“Estaba tan gordo que le daban de comer por la ventana"
En el Día de la lucha contra la Obesidad, la Dra. Blanca Dahl describe en COPE los casos de obesidad mórbida a los que se enfrentan

“Estaba tan gordo que le daban de comer por la ventana"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Desde la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Dtra Blanca Dahl nos contaba en COPE la “lamentable situación que presentaba un paciente de solo 35 años que recibimos en el Hospital Infanta Sofía”. “Había tenido varios ictus y comía gracias a que los vecinos le pasaban la comida por la ventana porque él no se podía mover.” Todavía le impresiona recordar cómo llegó este hombre a urgencia del hospital : “Tenía úlceras a lo largo de todo el cuerpo y era necesario que me ayudaran los enfermeros para que se moviera en la cama por el exceso de peso”.
La Dtra. Dahl le preguntó cómo había llegado a esa situación y el enfermo le confirmó el proceso que presentan muchos de estos pacientes. “Tuvo problemas familiares y abandonó todos los tratamientos que estaba siguiendo contra el aumento de peso, nos decía esta joven doctora, y “acabamos derivándolo a un centro de cuidados crónicos para un seguimiento más exhaustivo”.
Epidemia del siglo XXI
Los endocrinos y médicos de Atención Primaria consultados por COPE nos recuerdan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la obesidad una epidemia mundial por cuya causa mueren 2,8 millones de personas en el mundo cada año. En España afecta ya al 20 por ciento de la población y la cifra va en aumento.
La Dra. Irene Bretón, presidenta de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), lamentaba en COPE que “a pesar de que es una enfermedad crónica reconocida, no siempre recibe la atención que merece. Cualquier condición clínica se complica por la obesidad, pero, aunque se cree que no hay nada que hacer, tratándola mejoran muchos problemas”.
Para aquellas personas que ya padecen de obesidad, resulta clave “reconocer que tienen una enfermedad crónica y que, por lo tanto, deben consultar a un profesional de la salud para que éste actúe como ante cualquier enfermedad crónica evaluándola y ofreciendo las diferentes estrategias en el tratamiento disponibles”, sostiene la Dra. Nuria Vilarrasa, coordinadora del Grupo de Obesidad de la SEEN.
La importante labor de prevención
Los expertos consideran elementos fundamentales en la prevención: mantener una dieta equilibrada, realizar una actividad física regular, comer con moderación controlando el tamaño de las raciones, consumir 5 raciones de fruta y verdura todos los días, limitar la comida rápida y precocinada, así como los fritos y rebozados, y moderar el consumo de azúcar blanco, los alimentos y bebidas azucaradas, entre otros. Sin embargo, hay que profundizar en las barreras que llevan a las personas con obesidad a no poder seguir estas recomendaciones o hacerlo sin éxito. Es importante tener en cuenta los múltiples factores implicados en esta patología tanto personales, como psicológicos, sociales, económicos, factores estresores o problemas del sueño, etc., entre otros, que pueden estar predisponiendo a la obesidad y que tienen que ser abordados. Sin olvidar el papel tan importante y clave de la industria alimentaria, la legislación o el urbanismo, que promueven un ambiente obesogénico y el sedentarismo.
“La educación desde la infancia en los hábitos de vida saludables es muy importante, del mismo modo que la concienciación de que es una enfermedad en la población general. También es necesario dar a los pacientes con obesidad la oportunidad de controlar su enfermedad con fármacos al igual que en otras enfermedades crónicas”, declara la Dra. Susana Monereo, secretaria de la SEEDO.
La televisión, el peor hábito.
Numerosos estudios científicos demuestran la "injustificada discriminación" que sufre esta patología tanto por parte de los pacientes, como de los profesionales sanitarios y de la administración sanitaria. Además, un trabajo, realizado por el el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), y que se ha publicado en la revista ‘Pediatric Obesity’, demuestra que la televisión es el peor hábito para la obesidad infantil.
Según el estudio,en el que han participado 1.480 niños de Valencia, Sabadell (Barcelona), y Guipúzcoa, integrados en el proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), aquellos niños que con cuatro años son menos activos y están más apegados al televisor muestran mayor riesgo de sufrir sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico al cumplir siete años.
Las investigadoras también tuvieron en cuenta el tiempo dedicado a otras actividades sedentarias, como leer, pintar o hacer rompecabezas y concluyeron que estas actividades no parecen influir en la aparición de sobrepeso u obesidad.



