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FERIA DE ABRIL

El Juli suma una nueva Puerta del Príncipe

El Juli ha salido a hombros por la Puerta del Príncipe después de cortarles tres orejas a nobles toros de Garcigrande. Manzanares paseó un apéndice y Pablo Aguado fue silenciado.

El Juli en su salida a hombros por la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza de Sevilla

El Juli en su salida a hombros por la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza de SevillaEFE

Manuel Viera | Sevilla

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 05 may 2022

Una más, y qué más da. Una Puerta del Príncipe más que suma El Juli, y van siete. Siete salidas, siete triunfos de un torero que conoce a los toros de Garcigrande como nadie. Los entiende, los hace mejores con una perfecta técnica y conocimiento de las distancias, y los torea a placer enloqueciendo a las masas. Lo hizo con los dos mejores toros lidiados en la tarde. Pero por más que sea un gozo ver hacer el toreo al madrileño hay algo en él que no acaba de alcanzar la cima de la emoción. Algo que confunde y resta fuerza para dar contundencia a dos obras que acabaron siendo notables, pero no con la excelencia necesaria para abrir de par en par la puerta de la gloria.

Una nueva generación de gente, jóvenes en su mayoría, están llenando tendidos en días de feria prestos a divertirse y, sobre todo, a fotografiarse en la Maestranza para de inmediato subir las instantáneas a Instagram. Nada tienen que ver con la afición de antaño perdida en el tiempo. Esta nueva generación, no entendida, que acude al espectáculo por esnobismo, que aplaude lo bueno y lo malo, que saca pañuelos contagiados por las mayorías festeras, están confundiendo a presidentes tercos en cumplir a rajatabla la reglamentación sin tener en cuenta que están devaluando una de las dos más importantes plazas de toros del mundo. Y esto es más preocupante de lo que parece. Si las corridas de toros se mantienen, ahora, sin emoción el futuro lo tienen incierto.

¿Y quién soluciona este desaguisado? Pues presidentes con criterios que sepan mantener el prestigio y la credibilidad adquirida de una plaza de primerísima categoría. Presidentes que sepan aguantar la presión de un publico pidiendo orejas a granel. Presidentes que sepan potenciar un triunfo en Sevilla.

Todo lo que hizo el Juli a sus dos toros fue precioso. Toreó despacio al primero y supo enardecer al público con ese toreo largo y espatarrado que tanto le llega a la gente. Trazó naturales, redondos, ayudados y pases de pecho larguísimos, pero además también toreó en línea y, a veces, hacia fuera. No fue tanta la emoción, ni del toro ni del torero. Notable también fue la faena al cuarto, un toro que supo entender a la perfección, pero ay ese pinchazo, que no fue óbice para que, sumada a las dos anteriores, consiguiera la oreja que le permitía salir a hombros a un Paseó de Colón abarrotado.

Lo demás tuvo poco color. Manzanares no está. No es el mejor Manzanares que hemos visto tantas tardes de pasión y gloria. De notable calidad fue el segundo toro de Domingo Hernández y no lo supo, o pudo, entender. Su característico empaque ya no basta. Y en esta ocasión le faltó entrega y, sobre todo, ajuste. Y además mató muy mal. También tuvo un buen toro en quinto lugar. Noble y con recorrido, y sólo se “enfado” con él en el epílogo de la lidia. Quizá por la inmediatez del toro al doblar, tras la estocada, le pidieron la oreja. Inaudito, la paseó.

Sin embargo, Pablo Aguado no tuvo la suerte de cara con sus toros, dos mansitos que no le sirvieron. Sólo con el sexto pudo hacer el mejor toreo de capa de toda la tarde. Aún hay verónicas no acabadas. Una verdadera delicia ver torear así de bien con el capote. Ahí sí que la plaza explosionó. Y poco más hubo de bueno. Ni con el tercero, al que mato mal, ni con el sexto, un toro distraído que se rajó tras los mandones muletazos genuflexo de inicio. Algún que otro natural con la naturalidad que le define y poco más. Hay que esperar a septiembre por San Miguel para verlo de nuevo en Sevilla.


FICHA DEL FESTEJO

Sevilla, miércoles 4 de mayo de 2022. 10ª de abono. Lleno de “no hay billetes.

Toros de Garcigrande – Domingo Hernández, desiguales de presentación y muy nobles. De escasa fuerza el primero; con calidad en sus embestidas el segundo; soso y defendiéndose el tercero; mansito y noble el cuarto; bueno el quinto, distraído y rajado el sexto.

Julián López El Juli, dos orejas y oreja.

José María Manzanares, silencio tras aviso y oreja.

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Pablo Aguado, silencio tras aviso y palmas.


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