EL PISCOLABIS

Las bragas de la abogada

Una cosa es que no sepamos de leyes y otra que nos tomen por tontos

Las bragas de la abogada

 

Comunicador

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 12:41

Si les acuchillan, que sea a fondo. Y si les estrangulan, también. De lo contrario pondrían en un aprieto al juez. Y si dos tipos quieren jugar al 'teto' con usted, intente recibir una paliza previa, para que se confirme que hubo agresión. Ah, y si salen esta noche, eviten llevar tanga. Salvo que quieran acabar con las piernas abiertas en un callejón, mientras un desconocido les viola. Ay, perdón, que no es violación, según quién le juzgue. Si lleva tanga quiere guerra. Era así en el medievo y lo es ahora en esta Europa aparentemente civilizada. Llega el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Pero da igual. Viene a ser como celebrar el Día contra el Racismo en la sede del Ku Klux Klan. Hay mucho enfermo mental y, he aquí la paradoja, demasiada enferma mental. Recordemos los últimos casos acontecidos en diez días.

El mismo tribunal de 'la Manada', que quede clara la firma, considera maltrato y no tentativa de homicidio que un hombre intente clavar un cuchillo y asfixiar a su mujer. La razón: «soltó su cuello de forma libre y voluntaria antes de que se ahogara». Hay cosas que no consigo digerir. Imagine que es esa mujer. Y su pareja, con la que está en proceso de separación, se presenta en la casa que antes compartían. Discuten con vehemencia y él va a la cocina a por un cuchillo. Ojo no el de untar mantequilla, sino uno de 15 centímetros de hoja. El acusado reconoció que era «consciente de que ponía en peligro la vida de ella».

Total que la mujer, qué cosas, intentó quitárselo. A consecuencia del forcejeo sufrió un corte y contusiones, porque acabaron por el suelo. Fue entonces cuando comenzó a estrangularle con la mano izquierda, mientras blandía el cuchillo en la derecha. Al final no la mató. Viendo que se ahogaba soltó el cuello, se encerró en la cocina y pidió que no le denunciara. Así consta en la sentencia. La que han dictado los jueces y la que concluye que eso es maltrato, pero no tentativa de homicidio. Me extraña que no le recriminen que no se pusiera a ver después OT con él, ya que solo había sido un tonto arrebato. Todavía habrá quien lo considere normal. Como que te pillen dos tipos y te hagan de todo a la salida de un bar. Lo que nos lleva a siguiente caso. Dos machotes de pene juguetón.

-Ahora te toca a ti-le dijo el tío al sobrino. Muy fina esta familia. Y elegante, a la par que limpia. Ella lloraba. Lo que estropeó la banda sonora. Ya se sabe que algunas mujeres, las muy guarras, no cooperan. No lo digo yo, la propia Audiencia Provincial de Lleida considera probado que la víctima les dijo «repetidamente llorando 'no' y 'por favor, para». Pero es insuficiente. Al menos para esas togas que luego se quejan de que no les entendamos. Sí, ya sabemos que aplican las leyes y que ellos no las escribieron. Pero hasta el más corto tiene claro que la clave siempre, o casi siempre, está en la interpretación.

El mismo caso juzgado por dos jueces diferentes puede tener sentencias radicalmente distintas. Lo que me recuerda a los abogados defensores. En el caso de Lleida es Agustín Martínez. El de 'la Manada'. Sale en la tele más que Jorge Javier Vázquez y Sobera juntos. Supongo que cree firmemente en lo que hace y que dormirá a pierna suelta. De no ser así hay que tener mucho estómago para llevar casos como esos. Y no me vengan con lo de que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Por supuesto. Pero conozco abogados que dejaron un caso en cuanto vieron que el tipo mentía o era culpable y provocaba arcada. De ahí que cada vez que veo a ese letrado me pregunto lo que pasará por su cabeza. Si tiene una familia normal y qué sucedería si quien saliera del bar y acabara penetrada hasta el fondo por dos bestias fuera alguien de su familia. Lo mismo actuaba igual. Porque en el caso del sobrino y el tío, como en el de 'la Manada', va a recurrir la sentencia y pedir la libertad de los acusados. Que una noche de copas sin tirarte a una pava borracha ni es noche ni nada. Y eso que no sabemos si llevaba tanga o braga sensata.

En Irlanda, lo habrán leído, la defensa justificó una violación porque la joven de 17 años había dado su consentimiento para tener relaciones sexuales. ¿Cómo lo hizo? Pues por llevar puesto un tanga. Con encaje, además. Si es que van provocando. Por cierto, quien defendía al tipo era una mujer.-Hay que mirar la forma en que iba vestida. Llevaba un tanga de encaje-argumentó sin despeinarse la letrada. Que no se diga que no hay paridad entre imbéciles. Se supone que esa abogada llevará bragas de algodón, grandes y sobrias. De las que aplacarían la lujuria del mayor salido. Porque, llegados aquí, nos asalta otra duda. Tecleo de parte de mi mujer. Usa tanga. Le resulta más cómodo. No es la única que lo hace. Pero estamos preocupados. ¿Debe usar braga cuello vuelto para evitar que si algún día le asalta un depredador sexual y lo denuncia, se vaya de rositas? Y ya que estamos, ¿puedo usar bóxer ajustados o tengo que ponerme calzoncillo tipo John Wayne hasta los tobillos? Entiendan señorías que así, dictar sentencia, les resultaría más sencillo.

No lo entiendo. Será que soy muy tonto. Tampoco comprendo a quienes opinarán sobre este artículo y recordarán denuncias falsas o cómo su ex, que es una bruja, les ha jodido la vida. Por supuesto que hay casos así. Más de lo que se dice. Pero en nada ayuda que los comparen con los aquí expuestos. Estos dan tanto asco como vergüenza. Y quienes los defienden y juzgan, también. Si tan convencidos están de lo que hacen, que se lo digan, por ejemplo, a los hijos de la mujer a la que su marido amenazó con un cuchillo y casi estrangula. Se hallaban presentes. Como reconoce el propio tribunal, lloraban y suplicaban «¡para, no la mates!». Pero qué sabrán esos niños de lo que está bien y está mal. Que estudien y se dejen de lagrimitas. Y que se compren ropa interior grande, gruesa y decente. Si supieran de leyes lo entenderían.

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