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El brutal asesinato de la 'chica Playboy' violada en un banco de abdominales que salpicó a Hugh Hefner

Tanto la revista como Hollywood y el director Peter Bogdanovich se vieron atraídos por las consecuencias de la muerte de la actriz Dorothy Stratten

Fotografía de Hugh Hefner con Dorothy Stratten en el anuncio de la chica Playboy 1980

Fotografía de Hugh Hefner con Dorothy Stratten en el anuncio de la 'chica Playboy 1980'

Paco Delgado
@Delgado_LPaco

Redactor de COPE y director de 'Hollywood Land'

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 16:24

Se encienden las luces. En un cohete espacial viaja la tripulación compuesta por Galaxina, una robot de curvas despampanantes, el sargento Thor, un piloto cachas, fumador de puros, el cowboy Buzz y el Capitán Cornelius Butt. Entre todos deben viajar hasta el planeta Altar 1, donde recogerán el mineral llamado “Estrella Azul” y con el que invocarán a los coros celestiales. Pero este no es más que el argumento de “Galaxina”, una película de bajo presupuesto de 1980 que pretendía parodiar al legado de 'Star Wars' o 'Star Trek'.

Rodada en apenas 20 días, el rodaje contó con toda serie de complicaciones: las lluvias imposibilitaron el uso de escenarios y aceleraron la fotografía, con recortes que dejaron una película sin apenas coherencia. Apenas importaba, porque la gran baza del largometraje era aprovechar el tirón de su protagonista: Dorothy Stratten, una joven de 20 años que en los últimos meses había sido nombrada como 'chica Playboy' de 1980 de la mano del fundador de la revista, Hugh Hefner.

Poster promocional de la película Galaxina, protagonizada por la actriz Dorothy Stratten

Poster promocional de la película 'Galaxina', protagonizada por la actriz Dorothy Stratten

Pero 'Galaxina' era solo su primer gran papel protagonista. La actriz ya había participado como secundaria en otras cintas de 'serie B' y su eminente fama en Estados Unidos le llevó de la mano de Peter Bogdanovich, uno de los adalides del 'Nuevo Hollywood' junto a Coppola, Friedkin o Brian de Palma. Se trataba de la quinta película del director, 'They All Laughed'. El futuro comenzaba a ser de lo más brillante para Stratten, que apenas unos meses había conseguido hacerse camino en el mundo de la interpretación.

El 14 de agosto de ese mismo año, el doctor Stephen Kushner y su pareja, Patti Laurman, volvieron a su casa de Los Angeles, donde compartían alquiler con Paul Snider, todavía esposo de Dorothy Stratten. “Parecía como una película de terror, como si fueran maniquíes y sangre falsa”, recordaba Laurman en una entrevista. “Es una imagen que jamás se me va a ir de la cabeza, que se va a quedar ahí para siempre”.

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Un matrimonio repentino con un proxeneta

Nacida en Canadá como Dorothy Hoogstraten y de padres de origen holandés, la vida de la joven comenzarían a tomar la carretera del destino cuando apenas tenía 17 años y acudía al Instituto Centennial, en la Columbia Británica. Allí conoció a Paul Snider, un proxeneta de 26 años, casi una década más que ella, y que se dedicaba al mundo de la noche de Vancouver.

Dado el atractivo físico de Stratten con apenas 17 años, su nuevo novio contrató a un fotógrafo para realizar sesiones continuas de fotografías desnudas y, así, poder promocionarla a través de las grandes revistas eróticas de la época. Así, y sólo un año después, la adolescente fue seleccionada como finalista en la 25 edición de la Gran Cacería de chica Playboy que se celebraría en Los Angeles. Curiosamente, Dorothy no pudo firmar su propia suscripción al concurso al tener menos de 19 años, por lo que tuvo que ser su propia madre la que enviase el formulario.

Paul Snider, junto a su esposa Dorothy Stratten

Paul Snider, junto a su esposa Dorothy Stratten

En un plazo de un año ambos se reencontraron en Los Angeles, ya instalados y viviendo con Kushner. La pareja terminaría por casarse en Nevada en 1979 pero, tal y como apuntaron después los rumores, sería la primera visita a la mansión de Playboy y su encuentro con Hugh Hefner lo que cambiaría los planes de Snider y terminarían en tragedia sólo un año después.

El encuentro con Hugh Hefner y la mansión Playboy

Peter Bogdanovich comentaría varios años después en su libro “El asesinato de un unicornio” que, en la “Gran Cacería de chica Playboy” de 1979, Hefner llevó a Stratten hasta un jacuzzi apartado en la parte trasera de la mansión. Allí, según el director, la habría “seducido” para tener relaciones sexuales con él. No obstante, en el borrador de la novela pudo comprobarse que, donde estaba escrita la palabra “seducir”, en realidad Bogdanovich había dejado impresa la palabra “violar”.

El libro, publicado en 1984, tuvo muy mala recepción por parte de la crítica literaria, que lapidó las intenciones del director con la historia. El propio Hefner salió al paso para desmentir el incidente y asegurar que solo trató de “abrazar” a la joven, que por entonces tenía 19 años, mientras estaban dentro del jacuzzi. Matizaba, además, que desechó la idea de mantener relaciones sexuales con Dorothy una vez ella le había confesado que se casaría con Snider al año siguiente. Una versión que se contradice enormemente con la de Bogdanovich. Según el director, lo que vivió la joven aquel día en la casa fue precisamente lo que le llevó a casarse con Snider, para huir del ambiente de acoso y abusos de la mansión.

