PREMIO

Los Encierros de Cuéllar, Premio Castilla y León de Tauromaquia 2018

Los Encierros de Cuéllar (Segovia) conquistan este galardón en un año en el que también han sido declarados Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Imagen de los encierros de Cuéllar, premiados por la Junta de Castilla y León

 Imagen de los encierros de Cuéllar, premiados por la Junta de Castilla y León AYTO CUÉLLAR

Redacción Toros Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 18:54

El galardón reconoce los Encierros de Cuéllar en una triple dimensión histórica, cultural y turística materializada en su antigüedad, actualidad y consideración como recurso turístico de primer orden no sólo en Cuéllar y en el resto de Castilla y León, sino también en España.

El jurado, presidido por el maestro Santiago Martín 'El Viti y del que han formado parte entre otros el ganadero Juan Ignacio Pérez-Tabernero, el crítico y periodista José Luis Lera, y el presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Valladolid, Luis Alberto Calvo, ha tenido en cuenta la antigüedad de un ritual del que se guarda constancia documental desde 1215.

Las Ordenanzas de la Villa y Tierra de Cuéllar, fechadas en 1499, estipulan las condiciones y posibles indemnizaciones a que pudiera dar lugar la conducción de los torospor prados y tierras del común y de titularidad privada.

La promoción de la tauromaquia como patrimonio cultural y recurso turístico también conllevan estos encierros, sucesivamente declarados de Interés Turístico Regional, Nacional y, desde marzo de este año, Internacional.

Los encierros de reses bravas, que aún perduran en numerosos municipios de España como eje de sus fiestas mayores, recuerdan la conducción de los toros que antiguamente, antes de la utilización del ferrocarril y más tarde del transporte por carretera, se realizaba por cañadas, cordeles, veredas y otras vías pecuarias desde las dehesas hasta los lugares donde se celebraban corridas.

Los mayorales y vaqueros, amparados por una parada de bueyes, descansaban en fincas donde pernoctaban y accedían a la población de destino a primera hora de la mañana o entrada la noche para evitar el riesgo de accidentes, dentro de una costumbre que ha perdurado en lo que a su hora de celebración de refiere.

En muchas ocasiones los vecinos aprovechaban esa circunstancia para correr delante de las reses, como se hace actualmente.

En el caso de Cuéllar, al igual que en Pamplona, las reses que se encierran son las que se lidian en su feria taurina bien el mismo día del encierro o al siguiente para que el ganado pueda recuperarse.

La conducción de realiza desde unos corrales instalados en unos pinares junto al río Cega, a unos cinco kilómetros de la villa, escoltadas las reses por caballistas y corredores de a pié que se turnan hasta la entrada al casco urbano donde son célebres las carreras por la Cuesta de las Parras y la Calle de San Francisco, hasta el coso.

Los Encierros de Cuéllar, junto a los de San Fermín en Pamplona y la Entrada de los Toros en Segorbe (Castellón), son las únicas fiestas ligadas a la tauromaquia declaradas de Interés Turístico Internacional.

El premio, que carece de dotación económica, consiste en una escultura del artista Venancio Blanco, recientemente fallecido, que será entregado en Valladolid en fechas próximas durante un acto institucional.

En las tres ediciones anteriores, el Premio Castilla y León de Tauromaquia recayó en el matador de toros retirado Santiago Martín El Viti (2015), en posesión del récord de salidas por la Puerta Grande de Madrid; el diestro Víctor Barrio (2016), a título póstumo después de su cogida mortal en Teruel; y el hierro salmantino de Montalvo, propiedad del criador Juan Ignacio Pérez-Tabernero.

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