SAN ISIDRO (Crónica)

La tradición madrileña atemporal: fiestas de requiebros, chotis y chulapos

Ana Márquez.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 12:58

Ana Márquez.

Llega San Isidro y Madrid se engalana para dar el pistoletazo de salida a unas fiestas populares en las que la supervivencia de lo tradicional, lo castizo, lo chulapo, se mantiene gracias a las asociaciones que bailan el chotis en estas centenarias verbenas, como la Agrupación de Madrileños y Amigos Los Castizos, una de las más antiguas de la ciudad.

"Madrid, la cuna del requiebro y del chotis", decía en su canción Agustín Lara hace ya más de medio siglo. Ahora, los "chulapos" siguen llenando las calles de la capital de tradición para no quede en el olvido.

Tres pasos a la izquierda, tres pasos a la derecha y vueltas, dibujando un circulo imaginario, sin despegar el pie del suelo. Así se baila un chotis, el baile madrileño tradicional que procede del escocés Schottis y que se convirtió en el danza castiza por antonomasia desde 1890.

En el verano de 1984, un grupo de amigos que compartían inquietudes por la tradición se reunión en el Bar Los Galayos, junto a la Plaza Mayor, y decidieron gestar la Agrupación de Madrileños y Amigos Los Castizos para fomentar y defender la esencia madrileña.

El presidente de Los Castizos, José Luis Campos, explica a Efe que la capital tiene "poco arraigo" a sus tradiciones y la gente no se viste como sucede por ejemplo en las Fallas de Valencia.

Los Castizos tratan de recuperar -o más bien mantener- las costumbres y tradiciones de Madrid a través de viajes, representaciones teatrales o actuaciones y, por supuesto, en las propias verbenas de la ciudad.

San Isidro es su arranque para engalanarse de chulapo porque en agosto toman las calles con las festividades de San Lorenzo, San Cayetano y La Paloma, donde resurge el espíritu "chulapo; chulo y guapo" para exhibir el casticismo por los cuatro costados.

Las verbenas llenaban cada barrio y distrito de la Villa de Madrid pero con la Guerra Civil el jolgorio terminó. Con la llegada de la democracia, Enrique Tierno Galván relanzó las fiestas castizas.

Campos, miembro de la asociación desde 1987, critica que desde las autoridades municipales "nunca se ha hecho lo suficiente" por realzar la figura de los chulapos y chulapas.

"Los de fuera se van a las fiestas de sus pueblos y, encima, los jóvenes de aquí es muy difícil que entren en una asociación de tradiciones", ha asegurado.

Así se pronunció también la pregorena de este año, Almudena Grandes, que desde el balcón de la Plaza de la Villa, aseguró Madrid "es una ciudad que se quiere poco, mucho menos de lo que debería" y tiene muchos elementos para que "se quiera más".

Los mantones de manilla, los entresijos y los barquillos están siendo relegados por los jóvenes por grandes altavoces con música urbana y cervezas distribuidas por lateros. Son estas asociaciones, como Los Castizos, las que mantienen la tradición. Pero... ¿Por cuánto tiempo?.

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