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¿Es buena idea tener geolocalizados a tus hijos?

Brinda seguridad y control a los padres, pero no siempre es lo mejor

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Carmen Labayen
@carmenlabayen

Jefa de Sociedad, Nuevas Tecnologías y Casa Real en COPE

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 01:29

Que un hijo se pueda perder en un aeropuerto o en cualquier otro lugar público es una auténtica pesadilla para los padres. Las posibilidades aumentan en verano con los desplazamientos y cuando ya no hay una rutina escolar. En esta situación la tecnología puede ser una gran aliada y, de hecho, las ventas de dispositivos con GPS para niños se disparan cada verano, pero los expertos consultados por COPE consideran que no siempre es lo más conveniente para nuestros hijos.

Javier González es muy partidario de la geolocalización. Su hija Sonia tiene 10 años y lleva un reloj inteligente con GPS que les permite a sus padres saber en todo momento donde está, llamarla y comunicarse con ella. En caso de emergencia, la niña también puede contactarlos por medio de un botón SOS. Con tan solo pulsarlo, lanza automáticamente una llamada a 3 contactos previamente seleccionados. Lo usan sobre todo cuando van al pueblo familiar ubicado en la localidad asturiana de Langreo, tanto en verano como durante el resto del año.

“Nos da tranquilidad y permite que la niña pueda estar más a su aire, pero teniéndola controlada y sabiendo en todo momento que está bien. Creo que con esta tecnología ella tiene más autonomía ya que puede estar en determinados sitios, aunque yo no esté delante. La dejamos estar en un determinado perímetro del pueblo y en zonas concretas y no tienes que estar pendiente en cada momento de su ubicación en un mapa, porque cuando se sale de los límites te salta de inmediato una notificación y te puedes poner en contacto con ella”, explica González de 34 años.

A Susana le permitió encontrar a su hija en un supermercado

Desde hace 3 años, Susana Gómez tiene geolocalizada a su hija. Gracias al reloj con GPS que lleva pudo localizarla cuando siendo aún bastante pequeña se le despistó en un supermercado mientras hacía la compra y se fue por su cuenta a ver la sección de juguetes de playa: “abrí la aplicación, su reloj sonó, supe que estaba cerca y la encontré en muy poco tiempo, por suerte fue solo un susto”.

En verano y ahora que su hija tiene 12 años lo utilizan en el camping “donde como ella tiene su cuadrilla de amigos para quedar, pues eso le permite ir y que sigamos en contacto. Eso le da libertad y a mi seguridad y tranquilidad el saber que si le pasa algo nos puede contactar. Ella también feliz porque escribirse por WhatsApp con sus amigos y con eso le basta, ni siquiera nos ha pedido aún tener un móvil”.

Las ventas se disparan en verano

Cada verano las ventas se disparan, según cuenta a COPE Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily, una empresa española de tecnología que lleva 6 años comercializando estos relojes: “en verano se incrementan las ventas en torno un 30 o 40 por ciento, sobre todo en cuando termina el curso y hay más movilidad, los niños van a campamentos, campings o playas. Nos los solicitan muchas familias que planean viajes al extranjero, sobre todo, por Europa, donde son compatibles, y para visitas de grandes parques temáticos como Disneyland Paris, Warner o Port Aventura”.

Si Álvarez creó esta empresa fue debido a una desagradable experiencia personal. Justo hace 6 años, su hija Sofía, que tenía 5, se le despistó cuando estaban jugando juntos en la playa. Trató de buscarla sin éxito y algunos paseantes la ubicaron al final del puerto y hasta que finalmente la encontraron la angustia no se la quitó nadie: “decidí impulsar el desarrollo de una tecnología para evitar este tipo de situaciones”.

Dicho y hecho, creó un negocio en el que ahora son ya unos cuantos competidores. Los relojes diseñados para los más pequeños no tienen acceso a Internet, pero sí a llamadas limitadas a un máximo de 15 contactos predefinidos por los padres. Los dispositivos dirigidos a adolescentes si incluyen la opción de acceso a aplicaciones de mensajería online cuyo uso los padres pueden también limitar con una aplicación de control parental que permite comprobar la ruta geográfica de un hijo durante los últimos 30 días.

“La tecnología como tal tiene un efecto neutro. Si el padre es más controlador, lo utilizará más de esa forma y si es un padre que fomenta más la autonomía y la responsabilidad en el niño, lo usará más con esos objetivos. Es una herramienta más que en ningún caso persigue suplantar a los padres y madres ni sustituir la labor de las familias, sino aportarles tranquilidad”, subraya Álvarez.

