TOROS
Álvaro Lorenzo vuelve a pedir paso triunfando en Toledo
El diestro toledano abre la puerta grande en un festejo benéfico en el que paseó tres orejas.

Álvaro Lorenzo, en su salida a hombros este sábado en Toledo
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Julio César Sánchez
Solvente tarde la protagonizada por Álvaro Lorenzo en solitario en Toledo a favor del Hospital de Parapléjicos, saldada con el corte de tres orejas que fácilmente pudieron ser el doble, en corrida de interés notable.
Álvaro Lorenzo se la jugó por el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, con el fin de dotarlo de una ludoteca, en el décimo aniversario de su alternativa.
No se lo perdió el presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, a quien fue brindada la faena del primero, un toro serio de Alcurrucén que ofreció mejor condición por el pitón izquierdo.
Aunque algo tardo, el toro tuvo profundidad en sus acometidas, y un firme y serio Álvaro Lorenzo perdió una posible oreja por pinchar.
El segundo, de Miura, resultó áspero. Repuso y dificultó el lucimiento, junto con el añadido negativo del viento. Sin embargo, Lorenzo le robó algún natural notable, fallando de nuevo a espadas.
El de Victoriano del Río lidiado en tercer lugar tuvo brío en el galope y vibración, y su matador aprovechó estas cualidades en un entonado recibo a la verónica, un vistoso quite por gaoneras y una dilatada faena de muleta en la que primó la ligazón y el ceñimiento, aunque también los enganchones, merced a la condición algo rebrincada del toro y, de nuevo, del viento. En este turno se concedió la primera oreja del festejo al acertar con el acero.
La faena al cuarto, de Victorino Martín, tuvo miga. No resultó deslumbrante en lo estético pero técnicamente fue un despliegue por parte de un resolutivo Álvaro Lorenzo.
El cárdeno humilló por el izquierdo y no se dejó por el derecho, y el torero toledano le dio la distancia justa, tocó con sutileza y lo condujo con compromiso al natural. Sin embargo volvió a marrar al entrar a matar, llegando a escuchar un aviso.
En el quinto, un precioso quite por tapatías después de recibirlo de rodillas a la verónica, supuso el preludio a un trasteo en el que el toreo con la mano izquierda rozó lo sublime, sobre todo en varios cambios de mano antológicos, aunque la tendencia a rajarse del de El Freixo deslució por momentos una condición de enorme clase. Aquí paseó las dos orejas.
En el muy manejable sexto que cerró plaza, de Garcigrande, destacó un buen puyazo de Aitor Sánchez y un trasteo firme y abundante de un dispuesto Álvaro Lorenzo, que resultó volteado después de dejar media estocada perpendicular arriba, llegando a escuchar dos recados presidenciales antes de salir a hombros.