Dorothy Stratten, a la izquierda de Hefner, en su primera visita a la mansión Playboy

Dorothy Stratten, a la izquierda de Hefner, en su primera visita a la mansión Playboy

En cualquier caso, Stratten fue nombrada chica Playboy en el mes de agosto de 1979 y pasó a trabajar de manera regular en el club que la revista había abierto en la ciudad de Los Angeles, en Century City. O, al menos, lo hizo hasta que en 1980 se marchó hasta Nueva York para grabar con Bogdanovich “They All Laughed”, poniendo así fin a su matrimonio con Snider.

El rodaje con Bogdanovich

En lo que sí que coincidían tanto Hefner como Peter Bogdanovich era en el lastre que suponía Snider para la carrera de su mujer. El propio fundador de Playboy se lo hizo saber a la actriz en más de una ocasión. Snider se presentaba en los pocos rodajes en los que Stratten aparecía como secundaria clamando a los cuatro vientos que era su agente y coach personal. La presionaba y le instigaba hasta el punto en el que el estrés se trasladaba al resto del set y perjudicaba a la imagen y carrera de la joven.

El director Peter Bogdanovich a la llegada al rodaje de They All Laughed junto a Stratten

El director Peter Bogdanovich a la llegada al rodaje de 'They All Laughed' junto a Stratten

Por ello, Dorothy Stratten tomó la drástica decisión de no permitirle que le acompañase a Nueva York, escudándose en unas supuestas órdenes de Bogdanovich, que quería tener el set cerrado a cualquiera que no formara parte del equipo de rodaje. Una mentira piadosa que le permitió poner tierra de por medio con su esposo y comenzar una aventura con el cineasta, y que duró a lo largo de todo el trabajo de producción.

Aún más clara dejaría su postura meses después cuando regresó a Los Angeles para una sesión fotográfica como chica Playboy del año, y en el que evitó a toda costa a Snider para volver a Nueva York unos días después. Como si de una espía se tratase. Una farsa que duró hasta el mes de agosto cuando, ahora sí, Stratten volvió a la costa oeste de la mano de Bogdanovich para irse directamente a vivir a su casa.

Paul Snider no encajó bien el golpe emocional y rondó la casa del director durante dos días, pistola en mano, debatiéndose entre asaltar la propiedad y matar a su mujer y a su amante, o sí guardarse la bala para él mismo.

Imagen de Snider junto a su pareja y chica Playboy, Dorothy Stratten

Imagen de Snider junto a su pareja y chica Playboy, Dorothy Stratten

Los Angeles: un año después

El 13 de agosto de 1980 se cumplían dos años desde que Dorothy Stratten llegó a Los Angeles, sola, en busca de una mansión Playboy en la que encontraría su gran oportunidad entre la farándula californiana. Ahora, más de 700 días después, el que entonces sería su compañero de vida, Paul Snider, estaba dando vueltas, buscando vendedores de armas de segunda mano, hasta que dio con un vecino que le proveyó de una escopeta de calibre 12.

Al día siguiente, el todavía matrimonio quedó en la casa que compartían con el doctor Kusher para hablar de los términos de un irrevocable divorcio. El propio abogado de la joven le aconsejó que no lo hiciese, que mantuviese la distancia porque no era necesario. Ella respondió: “Quiere que hagamos esto quedando como amigos”.



Cuando Kusher llegó con su pareja a la casa el 14 de agosto encontraron los dos cuerpos. Él se había suicidado de un tiro en la cabeza. Ella estaba atada con esparadrapo a una banca para hacer abdominales, donde le había disparado antes de violar su cuerpo desnudo y sin vida. Fue Hefner el que dio la noticia a Bogdanovich, que tuvo que recibir un sedante tras escuchar lo que había ocurrido con su pareja.

El director eligió un epitafio de 'Adiós a las armas', de Ernest Hemingway: “Si la gente trae tanto coraje a este mundo, el mundo tendrá que matarlos para quebrarlos, así que por supuesto que mueren. Mata tanto a lo bueno, amable y valiente a partes iguales. Y si no eres ninguna de esas cosas ten por seguro que te matará también, pero sin ninguna prisa especial. Te queremos, DR”.

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El día después de Dorothy Stratten

La muerte de la joven canadiense conmocionó de sobremanera a Hollywood, no sólo por encontrarse en el principio de su carrera, sino por su relación con uno de los directos más prometedores del panorama de Hollywood. Pero, curiosamente, Bogdanovich se casó 8 años después, y lo hizo con la hermana pequeña de Dorothy, Louise Stratten, y con la que permaneció hasta su divorcio en 2001.

Tampoco fue fácil para Hugh Hefner que, además de tener que lidiar con las acusaciones del cineasta, recibió un duro golpe con su muerte. Cis Rundle, secretaria personal del creador de Playboy relataba cómo fue para él recibir la noticia. “Hef no volvió a ser el mismo, parte de él murió. Parte de todos nosotros murió, porque Dorothy era muy especial en nuestras vidas”, confesaba.

Pero lo cierto es que el asesinato de la protagonista de Galaxina no quedó sin legado. Apenas tres años después de su muerte ya se estrenaba la primera de varias películas centradas en la tragedia que fue su vida.

Bogdanovich, en una imagen de archivo

Bogdanovich, en una imagen de archivo

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