Supervisar no es lo mismo que controlar

Aunque cada familia debe de buscar el equilibrio entre la autonomía y la seguridad también en función de la edad y de la madurez de su hijo, psicólogos como Raquel Huéscar consideran que en ocasiones la geolocalización puede ser contraproducente para el crecimiento de niños y adolescentes. Consideran que hay una delgada línea entre la supervisión que implica anticipar los riesgos y ofrecerles herramientas para solucionar sus problemas y el control que lleva aparejado, que los padres lo dirijan y vigilen todo y sean ellos quienes solucionan los problemas de sus hijos quienes necesitan para desarrollarse ir ganando en cotas de libertad, privacidad e intimidad.

“La geolocalización tiene que ver con evitar ciertos peligros, pero los hijos tienen que aprender que no todo pasa por los padres y que hay cosas que han de resolver por ellos mismos. Y los padres han de entender que la separación no es solo una pérdida, sino que la separación es necesaria para aprender y para avanzar” subraya Huéscar.

Para esta psicóloga, los padres también tenemos que aceptar que no podemos evitar todas las frustraciones y todo el sufrimiento a los hijos, por lo que antes de instalar cualquier sistema de geolocalización nos invita a plantearnos las siguientes consideraciones: “¿desde dónde geolocalizamos a los hijos? ¿Cuál es la necesidad? ¿Es más una necesidad de los padres o de los hijos? ¿Cómo se siente un hijo al saber que sus padres están pendientes de él en todo momento, incluso cuando se va?”.

Explica que el desarrollo personal de los hijos pasa, por una parte, por “acoger, apoyar, acoger, acunar a los hijos” y al mismo tiempo “impulsarlos para la vida, darles un empuje y alegrarse de sus logros y de sus alejamientos. Los niños deben ir aprendiendo poco a poco a gestionarse por la vida, a moverse y conducirse y en algunas de estas cosas los padres no están y hay recursos personales que pueden desarrollar para salir adelante y cuya adquisición es muy positiva y útil para ellos. No podemos evitarles todas las frustraciones ni solucionarles todos los problemas y debemos fomentar de forma paulatina su autonomía”.

Casi 15.000 denuncias por desaparición en 2022

Según refleja el “Informe Anual de Personas Desaparecidas 2022” que elabora el Ministerio del Interior, el 66 por ciento de las 22.285 denuncias por desaparición que se interpusieron el año pasado corresponden a menores de edad. Se trata de un total de 14.708 denuncias, algo más de 1.900 de ellas de menores de 13 años, y la mayoría se resuelven en los 3 días siguientes y algunas duran unos pocos minutos, suficientes para que los padres lo pasen muy mal.

¿Qué hacer si tu hijo se pierde?

Aunque es difícil, lo primero es tratar de no entrar en pánico y tranquilizarse para hacer lo siguiente:

1.-Una búsqueda rápida y superficial. Piense en lo que ha podido llamarle la atención a tu hijo en la zona. Si hay piscina o playa cerca es un buen lugar para empezar.

2.-Llamarlo por su nombre y dar detalles de sus características físicas como el color de pelo y de ojos o su estatura y decir también a tu alrededor cómo va vestido para lograr que otras personas también lo busquen, aumentando así las posibilidades de encontrarlo.

3.-Buscar ayuda rápida. Si no encuentras a tu hijo en un par de minutos, deber recurrir a los trabajadores del establecimiento, el personal de seguridad del lugar en el que estás. Y si pasan entre 5 y 10 minutos, llama a la policía.

¿Cómo prevenir que un hijo se extravíe?

Es importante que desde pequeños nuestros hijos sepan qué hacer y qué no, si se pierden en un lugar público. Convenir, por ejemplo, que se quede quieto y que sus padres o familiares lo buscarán y encontrarán; enseñarle a ir de la mano en etapas tempranas; enseñarle su nombre y apellidos completos. Hacerle partícipe de tus actividades para que no se aburra y quiera moverse.

A los 4 años un niño debe saber su nombre completo, el nombre completo de sus padres y decir NO si un desconocido le ofrece llevárselo a cualquier parte. Con entre 5 y 7 años deben saber lo anterior y el número de móvil de sus padres y pedir ayuda. A partir de los 8 años, a todo esto, hay que sumarle el saber ir a un punto de reunión fácil de encontrar y previamente pactado con sus padres.

Y si sucede... no reñirles

Si a pesar de todo, el niño ser pierde, debemos saber que no lo hacen a propósito y que también a ellos les genera angustia. Al encontrarlos debemos mantener la calma y actuar con tranquilidad, no gritar ni castigar. Decirles lo felices que estamos de haberlos encontrado y analizar más tarde cómo y por qué se perdió y qué medidas implementar para evitar que suceda de nuevo.

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