David, la ‘esperanza’ concebida en el confinamiento y nacido durante Filomena
Se cumple un año del confinamiento en España y recordamos cómo lo vivieron padres y abuelos

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Sofía es madre de tres hijos, el pequeño de dos meses, y es sin duda la gran alegría del confinamiento. Cuando se cumple un año desde que nos tuvimos que quedar encerrados en casa por un tiempo, esta madre, recuerda que ese fue “sin duda, el momento más importante del confinamiento”.
Recuerda Sofía cómo se enteraron de la noticia “en el mes de abril todavía encerrados en casa me enteré que estaba embarazada por tercera vez y que íbamos a ser padres de familia numerosa y aunque un poco en shock y con sorpresa, lo acogimos contentos y felices y tirando para adelante”. Aunque es cierto que todos esos días no fueron fáciles “que hubo momentos en los que lo veíamos todo como más cuesta arriba porque decíamos madre mía si con esto –con los otros dos niños y lo que estábamos viviendo- no podemos, ¿cómo vamos a poder con otro hijo más?”.
Entre tanta incertidumbre, desconocimiento, estrés, juegos, alegría… de pronto esta madre encontró un rayo de luz entre tanta oscuridad “un día leí que a los nacidos en esta pandemia se les llamaba la ‘generación de la esperanza’, y en ello pensaba cuando tenía esos momentos, pensaba que viene alguien que va a traer algo diferente a nuestras vida y así ha sido. David llegó con Filomena, en pleno temporal, todo un superviviente”. Reconoce Sofía que su pequeño “transmite una paz y una tranquilidad en los momentos que más falta hace, que la verdad es que ha sido todo un descubrimiento”.
Por otro lado, nos habla Sofía de cómo vivieron esos meses encerrados en casa con dos niños pequeños, una situación en la que ella y su marido teletrabajaban aunque con ciertas dificultades “no es fácil teletrabajar cuando tienes a niños tan pequeños en casa, es verdad que las horas de las siestas eran una gozada, incluso las horas de la noche porque era el momento en el que tranquilamente podrías dedicarte a trabajar sabiendo que no ibas a tener interrupciones, porque el resto del día tanto mi marido como yo, era una cosa de que tan pronto comenzaba una reunión empezaba un grito, un lo que fuera… ¡Cuántas reuniones interrumpidas por los niños!”.
Días de caos, de desorden, “era como si hubiera pasado una bomba nuclear en casa porque estaba toda la ropa tirada por el suelo al igual que los juguetes, todos en pijama…” recuerda Sofía que admite “que intentaba mantener el orden y seguir una rutina con los niños, pero la realidad es que como no se cansaban porque no corrían, no se movían demasiado dentro de casa, pues tampoco se dormían pronto porque no tenían sueño. Entonces se levantaban más tarde y aquello era un poco de círculo vicioso, aunque intentabas mantener su rutina, lo cierto es que aquello no era rutina” y se pregunta esta madre “¿qué clase de rutina es estar encerrados en casa una familia de cuatro, trabajando desde casa, con los niños en casa y sin poder asomarte ni a la puerta de tu casa?”.
Al igual que la noticia de su embarazo durante el confinamiento, Sofría tampoco olvidará el tiempo que pudo disfrutar junto a sus otros dos hijos con los que “habitualmente no paso tanto tiempo con ellos, solo un par de horas al día desde que llego de trabajar hasta que los meto a la cama” nos cuenta. Por lo que agradece que “dentro de lo difícil que fue ese momento y de lo complicado familiarmente hablando en cuanto a infraestructura familiar, en cuanto a todo, a rabietas, etc… sí que agradecí que esos momentos importantes, especialmente con el pequeño que pasamos de los 9-10 meses hasta superar el año que lo cumplió confinado, el no perderte esos primeros meses de vida -que sí que me perdí con la mayor cuando tuve que incorporarme de la baja maternal y volver a trabajar-, hace que al menos, ese tiempo te deje ese recuerdo de que, al menos, no te has perdido ese tiempo y lo has vivido intensamente”. Un año más tarde, todavía en casa de Sofía hay un misterio sin resolver “porque nos desaparecieron muchas cosas”. Y es que después de tanto tiempo sin poder salir, con niños pequeños inventando todo tipo de juegos para entretenerlos, teletrabajando… “las escondería, y algunas las hemos podido recuperar, eso sí han aparecido en los lugares más sorprendentes… pero hay otras que ni rastro de ellas”. Confía esta madre en que algún día aparecerán porque “es todo un misterio”.



