CRISIS CLIMÁTICA
Expertos defienden horizontes “ilusionantes” frente a la crisis ecológica
Hacer frente a la crisis ecológica y social en un momento político "absolutamente decisivo" pasa por "escuchar" y aprender de cosmovisiones como las de los pueblos indígenas, además de impulsar políticas públicas "ilusionantes y transformadoras" que sirvan para decrecer.
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Hacer frente a la crisis ecológica y social en un momento político "absolutamente decisivo" pasa por "escuchar" y aprender de cosmovisiones como las de los pueblos indígenas, además de impulsar políticas públicas "ilusionantes y transformadoras" que sirvan para decrecer.
Son algunas de las conclusiones del debate 'Las posibilidades de la transición ecológica y energética' celebrado en el marco del festival cultural "Cridem pel Clima" en el que ha participado la profesora de investigación del CSIC y autora del IPCC Marta Rivera-Ferre, junto al antropólogo social del CSIC Emilio Santiago Muiño y al guionista y activista climático Juan Bordera.
Los especialistas han valorado el papel de los movimientos sociales en "la nueva ola del ecologismo" en España -sobre todo tras la llegada en 2019 de grupos activistas como Fridays For Future o Extinction Rebellion-, si bien "en la encrucijada política actual hace falta más potencia y proyectos políticos" que impulsen mecanismos de participación como asambleas ciudadanas.
Bordera ha mostrado su desconfianza por las políticas climáticas actuales para resolver el desafío ecológico y ha recordado que incluso si los países cumplen con sus compromisos de descarbonización, "las emisiones subirán un 10 % para el 2030 respecto a los niveles de 1990", según un análisis reciente, mientras que los expertos climáticos de la ONU aseguran que se precisa una rebaja del 43 % de las emisiones para esa fecha.
Rivera-Ferre, que ha repasado el reto de la soberanía alimentaria y de adoptar políticas que redistribuyan los recursos, ha incidido en la importancia de favorecer la justicia climática, concepto que ya se menciona en el último informe de evaluación del IPCC.
"La mitad de la población mundial vive en contextos extremadamente vulnerables al cambio climático ya sea por causas biofísicas o sociopolíticas", ha recalcado.
La científica también ha señalado que, según el IPCC, la posibilidad de morir ante un fenómeno climático extremo como una inundación "es 15 veces mayor en Somalia que en Reino Unido", un ejemplo de las "desigualdades profundas que hay que abordar para hacer frente a la política del cambio climático".
Ante esta situación, Santiago Muiño, que ocupa la primera plaza en el CSIC dedicada a investigar los aspectos sociales de la crisis climática, ha rechazado el discurso del "colapso" -que anticipa un colapso civilizatorio inminente- porque "tiene un efecto desmovilizador" y es poco productivo en términos políticos".
En cambio, ha destacado la necesidad de proponer "horizontes ilusionantes que además sean factibles", sin que ello implique mentir o renunciar a un "diagnóstico duro".
"Nuestra generación no se puede permitir fallar", ha añadido, pues "las derrotas ecológicas son irreversibles".
Por ello ha defendido la propuesta del Green New Deal (Nuevo Acuerdo Verde) ya que supone "el recuerdo de una victoria política" en países como Estados Unidos o Francia, donde se han impulsado ya en momentos críticos políticas de redistribución de riqueza.
También Rivera-Ferre ha abogado por la esperanza, y ha reivindicado el papel de las ciencias sociales y de las soluciones públicas para abordar problemas como las crisis climáticas.
"Habría que resignificar el Green New Deal", ha alegado por su parte Bordera, para quien el "GND en España no se entiende".
El activista, que forma parte del movimiento Rebelión Científica, ha criticado el "tecnooptimismo" de algunas de esas propuestas que "sostienen la mayoría de los modelos e imaginarios que tenemos que combatir" y ha llamado a la desobediencia civil como fórmula para exigir acción climática eficaz.
Santiago Muiño también ha valorado el papel de los movimientos sociales pero ha pedido "humildad" para no caer en "vicios de la izquierda" como la "autorreferencialidad" y el "ensimismamiento en burbujas".
"Cualquier discurso ecologista tiene que hacerse cargo de cuáles son sus efectos políticos más allá de las intenciones", ha sentenciado.



