciones que se están tomando cuando no serían ya necesarias o no las más adecuadas en esa situación tampoco se puede ir quitar toda la medicación si no das una alternativa adecuada porque en general la gente no toma pastillas porque quiere sino porque no se encuentra bien. Entonces hay que ver que nuestra respuesta sea suficiente y aquí tenemos otra área de mejora”.

El 12 por ciento de los mayores de 15 años consume tranquilizantes, 3 de cada 10 personas en el caso de jubilados y más de 4 de cada 10 personas incapacitadas para trabajar además de 1 de cada 4 de las que se dedican únicamente a las tareas del hogar.

1 de cada 5 personas afirma haber tomado mediación para el estrés y la depresión en el último año, según un estudio de IPSOS. Y según refleja el “Health Service Monitor 2022” para el 51 por ciento de los españoles la salud mental es la enfermedad que más preocupa después del cáncer. Un indicador que se dispara 16 puntos con respecto al dato de 2021.

En el XII Barómetro de la Familia de la Fundación Family Watch publicado el pasado 28 de diciembre son 1 de cada 4 entrevistados los que aseguran que ellos o alguien de su entorno ha consumido por primera vez algún ansiolítico en 2022, casi 7 puntos más que en 2021. Casi el 24 por ciento afirma haber necesitado ayuda psicológica o psiquiátrica, 4 puntos más que el año anterior.

Y los datos de 2021 de la FAD sobre los jóvenes también son alarmantes: 1 de cada 4 jóvenes afirmaba que ha tomado psicofármacos, la mitad de ellos sin prescripción médica (6 de cada 10 en el caso de los chicos).

Para Bravo se deben diferenciar entre tratamientos eficaces para resolver el problema de raíz como son los antidepresivos para tratar la depresión o los que ayudan a poder mantener una vida normal en el día a día paliando síntomas como ocurre con la psicosis de los ansiolíticos que alivian en el momento, pero no previenen de que vuelvan a repetirse esos síntomas más adelante.

Según la psicóloga Silvia Álava “las personas buscamos siempre la solución más rápida, así es la sociedad en la que vivimos. Está claro que mirar para adentro, buscar la causa, acudir a terapia es más trabajoso que ponernos un comprimido debajo de la lengua, el problema es que no es la solución, no cura, elimina los síntomas, pero no es como el antibiótico, son como una muleta que te puede ayudar inicialmente pero no a medio plazo porque si no abordas las causas del malestar”.


Listas de espera inasumibles

La mayoría de comunidades guardan silencio sobre listas de espera para salud mental. Imposible saber cuántos días hay que esperar para que te vea un psicólogo, que en algunos casos llega casi al año. Entre 3 y cuatro meses esperando una primera cita en psiquiatría en la sanidad pública de alguna comunidad.

“En enero nos dijeron que íbamos a tener que esperar cuatro meses porque con la pandemia tenían un montón de adolescentes, pero otros tuvimos mucha suerte porque justo hubo 2 altas y pudimos empezar casi de inmediato en febrero” subraya Arantza Frieyro, madre de Bruno González.

“Si los casos son preferentes se ven antes, pero si no pueden tardar meses en ser vistos, de 3 a 4 meses, en ser vistos. En psicología es peor, hay menos profesionales y la espera puede ser de 9 meses a 1 año, hay personas que tienen que esperar un año. A partir del verano de 2020 hemos visto un incremento de casos exponencial no solo en número sino también en gravedad, especialmente en adolescentes han estado más protegidos explosión de casos ”, señala Octavio.

En Hospitales como La Paz no dan abasto como explica Bravo:”ahora mismo la lista de espera está desbordada. Nosotros que siempre hemos estado en torno al mes y medio de espera de media pues ahora lo hemos duplicado y claro es mucho tiempo, pero no vemos cómo hacerlo de otra forma si tenemos en cuenta que una vez que entran se debe hacer su seguimiento”.

Las comunidades autónomas que han hecho públicas las listas de espera en Salud Mental solo consignan la que existe para la primera consulta con Psiquiatría. La siguiente odisea son las citas de seguimiento que también se dilatan con consecuencias que pueden ser muy graves, desde acciones irreversibles hasta el empeoramiento o la cronificación de patologías.

“Ahora mismo la salud mental pública es muy complicada porque a lo mejor te dan una cita al mes y claro no es suficiente y no todo el mundo se puede permitir afrontar el coste un psicólogo privado” señala Macu Gortazar.

Para los que, si pueden pagar esas consultas y aunque, se han reducido, las listas de espera llegaron a ser de mes y medio para obtener una cita en salud mental en la sanidad privada.


La factura de la pandemia

En el Instituto de Salud Carlos III fueron midiendo los efectos de la pandemia sobre la población española desde mayo de 2020 y hasta septiembre de 2022. El peor momento según explican las investigadoras Rodríguez-Blázquez y Forjaz fue en enero de 2021, en plena explosión de la variante Ómicron, cuando la mitad de la población decía sentirse deprimida. Un porcentaje que en septiembre de 2021 ha caído hasta el 26 por ciento.

“Aunque a nivel poblacional pensemos que lo peor ha pasado en relación a la depresión o al miedo quedan unas consecuencias que se van a ver a largo plazo. Y todo porque el estado de salud mental y de bienestar ha empeorado mucho en estos años. Hay una bolsa importante que no están recibiendo la atención que necesitan y esto es preocupante”, subraya Rodríguez-Blázquez.

Ahora mismo y según la OMS más de 110 millones de personas viven con algún tipo de trastorno de salud mental en Europa. La pandemia ha incrementado un 25 por ciento los casos de ansiedad y depresión. Y España no sale bien parada el informe “Headway Mental Health 2022” en el que aparece como el segundo país europeo con mayor número de trastornos de salud mental después de Portugal, los dos únicos países que superan el 20 por ciento de casos lo que equivale a que 1 de cada 5 personas tienen problemas psicológicos o psiquiátricos.

Entre las enfermedades más comunes están la depresión, la ansiedad y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) el más presente en nuestro país de toda la Unión Europea con un 5 por ciento de casos.


Baja inversión y alto coste

Nuestro país dedica apenas un 4% de la inversión en Sanidad a salud mental (la media europea es del 5,5% y hay países que ya llegan al 10%).Otra muestra de que no se prioriza la salud mental.

Según el informe sobre salud mental Headway Mental Health 2022 España ocupa el puesto 17 de los 27 países de la Unión Europea más Reino Unido en atención en salud mental. España solo destina el 5 por ciento de su presupuesto en Sanidad a los trastornos mentales, muy por debajo de la inversión del 14,5 por ciento de Francia o del 11,3 por ciento de Alemania.

Sin embargo la factura de las enfermedades mentales, sus costes directos e indirectos, son altísimos. España es el octavo país europeo que mayores costes afronta por este tipo de patologías que suponen el 4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

1.517 millones de euros. Eso es lo que la ansiedad y la depresión costaron a las empresas y a la sanidad pública en 2021, según un informe de la consultora IQVIA. Y lo peor, en 2025 calculan que ese gasto -que incluye las bajas laborales, la atención sanitaria y la medicación- crecerá un 30%. En 2020 el coste fue de 1.300 millones de euros.

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