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Pablo Aguado, también en Valladolid

El diestro sevillano, que sustituía al lesionado Roca Rey, cortó dos orejas y abrió la Puerta Grande. Morante y Manzanares, una oreja por coleta.

Pablo Aguado en su salida a hombros este domingo en Valladolid

 Pablo Aguado en su salida a hombros este domingo en ValladolidEFE

Juan García Tejedor | Valladolid

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 21:49

Abrió plaza un ejemplar anovillado como primero del lote de Morante de la Puebla. Prácticamente sin picar llegó a la muleta. Brindó la faena a su Majestad el Rey don Juan Carlos con un clásico por “usted y por España”. No se tenía en pie el de García Jiménez, aún así el de La Puebla intentó con su gusto sacarle lo poco que tenía. Habilidoso a la hora de matar. Se pitó el arrastre del toro. Aplausos cariñosos para el diestro.

Extraordinario saludo capotero con verónicas a pies juntos de Manzanares al segundo de la tarde. El de Peña de Francia recibió un picotazo empujando en el peto. Saludaron en banderillas, Duarte y Blázquez. Igualmente la escasez de fuerzas fue el predominante en la faena de muleta, que también brindó al Rey de España. El toro manifestó su escasez de fuerzas desde la primera serie. Por no molestar ni el viento, que arreció en este capítulo de la tarde. Bronca para el toro y silencio para Manzanares

El toro de mejor condición de la primera parte del festejo, pero también el de más fuerzas, fue el  primero de lote de Pablo Aguado. Un Aguado que entró por la vía de la sustitución, por Roca Rey, que resultó herido el viernes en Sevilla. Antes de saltar el toro saludó una cariñosa ovación después de las cuatro orejas cortadas en la capital hispalense. Enseguida se percató Aguado de la condición de su enemigo, al cual cuidó en todo momento. Series cortas, con la mano a media altura. Siempre enganchado adelante y sacándoselo por detrás de la cadera. Pero con el temple por costumbre, mimándolo hasta el extremo. Mató de estocada casi entera. Una oreja.

A por todas salió Morante a por el cuarto. Un toro con algo más de presencia. Una larga cambiada en el tercio precedió a un galleo por chicuelinas que metieron al respetable en el saco del arte. Un saco que Morante vació en los tendidos de sol. Allí desplegó ese aroma que nos ha costado tanto ver en Valladolid. Mano baja, templada, con la diestra, con ese duende de Morante. Muy adornado, pero siempre motivado. Cambios de mano suaves y al paso colocaron al toro para la suerte suprema. Gran estocada. Lastima la tardanza que hizo enfriar al público. Oreja de peso.

Brusco el quinto de la tarde. Soso y sin emoción la cual la intentó poner Manzanares. Otro toro mal presentado, que enfadó al público, algo despistados celebrando la ya conseguida permanencia del Real Valladolid un año más en primera. Manzanares si que estaba con el toro. pitado en el arrastre, con la muleta siempre cogida por el medio del palillo. Sometido pero sin poder humillar el de Garcia Jiménez no transmitió en ningún momento. Mato de gran estocada y un público de fiesta premió al alicantino con una oreja.

Cerraba plaza otro de Peña de Francia. A la puerta de chiqueros se fue Pablo Aguado para recibirlo a portagayola. A los medios se fue con el capote para recetarlo tres verónicas y una media muy ovacionadas .  La faena de muleta que brindó al público de menos a más. Con un toro, el de más transmisión e la tarde, Aguado lo llevo muy toreado en todo momento. Tiempo y distancia entre las series, y el temple, hicieron tapar el defecto de quererse rajar. Muy tapado y embebido en la muleta el toro, hicieron más compacta la faena. Mató de estocada. Oreja y la puerta grande de Valladolid. Nada parece resistírsele a Pablo Aguado.


FICHA DEL FESTEJO

Valladolid, domingo 12 de mayo de 2019. Corrida de San Pedro Regalado. Lleno de 'No hay billetes'.

Toros de Hermanos García Jiménez y Peña de Francia (2º y 6º), mal presentados y desiguales de comportamiento.

Morante de la Puebla, ovación con saludos y oreja,

José María Manzanares, silencio y oreja.

Pablo Aguado, que sustituía a Roca Rey, oreja y oreja.

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