4 de cada 10 padres confiesan no jugar nunca con sus hijos

Los regalos materiales no compensan el tiempo que no les dedicamos a los niños

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4 de cada 10 padres confiesan no jugar nunca con sus hijos, lo analiza Sefi García

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

4 min lectura

Esta noche sus Majestades de Oriente pasarán por todas las casas para dejarnos los regalos. Los que se han portado mejor se llevaran alguna que otra sorpresa de más, y los que este año no hayan sido tan buenos, tal vez, reciban algo de turrón.

Esta es una noche de ilusión, con la Cabalgata de Reyes y las ganas de irnos a dormir pronto para levantarnos mañana y ver que nos han dejado los Reyes Magos. El 6 de enero es, sin duda, un día para estrenar los juguetes. Momento para pasar horas jugando. Sorprende conocer que 4 de cada 10 padres confiesan no jugar nunca con sus hijos, y ni en estas fechas.

¿Dedicamos tiempo a jugar con nuestros hijos?

Según un estudio llevado a cabo por la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, el 39% de los progenitores confesaban no jugar nunca con sus hijos. La mayoría de los padres dicen estar muy insatisfechos con el tiempo que les dedican. Sin embargo, un 32,03% considera que les dedica un tiempo adecuado, mientras que tal solo el 4,9% afirma que les dedica más de lo necesario.

Según Ana Cobos de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogia y Orientación de España (COPOE) lo importante no es tanto la cantidad como la calidad: “tiempo de calidad es aquel que enriquece en el desarrollo de crecimiento a los niños. Y a los padres como los progenitores. Lo importante es realidad actividades en el que disfruten los dos. Si haces actividad que suponga un esfuerzo, el niño lo va a percibir. Hay que encontrar espacio en común”.

Lo que si es cierto es que con el coronavirus, el confinamiento, y la implantación del teletrabajo, hay cada vez más posibilidades de compartir tiempo en casa. Modificar hábitos, actitudes para dedicarle más espacio a los menores.

La importancia de compartir tiempo con los más pequeños

No hay mejor forma de demostrar que aprecias a alguien, que compartiendo tiempo con él. Eso pasa con los menores y el juego. Para un niño, el juego es la manera con la que muestran sus emociones y aprenden a expresarlas.

Es el caso de Fermín, padre de tres niños. ''Es importante jugar con ellos para que se tengan buenos momentos y ver cómo se desenvuelven. Es cuando más se te abren y puedes hablar más con ellos''.

Los fines de semana y periodos de vacaciones son la época perfecta, pero las navidades son las fechas ideales para compartir tiempo con ellos y disfrutar, padres e hijos, de esa compañía.

Muchos padres quieren compensar su falta de tiempo, por la que se sienten culpables, con algo material. Pero eso no se puede compensar. Para la pedagoga Ana Cobos lo material no cubre jamás pasar un rato con uno de nuestros hijos: “los Reyes Magos traen a los niños cosas que necesitan y se merecen. Son muy generosos con los niños que cumplen en el cole, y se portan bien en casa, ayudan. Pero a los Reyes Magos también hay que pedirles pasar más tiempo con papa y mama”.

Por eso es fundamental que los Reyes Magos nos dejen regalos como una conversación pendiente, una salida al parque, salir antes de trabajar para cenar todos los días con nuestro hijo. A sus Majestades de Oriente no solamente hay que pedirles cosas de tipo material.

Jugar y jugar

El juego es importante porque es cuando los niños tienen más acceso a la creatividad, libertad imaginación, aprender de otros niños las reglas del juego, compartir, aprender a saber ganar o perder. Según la pedagoga Ana Cobos: “cuando se comparte con los padres ocurre del mismo modo. El juego es indispensable en el desarrollo saludable... Más allá del aprendizaje escolar y en casa, el juego es la libertad de aprender cosas que no están regladas”.

Podemos jugar con ellos, pero también podemos hacerles participes de ocio o juegos que nos gusten a nosotros. Las aficiones se contagian, igual que los pensamientos. Ana Cobo señala que: “hay educación en el estudio, pero la parte del ocio no está tan cultivada”. Y no cultivar el ocio puede ser un problema, porque no ocupar el tiempo libre puede llevar a un uso inadecuado de las pantallas, totalmente nocivo cuando se abusa. Provoca en los niños problemas visuales, sedentarismo, obesidad, pero también tiene un efecto negativo en la salud social. Los niños, como los adultos, necesitan personas con las que compartir y crecer juntos.

En muchas ocasiones, mantenemos alejados a los niños para evitar que “estorben”, sin tener en cuenta lo más normal, es que los niños quieran participar en las actividades de ese día. Por ejemplo, ayudando en la cocina para preparar la comida, algo que podemos convertir en un juego didáctico.

''Es importante hacer cosas familiares. Me gusta cocinar con ellos, hacer tareas en familias para que aprendan'' explica Fermín. ''Esos momentos no los olvidarán y nosotros tampoco''.

Para la pedagoga Ana Cobos: “cocinar puede ser muy divertido si nos ponemos con los niños a hacer algún plato, por ejemplo repostería. Algo que luego además nos lo podemos comer juntos. Disfrutar de todo el proceso, desde ir al supermercado. Se trata de actividades donde lo vamos a pasar bien juntos”.

Hay que ayudar a los niños a conocer que les puede gustar, probar actividades de tipo deportivo, de tipo cultural como los musicales o el teatro. Aficiones que algunas veces se acaban convirtiendo en su modo de vida, su profesión.

Visto en ABC

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