Faltan centros tutelados especializados en graves porblemas de salud mental
Una joven ex tutelada en un centro terapéutico: "Sin este apoyo, yo hubiese sido una Noelia 2"
Almudena Augusto, que pasó por varios centros de menores, relata cómo un hogar terapéutico le enseñó a quererse y le salvó de un destino que teme para otros jóvenes

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Almudena Augusto Rodrigo fue una niña tutelada desde que era prácticamente un bebé. Tras pasar por varios centros, su vida cambió a los 14 años al ingresar en el hogar terapéutico Sirio, de la asociación Nuevo Futuro. “Gracias a ellos estoy viva. Si no, yo posiblemente hubiese sido una Noelia 2”, afirma en una entrevista en COPE con rotundidad.
Su testimonio emerge con fuerza tras el caso de Noelia Castillo, la joven de 25 años que solicitó la eutanasia tras un largo historial de problemas de salud mental y desatención. La historia de Almudena pone el foco en la necesidad de recursos especializados para los 55.010 niños, niñas y adolescentes que, según los últimos datos oficiales, se encuentran actualmente en el sistema de protección oficial en España.
“Me enseñaron a quererme”
Antes de llegar a Sirio, Almudena recuerda un “declive mental, físico y personal” marcado por malas compañías, una pareja maltratadora y problemas de bulimia. Estuvo en un centro de menores “normal”, donde la falta de supervisión la llevó a estar “todo el día en la calle”. El traslado al centro terapéutico fue un punto de inflexión. “Al principio estaba en contra de todos, les decía que les odiaba, que no quería estar ahí”, confiesa. Sin embargo, el enfoque fue radicalmente distinto. “La gran diferencia es que en la mayoría de los centros solo hay educadores sociales y los terapéuticos cuentan con psicólogos, terapeutas, tenemos asambleas, estás más vigilada, más apoyada, más acompañada”, explica.
Gracias a ellos estoy viva"
Madre de 2 hijos tras una infancia tutelada
Ese acompañamiento constante fue clave. “Mi vida cambió radicalmente en el momento que me pusieron límites, normas, y enseñaron a quererme, porque yo no me quería”, relata. A los 18 años empezó a trabajar y no ha parado desde entonces. Estudió peluquería y encontró en la pintura su gran pasión y terapia, la “arteterapia”, como ella la llama. Su historia es un ejemplo de que, con el apoyo adecuado, se puede salir adelante. “Hay que querer, hay que esforzarse, pero también tener profesionales al alcance, que sepan qué teclas tocar”.
Un sistema de protección desbordado
El caso de Almudena contrasta con la realidad de un sistema que, según los datos, prioriza el acogimiento residencial (55%) sobre el familiar (45%), rompiendo la tendencia de años anteriores. Aldeas Infantiles SOS muestra especial preocupación por los más pequeños: casi un 20% de los menores de seis años con una medida de protección estaban en acogimiento residencial, pese a que la ley establece que deben crecer en un entorno familiar. Almudena critica duramente esta situación: “Los centros ordinarios están desbordados y a los niños no se les presta la suficiente atención".
"¿Qué ratios de educadores hay por niño? Nosotros éramos 12 niños y por cada turno había 5 educadores. En mi anterior centro éramos 18 y solo había 2 educadores por turno. Es imposible contener a 18 niños y adolescentes con problemas con únicamente 2 educadores", lamenta Almudena.
La solución no es la eutanasia sino tratar la enfermedad mental"
Psiquiatra y consejera de Sirio
Una puerta peligrosa para los jóvenes
María Eugenia Herrero, psiquiatra y consejera de Sirio, comparte la preocupación de Almudena. Tras ver el caso de Noelia, pensó inmediatamente que la joven estaba “mal psíquicamente” y que necesitaba tratamiento antes de optar por la eutanasia. Herrero teme que este caso abra “una puerta muy peligrosa” para otros jóvenes en situaciones de vulnerabilidad.
“En nuestros 2 hogares oímos con muchísima frecuencia la frase ‘la vida es una mierda’. Y esa expresión tan dolorosa lleva debajo el deseo de terminar con la vida. Muchos de hecho ya lo han intentado antes de llegar al centro”, advierte. Sin embargo, con la atención psicológica y social que necesitan y diferentes experiencias sanadoras "aprenden a pensar, a dialogar, a pedir ayuda y muchos evolucionan positivamente y desean vivir".
La psiquiatra argumenta que una persona con un trastorno límite de la personalidad, como el que tenía Noelia, tiene una libertad de decisión mermada por el sufrimiento. Para ella, la solución no es la eutanasia, sino el tratamiento. Por ello, reclama un aumento de centros terapéuticos en España para menores tutelados. “Faltan muchos centros. Apostar por la salud mental de niños y adolescentes no es gasto, sino una inversión”, subraya Herrero. Una inversión para que más jóvenes, como Almudena, puedan construir un futuro y no se vean abocados a un final prematuro.
Esta profesional con una amplia y sólida trayectoria se emociona cuando recuerda el mensaje que Almudena le envío al día siguiente de la muerte de Noelia. Le explicaba cómo el caso le había removido profundamente al identificarse con ella y con otros de los adolescentes tutelados en Sirio. "He pensado mucho en ti, en tu trabajo y tu labor", le decía Almudena a María Eugenia con agradecimiento.
20 años después de su paso por Sirio, Almudena volvió a su antiguo hogar, esta vez como profesora, para impartir durante unos meses unos talleres de arte: "Ellos unca me han abandonado y siempre me han apoyado". Hoy es una joven madre de dos niños de 10 y 4 años que vive con su pareja en el madrileño barrio de Hortaleza cerca de un centro tutelado de menores. No descarta ser madre de acogida: "a mi me gustaría", señala.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



