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Las comarcas mineras trabajan por adaptarse a los nuevos tiempos

Los Comunidades Autónomas con minas de carbón están negociando con el Gobierno acuerdos sobre proyectos sostenibles

Las comarcas mineras trabajan por adaptarse a los nuevos tiempos

 EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 03 mar 2020

Las minas de carbón deberían estar reconvertidas en proyectos sostenibles en 2017, es decir, sustituidas por energías renovables. Esta fecha está estipulada en el 'Acuerdo marco para la transición justa de la minería del carbón y desarrollo sostenible de las comarcas mineras para el período 2019-2027'. Este convenio tiene como objetivo la reordenación de la minería del carbón y la promoción de una economía alternativa en las comarcas mineras. Las zonas mineras se localizan en las Comunidades Autónomas de Aragón, Castilla y León, Castilla La Mancha y Principado de Asturias.

Estas regiones dependían económicamente de este tipo de industria. Este cambio ha tenido grandes consecuencias sociales y por eso, se está haciendo de un modo progresivo.

Los representantes de las comunidades con minas de carbón se están reuniendo con el gobierno de España para concretar los convenios de la transición justa y firmarlo. Pero, a la vez, ya están trabajando en algunas como la restauración de las minas en provincias como Teruel o León, concretamente en Villablino, faltan algunos trámites para empezar. “La restauración consiste en dejar los terrenos mineros como estaban antes de hacer las explotaciones. Dejar que salga la hierba, que se vea un monte y llevaría 36 meses en cada una”, explica Víctor Fernández, secretario sectorial minero de UGT. Estos trabajos son una oportunidad para colocar a los desempleados, que se quedaron sin su trabajo por el cierre y están en la bolsa de empleo.

El pozo de San Nicolás, en Mieres (Asturias), es la única mina de carbón activa en España. En esta explotación trabajan entre 350 y 400 personas, según la Agencia EFE.

Jesús Ángel Sierra trabajó durante 25 años en la mina de la zona Cuenca del Nalón y fue el jefe de la Brigada Central de Salvamento Minero en Asturias. Ahora recuerda cómo el cierre de las minas hizo que la zona asturiana fuera perdiendo población y creciendo el número de desempleados: “aumentó del paro, aunque no hubo despido traumático, solo hubo prejubilaciones”. No tiene muchas esperanzas en que los nuevos proyectos vuelvan a reactivar estas comarcas porque, “ yo nací en una barriada minera, tiene unos valles muy agostos y aquí no tienes donde poner una fábrica de coches, necesitas una gran superficie para la fabricación y otra para almacenar, hay cosas que son difíciles”.

Las consecuencias sociales del cierre

El sector del carbón en los años 70 llegó a tener 80.000 trabajadores en España y llevan desde el año 1992 prejubilando. El 31 de enero de 2019 se hizo el último ERE en el sector de la mina: 281 fueron prejubilados y unos 300 fueron al paro. Estos últimos se encuentran en la bolsa de trabajo para participar en los nuevos proyectos como la restauración de las minas, explicaba el secretario sectorial minero de UGT. Sin embargo, “fue desde 1990 cuando les empezaron a exigir la reducción de plantillas”.

Los retos que tienen por delante son “recolocar a esas 300 personas, hacer proyectos para los jóvenes no tengan que emigrar y planes para reactivar las comarcas mineras”.

La situación fue empeorando, “a partir de 2018 no había más ayudas y si las recibían tenían que devolverlas”. Esto provocó la obligación de cerrar las empresas porque, o estaban en concurso de acreedores, o por el cambio climático: “Hubo que hacerlo todo a la vez, las empresas no podían devolver esos préstamos y no quedaba otro remedio que cerrar”, sentenció Víctor Fernández.

En 2013, durante el gobierno de Rajoy, hicieron el último plan del carbón, “las ayudas no llegaban casi ni a las empresas ni a las infraestructuras y la mayoría de ellas están en concurso de acreedores”, señaló Fernández. Unos fondos que de los que “se hablaba mucho pero todo se fueron ocurrencias políticas gobernara quien gobernara”, explicó Jesús Ángel Sierra, quien fue jefe de la Brigada Central de Salvamento Minero en Asturias.

La pérdida de empleo no solo la sufrían los que trabajaban directamente con la mina, sino los de trabajos indirectos: “en la mina se consumía mucho acero, mucha madera, cuadro de acero, raíles”, dijo Sierra a cope.es.

El pozo de San Nicolás, en Mieres (Asturias)

 El pozo de San Nicolás, en Mieres (Asturias)EFE

El trabajo dentro de las minas

A veces surgen incendios dentro de las minas que pueden llegar a durar dos o tres meses. Los mineros durante su trabajo van acompañados de aparato de respiración autónoma que contienen oxígeno comprimido mezclado con cal sodada. Es un circuito cerrado que dura cuatro horas. “Tienen de bueno que puedes cambiar el oxígeno y la cal sódica sobre la marcha en tu puesto de trabajo, te llevan repuestos y pueden cambiarla allí mismo, pero eso calienta mucho los pulmones y la boca”, explicó Jesús Ángel Sierra.

La Brigada Central de Salvamento no tiene horario cuando tienen que realizar rescates tanto de personas como de objetos dentro de la mina. Sino que cada uno sigue su propio criterio y cuando lo necesitan piden que les releven, dependiendo de la dificultad del trabajo que estén realizando.

Los equipos de trabajo de los mineros han ido mejorando y ha conllevado a que se reduzca el número de afectados por la silicosis. Una enfermedad crónica del aparato respiratorio que se produce por haber aspirado polvo de sílice en gran cantidad. “Ahora no porque hay una mejor ventilación, mejores mascarillas y a partir del año 67, empezaron a poner más normas porque la ley que teníamos era de cuando gobernaba Alfonso XIII y luego se fueron añadiendo instrucciones complementarias”, contaba Sierra.

La Brigada Central de Salvamento Minero

La Brigada Central de Salvamento MineroJ.L.Cereijido

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