Un sorteo de San Isidro que se queda a medias - A ras de albero

Un sorteo de San Isidro que se queda a medias

Habrá bombo para la próxima Feria de San Isidro. Era el gran titular de este sábado en el mediodía pre-derbi. Pero cuando se rascaba en el comunicado de Plaza 1, más de un aficionado torció el gesto.

Habrá sorteo, si. Pero no todos entrarán en el bombo de Simón Casas. Será un sorteo a medias. Solo diez toreros con diez corridas y nueve ganaderías con el doblete de Alcurrucén. Y con unos planteamientos muy subjetivos para poder participar en él.

Quien pretendiese que el sorteo iba ser puro como el de la pasada Feria de Otoño se habrá llevado un chasco. Suena a componenda del productor francés para no quedar en evidencia tras el órdago que él mismo lanzó en el Canal Toros.

De momento Paco Ureña ha sido el primer diestro que confirmó su presencia en el bombo de Simón. Sebastián Castella ha mostrado su apoyo a la fórmula de su compatriota y Ginés Marín también ha anunciado que estará en el sorteo. Lo que está por ver es si las principales figuras aceptan la jugada del bombo o éstas deciden negociar una única tarde fuera de las ganaderías que sí estarán en el bombo. Ahí quedan por decidir el premio gordo. Si los Juli, Morante, Ponce, Manzanares o Roca Rey pasan por el aro. Si nos ponemos a indagar, Victoriano del Río, que el pasado año lidió dos corridas en San Isidro, se ha quedado fuera del sorteo y apunta a alguna de las corridas extraordinarias fuera del abono pero dentro de San Isidro. Ahí queda el dato…

La verdad es que la fórmula aplicada para este sorteo es un tanto enrevesada y la empresa tampoco ha sabido explicarlo más allá de su zona de confort.

A Simón hay que alabarle su empeño por aplicar nuevas fórmulas par dar originalidad a la monotonía imperante en el mundo del toro. Pero está por ver si esta fórmula del sorteo parcial de la Feria de San Isidro tiene éxito o no.

También las figuras deberán de dar un paso al frente y demostrar su compromiso con Madrid y con su afición. La pelota también está en su tejado. Veremos…

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