Pablo Zumaquero, nutricionista, sobre los medicamentos para adelgazar: "El efecto es mayor los primeros días de la inyección, luego se disipa, por eso es una vez a la semana"
El experto advierte en 'Poniendo las Calles' de los riesgos de usar estos fármacos sin control médico y de la importancia de cambiar los hábitos de vida
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Cada vez aparecen más métodos que prometen una imagen perfecta y, entre ellos, ha crecido la polémica por el uso de ciertos fármacos para adelgazar. Un uso inadecuado de estos medicamentos puede provocar el efecto contrario y, peor aún, graves efectos secundarios. Para arrojar luz sobre este asunto, el dietista y nutricionista Pablo Zumaquero ha intervenido en el programa 'Poniendo las Calles' de COPE, con Carlos Moreno 'El Pulpo', donde ha detallado el funcionamiento y los peligros de estos tratamientos.
Qué son y cómo funcionan
Según explica Zumaquero, se trata de "unos medicamentos inyectables que se aplican la mayoría una vez a la semana y reducen principalmente el apetito". Su mecanismo de acción se basa en una hormona que se genera de forma natural en el intestino, indicando al cerebro que estamos digiriendo comida. Los fármacos la replican en un laboratorio, de modo que "el cerebro está constantemente con la sensación de saciedad", lo que lleva a una menor ingesta calórica y, por tanto, a la pérdida de peso.
Originalmente, la molécula principal, la semaglutida, se indicaba para personas con diabetes, ya que aumenta la secreción de insulina. Sin embargo, se observó que uno de los efectos secundarios era la pérdida de peso, lo que llevó a desarrollar productos comerciales específicos para tratar la obesidad. El experto señala que, además de comer menos, se ha visto que los pacientes "empiezan a seleccionar comida de mejor calidad" y se reduce la apetencia por ultraprocesados.
Los más perjudicados por el desabastecimiento de Ozempic son los pacientes de diabetes tipo 2.
Riesgos y prescripción "off label"
Estos medicamentos requieren receta médica y su prescripción está muy acotada. Como detalla Zumaquero, debe "cumplirse que la persona tenga un IMC de más de 30, que se consideraría obesidad", o un IMC de sobrepeso pero con patologías asociadas como hipertensión o colesterol. Fuera de estos supuestos, no deberían prescribirse.
Sin embargo, el nutricionista alerta de que "se está prescribiendo fuera de las indicaciones correctas", lo que se conoce como 'off label', especialmente en la medicina privada. Zumaquero critica que se receten sin que el paciente cumpla los criterios y, sobre todo, "sin haber recurrido antes a otros cambios en los hábitos de vida", como una alimentación correcta o actividad física. Para los nutricionistas, este debería ser siempre el primer paso.
Efectos secundarios y coste
El efecto es mayor los primeros días de la inyección, luego se disipa, por eso es una vez a la semana"
Dietista y nutricionista
Las inyecciones suelen administrarse una vez por semana, siempre el mismo día. "El efecto es mayor los primeros días de la inyección y luego se va diluyendo, se va disipando y por eso lo tienes que volver a inyectar una vez a la semana", aclara el experto. El coste de estos tratamientos no es menor: dependiendo del fármaco y la dosis, puede oscilar entre 120 y casi 300 euros mensuales, un gasto que no asume la Seguridad Social.
Caja de Ozempic en una farmacia española
Cuando una persona toma la medicación sin hacer ningún cambio de hábitos a largo plazo, en el momento en el que retira la medicación prácticamente recupera todo el peso en el primer año"
Dietista y nutricionista
Además del precio y la incomodidad de la inyección, los efectos secundarios son un factor determinante para el abandono del tratamiento. Zumaquero enumera desde "náuseas que son bastante frecuentes y bastante serias", hasta vómitos, estreñimiento, debilidad o incluso pérdida de cabello por los déficits nutricionales. A esto se suma el riesgo de una elevada pérdida de masa muscular y ósea si no se consume suficiente proteína.
Uno de los mayores problemas es el efecto rebote. El nutricionista es tajante: "cuando una persona toma la medicación sin hacer ningún cambio de hábitos a largo plazo, en el momento en el que retira la medicación prácticamente recupera todo el peso en el primer año". La razón es simple: el fármaco quita el hambre, pero no enseña a comer ni modifica el entorno de la persona, por lo que al cesar el tratamiento, se vuelve al punto de partida.
Por ello, Pablo Zumaquero pide a los médicos que valoren cada caso de forma individual y no receten estos fármacos "como lacasitos". Insiste en que, aunque hay pacientes que pueden beneficiarse enormemente, como aquellos con un exceso de grasa que afecta a sus órganos, en muchos otros casos "les puede dar más contras que pros", concluyendo que "el problema no creo que sea del medicamento. El medicamento bien usado, bien, y el medicamento mal usado, pues muy mal".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.