2ª FERIA VIRGEN DE LOS LLANOS

Caballero y Navalón vuelven a salir a hombros en Albacete justo un año después

Desigual novillada del hierro madrileño de Montealto con algunos ejemplares toreables.

Samuel Navalón y Manuel Caballero, a hombros este lunes en Albacete

EFE

Samuel Navalón y Manuel Caballero, a hombros este lunes en Albacete

Redacción COPE Albacete

Albacete - Publicado el

5 min lectura

Lorenzo del Rey | COPE Albacete

La novillada, primera de las dos que se organizan por pliego en el abono albacetense, tenía hechuras de ser de primera. Por el ganado de Montealto, con muchas papeletas para dar buen juego, y una terna redonda. Además, con la circunstancia de despedirse Navalón como novillero y, encima, sin estar en plenitud de facultades por ser herido hace apenas unos días en El Casar. Pues la cosa fue más o menos la esperada. Puerta grande de Caballero y Navalón, con empujón por parte del público y presidencia para apuntalar el triunfo, una novillada variada con varios ejemplares toreables y con opciones para la muleta como 2 y 4, siendo el 5 el mejor. El resto, bajos de casta e incluso mansos. Novillada que se alargó en exceso (casi tres horas de festejo) y que dejó una notable tarde de Navalón, aprobado con creces para Caballero y la salida a hombros de ambos como hiciesen hace exactamente un año. Y a un Zulueta que tuvo el peor lote y al que el mal uso de la espada casi le cuesta que le devolvieran el último de la tarde.

Manuel Caballero inició la novillada con “Argentino”, un utrero que tras la indecisión inicial, medio se empleó en el capote del albacetense, alternando algunos lances más limpios con otros más enganchados por el molesto cabeceo final que también mostró antes de recibir un puyazo bien marcado en una pelea de poco poder. Quitó Navalón por cordobinas previo a un tercio de banderillas que comenzó bien y terminó menos lucido. Brindó Manuel al público y se vio una faena marcada por varios toques de telas, un novillo que se desfondó muy pronto y donde lo más lucido vino en una serie en redondo y luego otra corta al natural. La sosería es antagonista de la emoción. Mató de estocada en la rectitud y trasera, lo levantó el puntillero y volvió a echarse. Tras petición por la mínima, que estuvo lejos de ser unánime y rotunda, se concedió una oreja bondadosa con tinte local.

Al cuarto, llamado “Puchero”, Caballero le enjaretó un buen ramillete de verónicas con buen son y un vistoso remate. Empujó con un pitón sin estilo y después se movió con embestida descompuesta e informal. Comenzó Manuel al natural con limpieza pero algo despegado para buscar después más el cruce. Cambió a derechas y se rompió en la mejor serie de su tarde por rotunda. Siguió tirando del “montealto” en una nueva tanda acinturada en la cercanía. Faena entonada y variada donde aprovechó la nobleza y movilidad, tirando de recursos al final para sumar puntos que le valiesen un nuevo trofeo y abrir la puerta grande. Mató de estocada trasera y caída, logrando el ansiado trofeo que, ahora sí, fue pedido mayoritariamente. Incluso hubo cierta petición del doble trofeo. Excesivo.

Navalón tuvo al de Montealto llamado “Cañamón” como segundo del festejo y salió a por todas con una larga cambiada en terrenos del tendido 1. Ya en pie, el novillo se paseó por casi todo el ruedo desentendiéndose de todo y de todos hasta que Navalón lo recogió y le dio varias verónicas con media final que satisfacieron al personal. Tras un paso de puntillas por el peto en varas, un nuevo quite de capote evidenciando que el estar infiltrado era casi una anécdota. El “montealto” no lo puso nada fácil y apretó llegando a forzar a tomar el olivo a Cervantes. Samuel brindó a Rubén Pinar y Jorge Ibáñez para, después, citar por alto a pies juntos con remate por bajo como previa a una serie llevándolo largo a media altura. Otra más donde había que meterlo en las telas porque se desentendía y lograr un pico alto al natural llevándolo por bajo con dominio. Otra más conteniendo el imprevisto arranque inicial sin perder la cara y ya un final donde el novillo evidenció que le sobraban pases al final y precisaba la espada, llegando incluso a dar otro arreón que quedó en un “uy”. Mató de estocada trasera y tres golpes del puntillero cortando dos orejas excesivas.

El quinto, “Cafetero” fue recibido de nuevo con animosidad por el torero para ser bien cogido en la puya por Muñoz y, de nuevo, otro quite de buen son. Tarde muy completa de Samuel con el capote, vaya que sí. Efectividad y solvencia con los palos, que se agradeció, lo que provocó que se desmonteraran Perea y Cervantes. Brindó de nuevo al público, citando en el centro del ruedo con pase cambiado por detrás y luego bien asentado para mostrar que venía a por todas. Navalón citó de lejos y, aunque hubo algún enganchón en las telas e intermitencias en la faena, con desarme incluido, el de Ayora no se arrugó en un trasteo que fue perdiendo fuelle según se iba apagando el novillo. Lo que no se apagó fue la decisión de Samuel que posiblemente volvió a alargar en exceso la faena. Bernadinas finales con desplante como preludio a una media atravesada y dos golpes de puntilla. La oreja cayó como fruta madura. Y pidieron dos. Ea.

Zulueta lidió al tercero, “Ventajista” que golpeó de salida el burladero del cinco y luego pasó sin pena ni gloria por el capote del sevillano. Dando previamente las vueltas de reconocimiento por el ruedo como hicieron sus anteriores hermanos. Tras un largo puyazo sin demasiado sentido, llegando a dormirse el utrero en el peto, se vio un tercio de banderillas desordenado donde los haya y con el novillo escarbando incansablemente. Episodio para el olvido. Zulueta brindó al público y entendió que su obligación era probar al novillo, cosa que hizo y se corroboró que no había ni un ápice de casta: reservón, quedándose corto y aplomado. Ná de ná. Dejó una estocada caída y tardó en caer una eternidad, poniendo el golpe de puntilla fin a un soporífero capítulo.

Y ya en el sexto, “Liviano”, nada hizo en el capote, excepto perder las manos y tardeaba en exceso en los cites. Erró el picador ante la entrada al peto y el puyazo quedó en nada. Los palos, un trámite. Zulueta lo intentó pero la falta de transmisión del novillo pese a cierta movilidad, le impidieron un mayor lucimiento. El fallo a espadas con pinchazo y desarme previo a estocada, y luego un mar de dudas con la espada y descabello, donde estuvieron a punto de escuchsr el tercer aviso, terminó por poner el punto final a un lote, el peor de la tarde. Y gris tarde de Zulueta.

Visto en ABC

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